¡¡¡Una maravilla que se haya salvado!!!,

me parece impresionante el valor y la fuerza moral de la experiencia.
Pero me recuerda la de un navegante oceánico hace muchos años que cayó del barco con el piloto puesto y pasó a contemplar como se perdía su barco, paso más de tres días (creo) a merced de los alisios hasta que llegó a una de las islas de las antillas, o lo recogió un barco, no recuerdo bien la historia, se defendía de los ataques de grandes peces a puñetazos... y algo que me impresionó, la imposibilidad de un ser humano a suicidarse por inmersión, lo intentó varias veces y no podía, parece que es muy dificil contener la respiración y ahogarse por proposición propia, que necesitas pesos que te hagan hundirte o algo así, el lo pensó muchas veces y no pudo, y esa fuerza de la vida decía que era lo que le animaba a seguir vivo.
Me suena que habia un libro de esta historia, desgraciadamente son pocas las que lo cuentan. Tal vez haya algún link, que pondrá los pelos de punta, pero es algo con lo que convivimos todos los que nos ponemos de vez en cuando sobre un barco.
Este año, siguiendo los videos de la Vendée Globe, veía con envidia los bichos lanzados a 12 o 20', y ellos duchándose en bañador a proa sin atar. Me sentía miedica y los veo superhombrujeres, solo por pensar que no hay tierra a menos de 8000 o 20000 millas y que estoy haciendo el capullo en proa a tomar viento de todo, jo, impone, supongo que llevarían una pulsera MOB, o algo así que hará orzar el barco, o simplemente son unos lanzados, que es la única manera de meterte a eso.
Bueno, esta vez lo celebramos, pero me gusta aprender de todas estas experiencias.
