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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Pues muchas gracias Iñaki, porque precisamente acabo de poner un mensaje en el foro de Bolsa de Navegantes diciendo que para continuar con el hilo me pasaba a este foro, que es más adecuado.Entre los que se han interesado en el hilo está el cofrade Otoilo, que tiene un blog interesante. Creo que se ha tomado la molestia de extraer de un libro sobre navegación en solitario (que creo que es el que tú me recomendaste hace poco tiempo y que está en inglés) un resumen sobre el manejo del spi sin tripulantes. A pesar de ello creo que no lo voy a intentar. Con mi barco anterior (un Jouet 24´) y ayuda de un calcetín, sí lo hacía. Con 70m2 de spi en el Firs 32´y sin el calcetín ni tripulantes no lo intento. Por cierto Otoilo tiene un Somo 20´ que me recuerda mucho a mi primer barco de crucero, un Sumplast Jidzo de 20´ (el Sirats). Cuenta en su blog la "gran travesía" Lekeitio-Bermeo-Lekeitio, que a los marinos experimentados les hará sonreir con aire de superioridad, pero a mí me ha hecho recordar mi primera travesía Zumaia-Hondarribía- Zumaia que me pareció toda una aventura y la primera vez que con aquél barco me pilló un galerna, unas 5 millas al norte de Orio. Esa la escribí y es un relato de los que pienso incorporar a un blog que estoy construyendo. Por favor, la segunda parte de nuestra travesía deja que la cuelgue yo, para corregir algunas faltas ortográficas (como lo del Abra de Bilbao con "H"...) ![]() Un brindis para todos los cofrades que nos han contactado en este hilo y para los que lo hagan a continuación. ![]() |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Capitán Henry | ||
otoio (10-09-2017) | ||
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#2
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¡Vaya, Iñaki!. creo que estamos accediendo al foro al mismo tiempo. Te has adelantado y la segunda parte pasará a la antología litereria de Capitán Henry con faltas de ortografía...
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#3
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Hola de nuevo Enrique ;-))
He borrado los posts de la segunda y la tercera parte para que puedas poner la versión que tu prefieras, corregida y aumentada, que para eso eres el autor....! ![]() ![]()
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Iñaki |
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#4
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Bueno, Iñaki, lo de las faltas de ortografía no era tan importante. No pasaba nada, pero ya que has retirado los post los repondré corregidos, que no aumentados por ahora.
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#5
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Ahí va la segunda parte de nuevo:
Día 7 de agosto: En Santander. Patxi y Esther tienen familiares y amistades en Santander y se fueron a pasar el día con ellos. Iñaki y yo primero nos pateamos Santander hasta el puerto pesquero buscando tiendas de efectos navales, porque queríamos comprar un reflector de radar y reponer el que se rompió en el incidente de Zumaia. Queríamos ponerlo antes de emprender la singladura hacia Gijón, que incluye inevitablemente una noche de navegación, en que ese adminículo podría resultar útil. Localizamos una tienda pero como era domingo estaba cerrada y desde el escaparate no se veían reflectores de radar, así que nos quedamos con la duda y dijimos “mañana será otro día”. Por la tarde tomamos una embarcación que hace el servicio entre pueblos de la bahía y nos fuimos a visitar Pedreña y Somo. Dos lugares en donde yo nunca había estado y por supuesto Iñaki, el catalán, tampoco. Por cierto, a Patxi y Esther les dijeron ese día en la capitanía de Puerto Chico que al día siguiente se tenían que llevar el Txiripa al otro puerto, porque tenían que dejar libre el amarre, ya que su ocupante habitual regresaba de un viaje. Cuando nos disponíamos a ir, con Patxi y Esther, de potes y pinchos a la ciudad, me puse ropa “de calle” y salté del barco al pantalán de la manera