
Tómense algo.
Extracto del libro “viaje a pie mar de nubes” de Julio Villar editado por Sua Edizioak y el Club Vasco de Camping Elkartea en 2016, en la página 263 dice:
No veíamos tierra pues la costa era baja, pero sabíamos que estábamos a unas cuarenta millas del Cabo Hatteras. Fue entonces cuando se desencadenó el temporal. El viento empezó a soplar de una forma inesperada, violenta, salvaje. La mar fue creciendo, unas olas cortadas daban hachazos en cubierta. El barómetro bajó en picado hasta quedarse atascado en una depresión desconocida. Treinta horas más tarde, de amanecida, Serendipity volcó, una rompiente lo empujó por la aleta y lo puso boca abajo como si fuera un juguete. En aquel momento yo estaba en cubierta y acababa de arriar nuestra vela más pequeña, el tormentín. Pepe estaba al timón y no la vio venir. Recuerdo que el agua me pareció templada, pues, aunque muy al norte, todavía estábamos metidos en la corriente del golfo. No cerré los ojos y me pareció y me pareció que el barco navegaba boca abajo con sus dos mástiles perdidos en un universo azul. Luego se enderezó con violencia y Pepe salió volando hasta la cruzeta del palo de mesana, cayendo después en la bañera. No se hizo nada
fin


