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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Hará algunos cuantos sábados, llegamos a puerto mi compi y yo. Ibamos a pasar el finde, y nada más llegar nos pusimos a poner orden a bordo. Soy un poco histérica en ese aspecto y antes que nada quiero verlo todo despejado, me pone de los nervios ver el barco sucio o patas arriba. Total que tras un ratito de limpieza y estiba de trastos y provisiones decidimos ir a saludar a un buen amigo que regenta uno de los mejores locales de Aguadulce, una sidrería con nombre de barco.
Estando allí llega un conocido de nuestro amigo, nos lo presenta y, ¡qué majo! ¡graciosísimo! Un tipo con sentido del humor, una conversación si no inteligente al menos divertida. Parece que congeniamos. Hablando de barcos y demás surge la cuestión de que necesitamos un tester para comprobar un problema y que a él le falla el piloto automático. Total que como reina el buen rollito ( y unas cuantas birras de por medio) quedamos en salir un ratito en su barco y echarle un vistazo a ese piloto que falla (yo no, sino mi compañero que entiende de tó). Aclarar que nos metimos a las 12 en el garito y eran las 5 de la tarde y seguíamos de cháchara. Así hacemos: nuestro amigo cierra el local y los 4 que nos vamos pal barco de este simpatíquisimo desconocido ¡¡¡y tan desconocido!!! En fin, yo iba contentísima, pues este verano navegar lo que se dice navegar… ni chispa. Tenía muchísimas ganas, así que la alegría reinaba a pesar de que solo saldríamos un par de horitas. Al subir a bordo se me cayó el alma a los pies. Ufff ¿Cómo era posible que ese pedazo de barco estuviera tan dejado? Sucio, desordenado, de veras, el estado era lamentable. Mi compi se hizo al timón nada más salir por la bocana. El armador se dedicó a contar chistes y hacer comentarios de mal gusto. Al verme el careto, es decir la cara de criminal que le ponía, me comentó que es que en su barco todo comentario machista esta permitido. No era machista, era misógino el muy cabrón, y claro, yo lo de disimular aún no lo domino. Nuestro anfitrión, fiel a su línea gilipollil, bajó para la cabina y subió con una lata de Heineken bien fresquita. Una y ya, claro. Nuestro amigo común le preguntó con sorna que si es que los demás no bebían y el chico se apresuró a bajar para subir presto con una lata marca ¿lidl? Nosotros prudentes no dijimos nada pero nuestro amigo dijo que a bordo eramos 4 (o algo así). Total, que 2 birras más marca la pava. Que conste que a mi me da igual l amarca de birra, pero si tengo alguna que a los demas les pueda gustar más la ofrezco y si no hay pa todos pues marca la pava en general, por aquello de no quedar mal. Pero en el barco de nuestro compi parece que las Heineken solo eran para el armador. Bah, no tenía la menor importancia, pero entre eso y los chistes imbéciles que contaba la situación al menos para mi era incómoda. Pero bueno, solo era un ratito, y un baño al atardecer lo compensaría Recibimos una llamada por radio. Un amigo del armador que decía que estaba navegando por Castell del Rey, al laíto del puerto, justo por donde pasábamos, por cierto muy pegaditos a la costa pues nuestra intención era darnos un baño. Y ahí que va el tonto a sacar los prismáticos ¿pa qué si desde aquí se ve a un ratón? Pos nada el tio erre que erre. Al final, harto de remirar a la linea de tierra le llama pa decirle que no le ve (obvio, no hace falta prismaticos pa eso). El otro que no tenía que ser muy espabilao le dice que está a menos de una milla, que luego pasaron a ser… ufff estaba a tomar por culo mar adentro Mientras vamos en busca del susodicho, nuestro armador nos cuenta que si es su amigo del alma que si le hace mucha ilusión verle, habla maravillas, y cuando estamos casi encima del colega nos suelta un “si pide una birra no le digais que llevamos a bordo”. Mi cara empezó a mutar y se transformó