acostumbrada, sin tener en cuenta que la forma en que estaba amarrado el barco no era la habitual que utilizo en mi amarre fijo de Zumaia. En consecuencia me tropecé con el cabo de spring de popa y me caía de bruces hacia el pantalán entre mi barco y el vecino. Para evitar darme de morros contra el suelo me agarré al cable del guardamancebos con la mano derecha y entonces fui a dar con todo mi peso y de cabeza contra la regala de aluminio y os juro que estaba muy dura. Me hice una brechita en la frente, sobre la ceja derecha, que sangraba de manera muy escandalosa y otra sobre el hueso de la nariz que no sangraba tanto, pero ambas dolían mucho. Me apliqué agua oxigenada y un desinfectante caducado del botiquín del barco (Patxi fue a su barco a por otro y resultó que había caducado dos años antes que el nuestro). Luego, siguiendo los consejos de Esther, apliqué sobre la frente una lata de cerveza fría envuelta en papel cocina para controlar la posible inflamación. Me calmó mucho el dolor y aún pude preparar a mis asustados amigos una tortilla de patatas, que se la merecían por tratarme con tanto cariño. Lo cierto es que me tuvieron que ayudar también a preparar la tortilla y a fregar los platos, porque yo empezaba a sangrar en cuanto me quitaba la lata fría de la frente durante más de tres minutos. Día 8 de agosto: En Santander. Nos informan de que en el puerto deportivo Marina Cantábrico, cerca del aeropuerto, hay buenas tiendas de náutica. Seguimos con la preocupación por el reflector de radar. Largamos amarras y nos vamos allá en barco, que estamos hartitos de caminar. Nos hicimos el plan de comer en uno de los restaurantes del susodicho puerto, hacer la compra del reflector y ver la manera de colocarlo en el palo. Hacen falta dos personas dando a las manivelas de los winches, para subir a otra al palo sin deslomarse. Patxi y Esther estaban pasando el día con sus amistades santanderinas y al día siguiente, antes de partir hacia Gijón, estaríamos en diferentes puertos. Difícilmente podríamos contar con su ayuda. Pero el mundo de la náutica vuelve a mostrarse pequeño. Cuando llegamos a Marina Cantábrico nos indicaron un lugar de atraque temporal y allí en el mismo pantalán estaba Josu, con su barco el Teo Pen, un amigo de Zumaia que después de los saludos y los cambios de impresiones se prestó a subir al palo (o más bien a que lo subiéramos) y pudo colocar el reflector. Josu estaba esperando a su novia para ir también hacia Gijón, pero probablemente haciendo escala en San Vicente de la Barquera. Pusimos el reflector, sacamos unas fotos, charlamos un rato con Josu tomando una cervecita (¡Qué bien funciona el frigorífico del Trapaia!) y nos despedimos de él para volver a Puerto Chico a cenar y a dormir. Pero antes de cenar, como todavía era de día, nos dio tiempo de salir un poco afuera de la isla de Mouro al norte de la playa del Sardinero, para subir y bajar unas bonitas olas de fondo de unos 3 metros, para que las viese Iñaki y no se fuese de aquí pensando que el cantábrico es como el lago de Bañolas Días 9 y 10 de agosto: Santander – Gijón. 90 millas. Por fin el parte de previsión indica mar disminuyendo y viento favorable para ir hacia el oeste. A las 14:15 (12:15 UTC) zarpamos de Santander hacia Gijón. 90 millas que haremos de un tirón. Hubiera estado bien poder hacer escala en Llanes, pero las obras del nuevo puerto deportivo no están terminadas. Llanes está en la mitad del recorrido y es un pueblo que merece una visita y un buen lugar para descansar, pero no se puede, así que ¡Hasta Gijón sin tregua!. Y efectivamente fue casi sin tregua, porque tras unas horas de poco viento se entabló un viento del ENE, con fuerza 3 / 4 que nos permitió sacar el spinaker y navegar muy rápido y muy bien durante bastantes millas. Pero el spi es una vela mala para manejar de noche con poca gente, así que muy a pesar nuestro, decidimos arriarla con la luz crepuscular y continuar con génova y mayor, lo que nos obligaba a abandonar el rumbo directo y tener que ir en zigzag, haciendo trasluchadas, amurando alternativamente a babor o a estribor. El