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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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He mirado por internet y he encontrado esto.
La tradición de utilizar botellas de champán para botar barcos deriva de una práctica de la antigüedad que consistía en estrellar a un muchacho contra el casco del nuevo navío, como sacrificio a las deidades. Si el joven no moría en este sangriento rito, el barco estaba señalado por la mala fortuna. Con el tiempo se cambió por una botella de champán aunque se siguió manteniendo el rito como una forma de bautismo pagano en que a los barcos se les otorga un nombre que no debe ser cambiado nunca, bajo pena de convertirlos en buques malditos. Al igual que cuando el chico, es un mal augurio que el vidrio no llegue a quebrarse. En estos casos el barco recibe el apelativo de “moro” es decir “no bautizado”. Se cree que estas ceremonias vienen de una tradición pagana. Parece que antes se creía que los dioses del mar exigían el sacrificio de algo valioso para protegerlo en las singladuras. Se atribuye a los griegos la costumbre de estrellar ánforas de vino en el momento de botar el barco, dándole nombre al mismo tiempo, en honor a Poseidón. Los romanos continuaron con la costumbre. Tradicionalmente es champán lo que se usa para las botaduras de barcos, porque el vino espumoso es habitualmente más caro que el normal, y se debe sacrificar algo valioso. Entre los marineros existe la tradición de que cualquier artefacto que navegue debe ser bautizado con alguna ceremonia para que el mar no se cobre el tributo en vidas humanas Es un vestigio de los bautizos originales, que echaban mano de sacrificios humanos para "transferir el espíritu viviente al buque", según apunta un artículo publicado en la Revista general de marina, facilitado por el historiador Javier Aznar. Siguiendo estas notas, la tradición terminó sustituyendo la sangre por vino. Algunos textos del siglo XVII describen botaduras en las que "una gran copa dorada llena de vino" se tiraba al mar y debía ser recuperada por "esforzados nadadores". Mirando por la economía, se sustituyó la copa por una botella que tiraba a ojo la madrina. Hasta que la tradición terminó en pleito por mala puntería (el botellazo se lo llevó un espectador) y se comenzó a amarrar la botella al barco. El historiador Laureano Carbonell añade otra huella de los antiguos sacrificios: el cap de mort (la cabeza de muerto), como se llama en las costas catalanas a la pieza de madera que hay en la roda, "símbolo de la cabeza de la víctima que se colocaba allí". Alguien puede aportar algo ????? Saludos.
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Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos. (George Bernard Shaw) |
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