Hay que dejarse ver. Y no me refiero a dar una vuelta por el club o bar de turno, que también es saludable. Hablo de como los demás nos perciben en sus pantallas radar. Para que se hagan una idea, la distancia a la que se detecta un objeto va en función de la superficie reflectante del mismo. La equivalencia es de milla por metro. Así, el conocido reflector aconsejado por la DGMM, ese con forma de tubito, tiene un alcance en el mejor de los casos de no más de tres millas, pues tres son los metros cuadrados que refleja; ustedes dirán. Tenemos también el típico octaedro de aluminio, que en su modelo mayor alcanza los diez mts cuadrados. De más reciente aparición contamos con los modelos de las casas Echomax y Tri-lens, los cuales logran hasta casi treinta mts de superficie; una buena hora de antelación desde que nos detectan. Por último, si queremos aparentar ser un mastodonte más, la adquisición del See-me, se antoja necesaria. Con trescientos mts cuadrados en la pantalla del radar, hasta los más grandes se apartan.