Txiripa que tiene una vela mayor más grande que la del Trapaia, optó por enrollar la génova y navegar solo con la mayor a rumbo directo. Acertó de pleno. Patxi aprendió conmigo, pero ya sabe mucho más que yo. Lo que demuestra que a navegar se aprende sobre todo navegando mucho, lo que hacen Patxi y Esther. A nosotros el ir siempre buscando el viento de aleta nos obligaba a hacer bordos alternativos que no se manejaban con la misma comodidad. Había una ola de fondo del NW y una ola de viento NE que se acrecentaba a medida que aumentaban la persistencia y el fetch. Mar cruzada, ola revuelta, no muy alta pero incómoda y además en la noche no las ves… Amurados a estribor se podía navegar con piloto automático durante grandes ratos. Vamos, que podías dejarlo un momento para ir a por una coca-cola o para mear. Pero en el bordo de babor con la ola de fondo por el través y la de viento de popa, el piloto se volvía loco y no podía con la caña. Había que llevarlo a mano todo el tiempo. Una hermosa luna casi llena nos acompañó durante la mitad de la noche A eso de las 22:30 Hora oficial, tras 8 horas de travesía teníamos Llanes a unas 9 millas por el través de babor. La mitad del camino. No estaba mal. Hablé por teléfono con mi hermana que está de veraneo en Llanes. Sobre la 1H del ya día 10, le dije a Iñaki que se acostara y me hice cargo de la primera guardia, acordando que le despertaría a las 4 para que hiciera la segunda de 4 a 7, de manera que al menos durmiésemos tres horas cada uno y luego ya descansaríamos en Gijón, donde previsiblemente íbamos a llegar sobre las 8. Cada cierto tiempo contactábamos por radio con el Txiripa, para intercambiar posiciones de ambos así como impresiones de viaje, viento y mar, etc. Lo malo es que si llamaban cuando Iñaki estaba durmiendo y yo no podía soltar la caña, era difícil responder con rapidez. En una de las ocasiones antes de que yo me pudiera acercar a la radio ya se había levantado Iñaki de la cama para responder, porque aún no había conseguido dormirse y oyó la llamada. Un poco pasadas las 4 y sin que yo tuviera necesidad de llamarle, Iñaki se levantó para tomarme el relevo. Entre el cambio de impresiones, discusión sobre rumbos etc. se pasó casi una hora y yo me acosté sobre las 5. Prácticamente no conseguí dormir nada, pero al menos descansé un buen rato. A eso de las 6:30 miré el reloj una vez más y me dije “para lo que hago aquí mejor será que me levante”. Entonces, tras haber tomando tan firme decisión ¡me dormí!. Solo 20 estupendos minutos de sueño y salí a cubierta con las pilas bastante más cargadas. Al menos yo me sentí así, pero cuando a eso de las 8:30 amarramos en el pantalán de acogida de Gijón y fui a la capitanía con la documentación, me di cuenta de que no hilaba bien las palabras con los pensamientos: “Hola, estamos aquí, bueno tengo el barco ahí, o sea… bueno perdona chica casi no he dormido y estoy bastante espeso y no sé bien lo que digo”. La chica encantadora y simpática se reía y me decía que no me preocupe. Y yo por fin pude decir “quisiéramos un amarre para una ó dos noches, es un velero de 32 pies” y a continuación rellenar la ficha y dar los datos del barco del seguro y de la tripu. Después de desayunar, dormir hasta mediodía, comer en los barcos, ducha en capitanía, etc., salimos a patear Gijón y tomar unas sidrinas, con el consabido intento de aprender a escanciar, y cenamos en una taberna las viandas típicas del país. Nos habríamos quedado muy a gusto un par de días más en Gijón si hubiésemos visto alguna predicción de buen viento para días posteriores. Pero no fue así. Iñaki tenía que tomar su avión de vuelta en Bilbao el día 15 y yo también quería estar de regreso más o menos para ese día. Así que después de revisar todos los portales meteorológicos de internet que conocemos, decidimos que lo mejor era emprender el regreso al día siguiente. |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Capitán Henry | ||
IRRINTZI (23-09-2011) | ||
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#6
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Y ahí va la tercera y última:
