Por motivos laborales y familiares no pude disfrutar de la comida, pero con la agradable sobremesa se me pasó pronto la imagen del chuletón.
Una tarde maravillosa, amenizada por un fantástico grupo cofrades, unos más conocidos que otros, pero en ese momento todos unidos por esta afición que nos tiene perdidos.
Después de tenerme castigado el portero 5 min en un rincón, cara a la pared por los últimos acontecimientos..

me sentía como nuevo, había pagado mi penitencia y ya podía empezar el cubateo, mi fiel compañero Carpant me seguía muy de cerca, el morito se llenaba los vasos de whisky como si fuesen de agua

y el pobre de Don Armano a base de tónica para poder conducir

(alguien lo engañaría para que llevara el coche).
El caso es que me alegro mucho de haber asistido y conocido personalmente a personajes ilustres de esta nuestra taberna, especial mención a TANGERSOTO por agradable y simpática.
Hasta la próxima !!!



