El pasado sábado 22 de agosto largué amarras una vez más, con rumbo a Tenerife. La excusa: revisión de la radiobaliza. Un tripulante y el servidor salen del Rubicón a eso de las 16:00, con un viento por la aleta de fuerza 5-6 y olas de hasta 2.5 mts. Todo el génova arriba y la mayor con un rizo permite mantener una velocidad media de 8 nudos. La sorpresa vendría cuando debido a la indisposición del tripulante quedo condenado a timonear todo el trayecto. El motivo: carezco de piloto. UN poco cansado arribamos a Sta. Cruz a las 09 horas del domingo. Dos días de buen comer y mejor dormir nos marcan la hora del regreso. El alisio, ahora una bonancible fuerza 4 y la ola de poco más de un metro, nos permite relajarnos. Por cierto, con vientos de proa no tendo necesidad de llevar el timón y como el consumo de energía es mínimo, tampoco tengo que cargar baterías. Paz de alta mar! En 22 horas damos cabos en casa, y como no, nada mejor que una buena cerveza con el amigo ONE.
