Zarandeo contínuo encerrado en el interior de un bidón las veinticutro horas del día, sin saber cuantos días ni meses puede durar similar tormento, y encima sesenta mil euros de coste para tan absurda como torturadora hazaña.
Si todo ello fuera gratis seguro que no le ven el pelo.
O quizás lo que le ocurra a ese aventurero es que en casa está aún peor que dando tumbos dentro de un bidón.
Realmente puestos a cruzar el Atlántico supong que hay medios más atractivos en los que hacerlo.
Deseo que llegue a alguna parte sin antes rendir el alma.
Saludos
