La paranoia a nivel del peso alcanza niveles increíbles.
En esta regata hay que tener en cuenta que participa gente cuya único resultado posible es quedar bien o romper. Son aquellos que quieren hacer de la navegación de altura su profesión, y por tanto ven en la Transat 6,5 un trampolín.
Recuerdo el relato de Luis Irisarri en la transat del 2003, contando como a la altura de La Coruña iban rompiendo spis mientras él, más conservador, se quedaba con el tormentín.
Bueno, es parte del atractivo de esta regata de locos.