en un bolso de burberry: a cuadros que me quedé.Pa mear y no echar gota, vamos. Si lo hace así con los amigo s no quiero ni imaginar con los enemigos Saludamos al colega, algo rápido no fuera a pedir una birra., Por cierto tenía un barco que pintaba muy bien, de la misma eslora que el mío. En el trayecto cogí el timón varias veces y me trató como a una imbécil, cuando a mi chico lo tenía en un pedestal no por nada sino por la experiencia que antes de embarcar le había comentado que tenía A esas alturas ya estaba deseando llegar a puerto, tenía unos morros que me llegaban al suelo.Ya estando al timón el tipo se dirigió a mi diciéndome: estas cosas de lucecitas son para marcar el rumbo, esta la velocidad y esto los metros de profundidad. Evidentemente mi condición de mujer le hacía dudar de mi condición de navegante. Durante el bañito, en el que mi compi y nuestro amigo estaban ya en el agua el armador me preguntó que si me pasaba algo. Yo que no soy de callarme le comenté que me sentía desplazada porque llevaba tiempo navegando y era evidente que él no tenía ni puta idea, por lo que pocas lecciones me podía dar, además de que su actitud no era la más normal en una persona “normal”, sino bastante inadecuada. No se lo tomó a mal, el muy gilipollas se limitó a sonreirme y contestar: mujeres, siempre tan caprichosas. ¡¡será mamón, aparte de retrasado! Me bajé al agua por no matarle, pa ver si se me pasaba el calentón. Al subir mi compi se hizo al timón. Sobra decir que ni a la ida ni a la vuelta se sacaron velas, que aunque ese barco tuviera mástil hacía las funciones de lancha perfectamente. El armador puso el motor a toda leche y ¡¡¡no veas lo que corría el bicho!. A todo esto mi compi había echao un curri y notó que picaba. Me pidió que me hiciera con el gobierno del barco (el armador seguía con sus exclusivas Heineken y eso de llevar el barco pues como que no). Así lo hice y para que Enrique recogiera el sedal quité potencia al motor (no sé cuanto pero ibamos a toda leche). El armador se convirtió de repente en chuky el muñeco diabólico y me grita ¿¿¿¡qué haces!??? Para a continuación meter la palanca del motor de nuevo a tope. Aissss menos mal que Marguita se contuvo que si no le hostio allí mismo, que una de paciencia gasta más bien poco Mi compi le aclaró que había picado el curry y el enterao tira del sedal pa comentar ¡aquí no hay ná!! El compi que él mismo baja motor y recoge para cobrarse una caballa chiquita, y ahí que el capullo del armador no tiene otra cosa que hace que llamar a sus amigotes por móvil pa explicarles que había pescao dos caballas tamaño ballena. Una que no tiene que ser muy buena bien alto pa que la oigan al otro lado del móvil le recrimina que no sea tan embustero, que la caballa es tan pequeña que si nos pillan los del seprona nos llevan pal cuartelillo de la guardia civil Menos mal que estábamos a 15 minutos del puerto (con lo que corría ese barco 5). Me negué a volver a tomar el gobierno y me senté en proa pa disfrutar de la mar. Era de esas raras veces que deseaba volver a puerto. Según se aproximaba al amarre salté, yo que soy la más miedica del mundo pa subir y bajar a un barco. Juré y perjuré que nunca más me volvería a subir con un desconocido, por muy majo que pareciera. Navegar es pa disfrutar no para aguantar mamones que solo quieren un barco pa presumir. Mi compi me dice que de estos especímenes me encontraré muchos en la mar, pero tengo claro que no, que esa no es la clase de tipos con los que quiero compartir la afición, que nada tienen que ver conmigo ni con la mayoría de navegantes que conozco, y que me alegro de que así sea. Por navegar no merece la pena tanto sacrificio de aguantar a gilipollas, en esos casos prefiero quedarme en tierra
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Las chicas buenas van al cielo. Las malas a todas partes
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