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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Tiempo ha que no aparecía por esta antro...
Espero sepáis perdonarme, pero es que mi “tripu” regatera me ha tenido muy ocupado. La cosa es que al final no acabé bien con el tío que va en la proa con el tubo ese de aluminio y la vela grande de colores, bueno, en realidad es que no acabé bien con ninguno; ni con el del tubo ni con los del pasapuré ni con los otros de los que nunca llegué a contaros nada; lo que por otro lado y sin duda salisteis ganando, lo hice por vuestro bien, no quería maltrataros más psicológicamente. Con el del tubo de colores y los de los pasapurés creo que la dosis fue ya excesiva. En fin, a lo que iba, que me voy por las ramas. El hecho es que acabé despidiendo a mi “tripu”, aunque este aspecto, en realidad, aún no lo tengo del todo claro, ya que quizá y por el contrario fueron ellos los que me abandonaron tras tirarse al agua maldiciéndome y teniendo que hacerse cinco millas nadando hasta la costa mas cercana: ¡Ingratos, con todo lo que yo hice por los panolis! Allí solo en medio del mar, uno piensa cosas profundas sobre la vida, sobre lo humano y lo divino, sobre la materialidad terrenal, sobre el R.D. 62/2008 y lo poco que iba a regatear a partir de ahora... y tanto pensé y pensé, que al final llegué a la conclusión de que las regatas me estresaban en demasía, ni siquiera fue bonito mientras duró, así que decidí dedicarme al crucero, o mejor dicho al crucero de pantalán contemplativo. ¡Sí!... habéis leído bien, al crucero de pantalán contemplativo, os explico: El crucero de pantalán contemplativo, en realidad, se llamaba Idelfonsa y era una impresionante mulata no café con leche, sino más bien tirando a leche manchada, que salvo el nombre todo lo demás lo tenía bonito. No entro en detalles para no escandalizar. Idelfonsa es mi vecina de pantalán a la que yo no le había prestado mayor atención absorto en mis regatitas y en enseñar a los ingratos panolis, pero todo tiene solución, así que corte el palo, corté todos esos cables de acero que lo sujetaban, corte todas las cuerdas, arranque las velas, quité la rueda esa que me molestaba, llamé al chatarrero de guardia para que se lo llevará todo, me instale un bimini de esos tamaño “King size” y me compre un sillón cómodo y acolchado que instalé en la bañera. ¡Que felicidad! Desde entonces paso mis días practicando la vida contemplativa. Así que, les den a las regatas, a los panolis, al decretazo y a quien se ponga por delante, que yo me quedo aquí contemplando a mi Idelfonsa. Y ahora sí, ahora sí que me encanta regatear. PD/ He tenido tiempo de escribir todo esto porque mi Idelfonsa está pasando unos días en casa de su madre. |
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