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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Cita:
No soy un crítico en literatura ni mucho menos. Lo que me ha encantado es el final. A ver si me explico: El relato no me deja lugar para crear mi paisaje, ni mi silencio, pero..." Sólo el eterno faro, intentó advertir del peligro. No le creí." Wauuu da para pensar una semana entera en la tragedia o la venganza, o la desidia, o el crimen o el espíritu misterioso que operaba o variaba los destellos del faro. O todas las cosas juntas... Me ha gustado de verdad ![]() No me enojo nada, nada, si lo continúas o cuelgas otro. ![]() ![]() ![]() ![]() Editado por Flavio Govednik en 03-10-2011 a las 07:23. |
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#2
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Gracias Flavio por tu crítica.
Me has hecho reflexionar sobre eso de "mi paisaje" o "mi silencio". Creo que te refieres a no ser tan localista y dejar que la imaginación del lector, ubique la historia dónde él se imagine. Buena puntualización, pardiez. Un cordial y tangoso saludo. |
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#3
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![]() ![]() Ahora....la 2ª parte...¿vale? Y haciendole caso a choquero os invito a una ronda de chatos ![]()
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Que no me falte el viento
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#4
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Bueno, siendo sincero, el relato acababa ahí, pero me he dado cuenta que aún puedo sacarle más partido, es decir, "rizar el rizo".
Ahí va, parte de la segunda parte (recién salido del horno): No me conformaba con el final de esta extraña historia. Me había dejado un resquemor en el alma y, sobre todo, una sensación de impotencia por no haber sabido “hacerle caso” al faro del Castillo. Fui a la Asociación de Pescadores de esa ínsula y pregunté a Kiko (su presidente) por la ubicación de la pequeña chalupa que habían encontrado naufragada en la punta de arena. Afortunadamente, Salvamento Marítimo la había remolcado hasta el pantalán del Caño Chanarro y, posteriormente, había sido depositada en la marina seca de la Asociación. Bueno, depositada. Más bien, arrinconada en una de las esquinas del destartalado patio de lo que una vez fue un solar almadrabero. Era una patera de buena madera, construida con mimo, pintada con múltiples capas de blanco y con los típicos ojos en las amuras. Reminiscencias de fenicios. Los aparejos habían desaparecido, pero el par de remos, estaba marcado con unas iniciales que aún podían leerse: E.O. ¿E.O.?. Menuda pista. ¿Eduardo, Esteban, Eustaquio, Ernesto, Evaristo,......? Y no digamos ya la O, que bien podía ser un apellido o un sobrenombre de los muchos que acostumbraban a distinguir a los lugareños de Sancti Petri. Pregunté a los asiduos del “club” y ninguno supo darme la menor noticia sobre aquella pequeña embarcación, sin nombre, sin matrícula y sin historia. ¿Sin historia?. Eso creía yo. Un día, habiéndome quedado sin tabaco y siendo un fumador empedernido, recalé en un pequeño quiosco, al final de las descarnadas construcciones que aún quedaban en pie en aquél fantasmagórico poblado. Se llamaba “La Bella Esquina”. Lo habitaba y regentaba un peculiar personaje, con poblada barba y montura de gafas de auténtico miope, que tenía la curiosa costumbre de escuchar música en el tejado-terraza de su chiringuito, mirando siempre hacía el Castillo. Yo le calculé unos sesenta años, pero las grietas de su rostro, hacían que dudara de mis cálculos y que, tal vez, pasara los setenta. - ¿Me da un paquete de Winston - Lo siento, pero sólo vendo cigarrillos sueltos Joder, aquello me recordó mi juventud, cuándo con 10 pesetas en el bolsillo, sólo podíamos comprar un par (a lo sumo) de cigarrillos, para “vacilar” ante el sexo femenino.
- ¿Lleva usted mucho tiempo en el poblado ? El hombre me miró desconfiado. Con mi bigotiilo de facha, tenía toda la pinta de un inspector de hacienda y creo que lo puse en alerta.
-Pues no, no lo he leído, pero respondiendo a su pregunta anterior, sí, si llevo mucho tiempo viviendo en este poblado. Quizá demasiado. Parecía que se había relajado y percibí que su última puntualización, invitaba a continuar la charla.
No quería parecer tan loco en ese primer encuentro. La siguiente proposición me dejó estupefacto.
Encendí un pitillo y cuándo lo acabé, el barbudo personaje y yo, nos pusimos en marcha hacia Chanarro. Cuándo llegamos (pocos minutos) al patio de entrada de la marina seca, pude comprobar que aquella persona era bastante conocida en la Asociación. Le saludaron varios de los presentes, refiriéndose a él, cómo “alemán”. Entramos en la amplia marina y cuándo alcanzamos el rincón dónde se encontraba durmiendo mi querida patera, observé que “Alemán” se paró en seco y sus ojos (bueno, sus gruesas gafas) casi se le salen de las órbitas. Tragó saliva y con un leve susurro, sólo alcanzó a decir:
Editado por GUATARRAL en 03-10-2011 a las 21:21. |
| 2 Cofrades agradecieron a GUATARRAL este mensaje: | ||
JAQUE MATE (04-10-2011), limia (04-10-2011) | ||
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#5
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¡*oder, Edu!.
En esa misma localización donde descansa la barca de tu relato me sucedió algo a mi hace unas semanas acompañado de Carpant, Don Armano e IslaNáutica. Hay en el lugar una preciosa motora de madera de unos nueve metros de eslora, según me informó Carpànt, es de principios del siglo pasado, originalmente de vela, pero pasada a la fe gasolera. El caso es que cuando la ví, me enamoré de ella, solo tenía ojos para mirarla y me fuí hasta ella diciendo ¡que cosa más bonita, es preciosa!, o algo así. El problema es que había una pareja allí cerca, ella, según me dijeron, uyna moza de las que quitan el hipo, el idem pero a bofetadas. Al parecer el novio me oyó y debió pensar que el piropo era por la moza, por fortuna, según me cuentan, dudó y se quedó con la mosca detrás de la oreja. Gracias a ello, conservo mi integridad física, pero la cara de Carpant, era un poema. Y yo sin enterarme de nada. Lo cierto es que la verguenza, al saber lo ocurrido la supe disimular, pero *oder, que situación más violenta podía haber vivido... Pero eso si, la motora seguro que sigue allí con ese casco tan espectacular, esas tracas tan bien puestas y esa experiencia que debe de tener... En fin, esa es otra historia. ![]() ![]()
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Nabregar: "Acción de desplazarse por la mar en un barco que da mucho, pero que mucho trabajo" ¡¡¡Os estoy vigilando!!! ![]() Tractorista y motero |
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#6
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La conozco Choquero. A la motora, no a la moza. Líbreme Dios de piropear a una buena moza
![]() Afortunadamente, el armador nos ha hecho caso ( a Carpant, Don Armano, Islanáutica y a mí) y está "embreándola" con un aceite especial que realza la madera en toda su plenitud. Cuándo la acabe, con su trancanil pintado en blanco y su línea de flotación (ancha) pintada en negro (bueno, él quiere pintarla en color oro ), va a quedar una de las embarcaciones más hermosas del Caño.Sería un buen argumento para otro relato. Todos los objetos tienen un "extraña" historia detrás. Sólo hay que saber descubrirla. Un abrazo |
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#7
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Muy buen relato maese GUANTARRAL, continue vuestra merced que la cosa parece que promete...Choquero eso se llama "amor a primera vista" jeje ![]() ![]() LORDRAKE ![]()
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El GRAN AZUL |
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