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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Vaya una ronda generosa por delante
![]() Esta última Semana Santa, y después de varias intentonas que no cuajaron, tuve el placer de hacer una travesía a Columbretes y comprobar todo lo bueno que se ha dicho sobre ellas en el foro. Teníamos cuatro días y decidimos dividir la travesía en varias etapas: primera noche en Valencia, segunda en Castellón, tercera en Columbretes y última, previa a la entrega del barco -un Bavaria 39 del 2.006-, en Sagunto. De los últimos años, era el primero que no aprovechábamos esos días para hacer la Ruta de la Sal, y tuvimos la suerte de librarnos de parte del castañón por el que pasaron los participantes al regresar. El sábado tuvimos viento del N entre F5 y 6 con alguna racha de algo más y chubascos mientras navegábamos de Columbretes a Sagunto, pero con la mayor rizada y un par de vueltas al génova hicimos una navegación a un través - largo rápida y divertida. El viento cayó un poco a última hora de la tarde, al igual que la diversión: contradiciendo lo que nos habían dicho, el puerto comercial de Sagunto -al que llegamos poco antes de anochecer- no admite veleros, con lo que tengo que cambiar los planes. Las alternativas que tenía apuntadas son Pobla de Farnalls y Canet de Berenguer, que confirmo en la carta y el derrotero. En este último se indica que la bocana de Pobla tiene de vez en cuando problemas de calado por bancos de arena, con lo que mi decisión es ir a Canet. Hay poco viento, del NW, y el resguardo de la costa hace que no haya apenas ola; navegando a unos 6.5 nudos a motor estaremos en poco tiempo. Por otro lado, he detectado que la batería de servicio ha dejado de cargar correctamente y está anocheciendo; desconecto todo lo superfluo e intento llegar cuanto antes. Amarramos en Canet sin más novedad que parte de la tripu bastante cansada y bajamos a darnos una ducha, una vuelta por el pueblo y cenar. Nos acostamos temprano; aunque al día siguiente tendremos sólo 15 millas hasta Valencia, no las tenemos todas con la meteo. El domingo me levanto temprano; la situación ha cambiado y parece que la previsión del parte -F4 o 5, ya no recuerdo bien- se ha quedado algo corta. El viento es del NW y eso nos viene bien -rumbo cómodo y poco fetch-, pero la cosa anda revuelta. Doy un paseo corto hacia espigón, a ver cómo pinta todo fuera y me doy cuenta de que la situación es peor de lo que pensaba: hay una ola corta que, en bastantes casos, rompe al acercarse a la bocana. Continúo mi paseo e intercambio opiniones con el marinero, un grupo de buceo y dos personas que tienen sus barcos amarrados en el puerto. El marinero me explica que, por la forma de la bahía, se forma esa ola en la bocana –dirección E al W-, en una dirección diferente a la que, en teoría, debería llevar dada la dirección del viento (sopló, si recuerdo bien, del NW esa noche). Más tarde, una de las personas del grupo de buceo me advierte del calado en la bocana que, cuando se forma esa ola, entra arena y disminuye mucho. Me cruzo también con el dueño de una motora que ha intentado salir y se ha dado la vuelta; no tanto por la ola de la bocana –me dice- sino por la que estaba cayendo fuera –F5-6, incómoda para una lancha de unos 6m-. Otra persona me dice que me recomienda no salir, otra que con un barco de 12m no tendré problemas en la bocana y, para terminar de liar las cosas, el marinero, cuando le vuelvo a ver, me comenta que problema de calado en la bocana no hay, que si voy por el centro tengo lo menos dos metros y medio. Vuelvo a la bocana a pensar en la situación. El viento, F6 del NW, calculo, para hacer un rumbo Sur no es lo que más me preocupa. La ola sigue ahí; parece haber bajado algo, pero cada minuto hay un par que rompen. Si largo amarras y me dirijo a la bocana hay un punto, veo, en el que puedo quedarme esperando, a resguardo del mar gracias al dique y con visibilidad sobre las olas que vienen: desde ahí puedo ver