Día 11 y 12 de agosto: Travesía Gijón – Laredo – Castro - Getxo. 128 millas. Tras haber dormido mucho y bien, haber hecho las compras necesarias para llenar la despensa del barco, habernos dado una ducha y despedirnos de Patxi y Esther, que de momento se quedan en Gijón y después volverán más despacio (tienen tiempo hasta final de mes), zarpamos hacia Santander a eso de las 14:30 Hora oficial. Muy poco viento al principio y nada de viento después. La mar lisa y llana. No ir a vela es aburrido y el ruido del motor no nos gusta a los veleristas, pero sin embargo es relajado, el piloto automático trabaja estupendamente y hasta se puede cocinar, comer, cenar y desayunar como es debido. Mientras no estás de guardia duermes y por la mañana estás suficientemente descansado como para poder hablar con cierta coherencia… Durante la guardia intenté identificar luces de barcos y diferentes balizas. Los faros se identifican bien. Las balizas son rarísimas y en mi “chuleta” de boyas no encuentro su significado, así que me limito a darles resguardo de sobra y pasando. Las luces de los barcos son imposibles de identificar, especialmente los pesqueros que llevan tantas luces que no se sabe si se trata de un barco o de un ovni. Como digo estábamos bastante frescos cuando teníamos Santander a la vista sobre las 8 de la mañana y decidimos no entrar. Calculando el gasoil que llevábamos y añadiendo un bidón de 10 litros que llevábamos de reserva pensamos que teníamos de sobra para llegar hasta Laredo y tal vez hasta Castro. No nos equivocamos y llegamos a Laredo sobre las 12:30 del día 12. En Laredo entramos hasta el Club Náutico del Puntal solo para repostar y continuamos hasta Castro donde atracamos a eso de las 15h, amarrando a los bolardos del muelle. Estuvimos en Castro unas horas para comer y pasear un poco. A eso de las 18h zarpamos de nuevo para llegar a Getxo y pudimos hacerlo casi todo el tiempo a vela, navegando de ceñida y muy despacio, pero es que nos moríamos de ganas de navegar sin ruido de motor. Esta vez pudimos comprobar que el edificio de las duchas en el Puerto Deportivo de Getxo no se movía… pero la escasa presión del agua sigue siendo una deficiencia notable. Las del Marítimo del Abra son muchísimo mejores. Día 13 de agosto: Getxo, Algorta y ría de Bilbao. Por la mañana, antes de comer Iñaki y yo nos damos un paseo andando por el puerto viejo de Algorta, que está en plenas fiestas, lo que hasta cierto punto nos permite captar el folclore lugareño, pero nos dificulta un poco el apreciar bien el entorno arquitectónico y urbanístico tan primorosamente conservado. También subimos hasta el parque de Usategui para tener una bonita panorámica del puerto y de nuevo en Algorta nos comimos unas “gildas” con un Txakoli vizcaíno. Por la tarde tomamos el barco y ascendimos por la ría de Bilbao hasta el límite que nos impone el puente de Euskalduna. El palo del barco es más alto que el vano del puente, y eso a mitad de marea. Bajo el puente Euskalduna hay un pantalán. Amarramos y preguntamos si se necesita algún permiso o hay que efectuar algún pago. Parece ser que es de cortesía y que se puede usar por unas horas. ¡Genial!. Salimos del barco y nos metimos en el museo marítimo que está enfrente. Visitamos detenidamente el museo durante una hora hasta que nos apremiaron porque se acercaba la hora de cerrar… Nos fuimos de paseo por la margen izquierda de la ría pasando por el palacio Euskalduna, el Guggenheim, los puentes y pasarelas, etc. hasta llegar al Arenal, Arriaga y el casco viejo. Es decir, recorrimos la parte más notoriamente renovada del Bilbao precioso e irreconocible, que no se parece en nada al recuerdo gris, contaminado, decadente y deprimente que conocí en mi juventud. A eso de las 22:30 tomamos el tranvía junto al puente de la Merced y regresamos al barco. Entonces vino lo mejor del día. El descenso nocturno de la ría, deslizándonos suavemente como por un pasillo de agua tranquila y oscura, balizado a ambas bandas por un sin número de farolas, focos, luces y lucecitas, que parecen querer competir, sin