Buenos días.
Os comento mi corta experiencia. Una vez al mes voy en la tripulación de un barco de regatas, al patrón lo conozco desde que eramos pequeños y nos une una buena amistad.
Ahora bien a la hora de la regata nos une la competición no la amistad, y ello trae como consecuencia algún que otro grito y nervios a bordo. En todo momento me he sentido apoyado por mi patrón, el tiene más experiencia y trata que todos mejoremos por el bien general. Es como un partido de futbol, lo que pase en el campo se queda en el campo. Después de la regata todos nos relajamos en el club, comemos y nos compartamos como amigos.
Siempre me he ofrecido a cuidar del barco cuando haga falta o a pagar las cuotas de inscripcion cuando salimos de nuestro puerto, en el fondo siempre le estaré agradecido de formar parte de la tripu porque disfruto como un enano. Creo que como todo en la vida hay que quedarse con lo positivo.

Por mi patrón !! aunque a veces me grite