cuándo tengo un espacio cómodo, sin rompientes, para salir. Esa es la teoría, claro, porque al pensar más en la situación veo que esa “zona de espera”, muy próxima a la salida de la bocana, es donde parece que el calado suficiente se reduce a una franja más estrecha, hasta el punto de que hay una boya señalando una zona sin calado. Conseguir mantener el barco parado en ese punto esperando el momento adecuado, con un viento de 20 nudos y con un calado que se termina a poco que la operación no sea muy precisa me parece un “trabajo de bisturí” incompatible con lo inexacto de esta ciencia… o, al menos, con lo que me parece que, honestamente, puedo afrontar con garantías. Opción descartada. La otra alternativa es más simple: Salir de la bocana con arrancada suficiente para tener gobierno, caer 90º a babor, darle todo avante y afrontar el mar de proa. Las olas no andarán por mucho más del metro, aunque hay dos puntos críticos. Primero, si el motor del barco será capaz de aguantar el envite de las rompientes si vienen un par de ellas seguidas; segundo, qué ocurre si la rompiente llega en el momento de transición en el que estoy cayendo a babor, y me alcanza por el través. Sé que una rompiente de, como mucho, 1.25m no vuelca un velero de 12m de eslora, pero creo que sí puede arrastrarme a la zona de que tengo sin calado, nada más salir, a estribor. Uno de mis amigos, que ahora ha venido conmigo a la bocana –ha navegado unas 6 o 7 veces, aunque siempre conmigo, así que tampoco ha tenido gran maestro - me pregunta que cómo lo veo. Le digo que no vamos a salir. Él piensa que ya sería mala suerte que nos toque una de las 2-3 rompientes que debe haber por minuto cuando estamos atrevasados; que lo más probable es que podamos salir sin problemas, que por qué no salimos. Le digo que coincido con él: es bastante probable que podamos salir sin problemas; y que es exactamente por eso mismo por lo que no vamos a salir: “bastantes probabilidades de no tener problemas” es inasumible, sobre todo cuando las consecuencias de no salir son, en el peor de los casos, pagar alguna noche más de amarre.De ahí en adelante no hubo mucho más que contar: La ola parecía disminuir poco a poco, así que dimos un margen de unas horas para ver si la situación mejoraba. No mejoró lo suficiente y necesitábamos tiempo para volver a Valencia por tierra, regresar con los coches a Canet y ponernos de vuelta en plena operación retorno. Volví a hablar con la empresa que nos había alquilado el barco y no me costó nada convencerles de que lo más razonable era dejar el barco en Canet en vez de en Valencia. Acordé pagar dos noches más de amarre –la persona que lo tendría que recoger estaba bloqueada en Ibiza con el castañón- y el gasoil necesario para las 15nm de regreso y no hubo ningún problema. Como anécdota, la persona que debía hacer el porte no pudo llegar a la península hasta una semana después, al romper un génova y el timón en dos intentos de cruzar el canal. Ahora, recordando la situación, pienso que la decisión que tomamos, de no salir, fue la adecuada. Con todo, creo que fue la adecuada en un contexto de duda, porque me enfrentaba a una situación desconocida: nunca he tenido la experiencia de “tragarme” una rompiente al salir de una bocana y desconozco el efecto que una ola de un metro y pico rompiendo puede tener sobre un velero de doce. Así que, después de haber intentado dar toda la info posible sobre la situación, me gustaría contar con la opinión de los que tenéis experiencia en esas circunstancias: ¿Salir habría sido correr un riesgo innecesario? ¿O, por el contrario, una rompiente de ese tamaño no tiene que plantear ningún problema a un barco de que roza los 12 metros? Un saludo y una buena ronda a los que hayáis conseguido leer hasta aquí ![]() Avante PD: La info que pongo de fuerza / dirección del viento y en general todos los datos los estoy mencionando son de memoria, con lo que puede que no sean completamente exactos. |
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