Es complicado hablar sin entender qué sucedió, pero si hay algo que está claro es que la persona responsable de esa embarcación pagó un coste altísimo por su presunta -yo diría probable, pero eso ya es un juicio de valor- imprudencia.
Leyendo lo mucho ya dicho, añadiría que el mal tiempo va mucho más allá de la fuerza del viento. Una persona muy cercana a mí, que ha patroneado sólo unas 5 veces, pasó en un crucerote básico de chárter un chubasco con vientos de >60 nudos sin romper un plato, por una combinación de sensatez, una curva de estabilidad que, al no haber ola, cumple cualquier categoría B y, por qué no, algo de suerte (ej, iba sin velas cuando sucedió). De la misma manera, una de las veces que más canutas las pasé fue en un “simple” F7 (con rachas de más… hablo siempre de viento medio), pero que me tocó en el momento y lugar equivocados, con una ola confusa, que a veces rompía y debíamos maniobrar continuamente para no quedarnos atravesados a ella (y, aún así, a veces nos atravesábamos). En paralelo, he pasado temporales de poniente en mi anterior zona de navegación (SE peninsular) de mucho más viento, pero que claramente prefiero a otras castañas de 20 nudos menos en otros lugares claramente menos benévolos (cosas del fondo y el fectch).
Coherentemente con lo anterior, en general la ola me parece un indicativo más relevante de lo que yo considero “mal tiempo” que el viento. Ahora bien, aún así es evidente que hay otros criterios decisivos, empezando por el patrón, el barco o la tripulación. Si a un gran patrón le pones con una motora como la de este accidente, con el motor averiado y atravesado a una rompiente de 2m, probablemente poco pueda hacer para evitar el vuelco… ahora bien, lo anterior es meramente hipotético porque, probablemente, ese buen patrón lo que habría hecho es, sencillamente, no exponerse a estar en esa situación, recordando la máxima que algunos han atribuido al capitán EJ Smith (Titanic) y otros al almirante King de algo así como “the mark of a great shiphandler is never getting into situations that require great-shiphandling”. Es decir, entre otras cosas, la (a veces difícil) decisión de no salir.
