De crucero por las Canarias.
El pasado martes 19 puse rumbo una vez más al oeste, hacia las Canarias occidentales. En esta ocasión disponía de 10 días para dar una vuelta y decidí visitar las islas de la provincias de Sta. Cruz de Tenerife. La travesía de marina Rubicón (Lanzarote) hasta Pto. Chico, en la dársena pesquera del puerto de Sta. Cruz de tenerife fue estupenda, pues con el noreste bien entablado nos llevó 18 horas para un recorrido de 133 millas. Una vez cumplidos los trámites dimos un garbeo por la ciudad. Nuestra intención era no demorarnos mucho, pues queríamos disfrutar de la tranquiliadad de las islas menores.Aún así, la visita es obligada a la bodeguita canaria, en la calle del tranvía detras de la plaza españa, para degustar su plato estrella: tortilla de papas con mojo y gofio. Y así, al día siguiente, después de cenar, dimos rumbo a Gomera. La navegación a lo largo de la costa de Tenerife requiere constante atención, aunque tomamos la precaución de alejarnos unas cuantas millas. En 12 horas, con 84 millas en la corredera arribamos a la estupenda marina de San Sebastian. La isla de Gomera es especial, Con su bosque milenario, sus productos autóctonos como el guarapo (miel de la palmera canaria), almogrote (mezcla de queso con mojo) y muchas cosas más que son de ver en el mercado municipal de la ciudad los sábados, deleitan al visitante. Comer fuera es económico y la materia prima de la mejor calidad. Son de visitar restaurantes como la cabaña y Breñusca. Un zumo de papaya en casa genaro y unos dulces típicos en pastelería mendoza son de obligado cumplimiento. Son ya dos noches en la isla y aunque no queremos partir debemos hacerlo. Nuestro siguiente destino está en la isla del Hierro, en el puerto de la estaca. Impulsado por el noreste, sopla fuerza 6, alcanzamos el nuevo muelle (tuve ocasión de inaugurarlo en una travesía anterior en el 2006) del puerto de la estaca. Allí aún no hay pantalanes pero eso no es problema. La isla del meridiano hay que verla , sentirla, disfrutarla. No se puede explicar con palabras. sólo puedo decir que un potaje en casa goyo, en san Andrés, calienta el cuerpo entumecido por la humedad. Las quesadillas en la Villa de Valverde son un lujo al alcance del visitante, así como el pan y los dulces de Santiago. El árbol Garoé nos hechiza con su magia y el faro de orchilla nos cuenta que una vez estuvo allí el fin del mundo. Dos noches saben a poco pero la ruta debe continuar. Por tanto, el marte 26 a eso de las 9 de la noche largamos amarras para dirigirnos al norte, a la Palma. El omnipresente noreste nos obliga a dar bordos con una mar que crece y hace la travesía muy mojada. Después de 12 horas y 82 millas damos cabos en la nueva marina la palma, en Sta. Cruz de la Palma. Un paseo por las calles de laciudad para respirar un poco de aire colonial y estirar las piernas es todo lo que podemos hacer. Esta vez no habrá visita a casa goyo, ni al chipi-chipi, ni al asador las nieves. Son más de 200 millas las que nos separan de casa y ya vamos un poco tarde. Y así, después de 33 horas arribamos a destino,con la sensación de haber dejado atrás a muchos amigos, que esperan con ganas una próxima visita. No hay duda: la habrá.
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