Pues sí que puede. Yo vendí hace poco el mío con 39 años y por más que nos empeñamos desde hace tiempo el pintor, el inspector de la ITB (que es amigo), el comprador y yo mismo, no le encontramos ni rastro de ósmosis. En teoría es casi imposible, pero no te sabría decir a qué se debe, si es por el tipo de fibra que utilizaban o el proceso de enfibrado (entonces no se dominaba mucho la técnica y desde luego el grosor era el triple del necesario). Ah! toda su vida el barco ha estado (y sigue) en el agua.