conseguirlo, con una luna llena, pletórica y orgullosa que parece querer ayudarnos a identificar otros planos más profundos de un decorado nocturno extraordinario, con algo de fantasmal y de nostálgico. Las Grúas en los muelles y en los astilleros parecen monstruos de ciencia ficción iluminados desde abajo por las luces y desde arriba por la luna. No podemos perder de vista la sonda porque estamos en hora de la bajamar, pero no hay problemas. Cuidando de buscar el centro del canal o las zonas dragadas de los astilleros, en ningún momento tuvimos menos de 3,5 metros de calado. Y así volvimos a pasar bajo el puente colgante de Portugalete y salimos al Abra y al puerto deportivo de Getxo. Día 14 de agosto: Despedida y a Zumaia. A eso de las 13h acompañé a Iñaki con sus mochilas hasta la estación del metro de Gobelas. El tenía que pasar la tarde y noche en Bilbao, porque no había otra manera de que pudiera estar a las 6 de la mañana en el aeropuerto para tomar su vuelo hacia Barcelona. Yo después volví al barco, largué amarras a eso de las 15h y con un poco de tristeza, porque te acostumbras a ir con compañía y la echas de menos, pasé Punta Galea, puse rumbo a Cabo Villano y después a la plataforma de la Gaviota, a motor, con el viento totalmente de proa y pensando que si seguía subiendo a motor hasta La Gaviota y el viento continuaba fuerte del NE, tendría desde allí rumbo de ceñida para ir a Zumaia, quizá no a rumbo directo pero sí dando un par de bordos a cada banda. ¡Cuando llegué a La gaviota el viento se fue de vacaciones! En consecuencia tuve que continuar a motor hasta llegar a las 23:03 a la bocana de Zumaia. Epílogo: Julio y Yoli llegaron bien y a tiempo de asistir a la boda. Patxi y Esther continuaron navegando pausadamente de regreso, haciendo escalas de nuevo en todos los puertos de la ida (más el de Tazones) y ya están en Zumaia desde el día 22. Esta es la pequeña historia de la travesía, vista y vivida desde el Trapaia. La envío a los participantes y a otros que no han venido. A unos les servirá de recordatorio. A otros, que conocen el tema de la vela, les hará rememorar sus propias experiencias. A quienes no saben de esto pero tienen curiosidad, les servirá para hacerse una idea de cómo va el tema. Los que ni saben del tema ni tienen curiosidad sencillamente no lo leerán. Creo que todos los participantes tenemos fotos que habría que reunir para poner algunas en el reportaje. He podido cometer algún error u omisión en el relato y solicito a los participantes que me hagan llegar sus correcciones o sugerencias. Entre tanto un abrazo “urbi et orbe”. Enrique 23/08/11 |
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#7
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![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Increible crónica! Enorabuena y gracias! |
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#8
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Muy buen relato y bien detallado.
![]() ![]() ![]() Esperar un momento ya vuelvo..........he ido a coger un kleneex para limpiar el teclado. Juer ¡¡¡que sana es la envidia sana¡¡¡ Me alegro que lo hayáis disfrutado. Por aquellas tierras/mares sólo de pensar en como se come y en la cantidad y calidad ya se me ponen los dientes largos, tengo que volver, tengo que volver, tengo que volver ![]() ![]() ![]()
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![]() "Aprender es como remar contracorriente: en cuanto se deja, se retrocede" |
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#9
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Por cierto Enrique, yo creo que los cofrades te agradecerán que expliques también todo el proceso de reforma y transformación de tu barco y que muestes las fotos que me enseñaste a mi... Impresionante!!!!
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Iñaki |
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#10
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Cita:
¿Y, pues...? ![]() ![]()
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Iñaki |
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