Si ser un romántico es que no nos guste el ruidaco infernal de los motores y los olores mareantes a gasóleo, no tengamos prisa por llegar a ningún lado, no consideremos nuestro barco un medio de transporte para llegar a, sino un gozo en si misma la travesía... entonces soy una romántica empedernida.
Navegar a vela no está reñido con el confort de los inventos más modernos, como el aire acondicionado, la calefacción, los equipos electrónicos de última generación, televisiones de plasma, home cinema, internet y todos lo que facilite la vida abordo y la haga confortable; en mi caso, hasta enrolladores hidráulicos y winches eléctricos, todo con botoncicos.
Pero la sensación de navegar a vela jugando con el viento, no se conseguirá nunca con un motoro aunque sea el más hipermegacelulitico del mundo mundial.
Salud!
