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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Buenas y unas rondas que esta vez también han podido librarse de los pelos.
Adjunto la noticia que aparece hoy en el DEIA: "Con los nervios a cien y acojonados" "Esto se les ha ido de las manos a todos y este año le va a tocar la china a alguien". Con este temor más que fundado faena en aguas del Índico Xabier Larrozea, el patrón del atunero bermeano 'Campolibre Alai' que ayer dio esquinazo a los piratas. Hijo de arrantzale, Xabier lleva faenando desde los dieciséis años. "Me gusta pescar, no valdría para quedarme en tierra", dice, a punto de cumplir la treintena. Ni siquiera después del sobresalto que vivió ayer, en la que es su primera campaña como patrón, este joven bermeano se plantea cambiar de rumbo profesional. "Ha sido un susto bastante grande, pero como ya sabemos cómo está el tema, andamos muy atentos. Aquí estamos oficial, capitán y patrón veinticuatro horas de guardia", señala. Siempre vigilantes, ayer detectaron "un punto pequeñito" en el radar. Tras descartar que fuera una nube u otro tipo de embarcación, porque "iba en contra del viento y se acercaba" al Campolibre Alai cada vez a más velocidad, Xabier decidió emprender la huida "a toda máquina" y no paró hasta perderles de vista. Fue casi una hora de incertidumbre, que el patrón intentó hacer lo más llevadera posible a los tripulantes. "Sí sabían que nos estaban siguiendo y les habíamos dicho: Oye, estad atentos por si acaso, pero tampoco queríamos alertarles más porque ya bastante nerviosos andamos", reconoce este joven, que reivindica poder trabajar sin estar en el punto de mira de los piratas. "Nosotros venimos aquí a pescar y nos encontramos con esto. Esto ya se les ha ido de las manos a todos y estamos teniendo sustos, pero este año a alguien le va a tocar la china", advierte. Pasado el mal trago, lo primero que hicieron los arrantzales fue llamar, uno tras otro, a sus familias para tranquilizarlas antes de que se hiciese pública la noticia. "He llamado a mi padre, que era patrón y se ha jubilado este año, y le he dicho que esté tranquilo. Mi madre te puedes imaginar cómo estaba... Menos mal que estaba mi padre en casa y la ha intentado calmar un poco. Mi novia también...", trata de explicar Xabier, sin encontrar muy bien las palabras para describir la "preocupación" que viven las familias. "Bastante es andar aquí en la mar, que te puede pasar cualquier cosa, y si encima le echamos el aliciente de que te pueden venir unos piratas y secuestrar, pues te puedes imaginar. Bastante duro es estar cuatro meses fuera de casa y de tu gente como para tener encima que andar así como andamos con los nervios a cien y acojonados, porque estamos acojonados", confiesa. La inseguridad frente a las costas de Somalia es tal que más que de los atunes, están pendientes de los piratas. "Antes venías a trabajar y punto. Pescas, mejor. No pescas, pues te jodes, porque no hay otra, pero mecagüendiez, ahora ya, más que a lo que tienes que estar, andas a otra cosa", se lamenta este patrón novel, consciente de que "si te cazan cuando lanzas la red, no tienes escapatoria". "En ese momento está un hombre arriba mirando por el prismático, tú con los ojos pegados en el radar, la gente, que ya sabe lo que hay, intentando meter la red lo más rápido posible. Ahora hay que pensárselo dos veces: dónde echas la red y para cuánto pescado", relata. Sin ánimo de ser agorero, Xabier se muestra convencido de que en breve soplarán peores vientos que los monzones. "Ahora andamos con malos tiempos y supuestamente los piratas no salen. Cuando lleguen las calmas y termine el monzón, a alguno me parece que le va a tocar. Esperemos que no, pero según está la cosa...", predice con desánimo. El panorama, a bordo de un atunero en mitad del Índico, no podía ser más desolador. Los piratas "cada vez están más preparados" y los arrantzales se sienten indefensos. "Yo no digo que me den armas, yo no vengo aquí a disparar a nadie, vengo a pescar, pero que me den una seguridad. Eso es lo que pido". |
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