Si es por seguridad, la supuesta debilidad física y no el sexo es lo que induce a reservar las plazas.
Hay hombres más débiles que muchas mujeres.
También hay hombres muy poco violentos, incapaces de defenderse.
Por lo tanto, el cartel que habría que poner para estar dentro de la corrección política y ética es el siguiente:
RESERVADO A SEÑORAS, PILTRAFILLAS Y COBARDICAS.
De paso, en un Zaragoza nada menos, ese cartel aseguraría que las plazas no son ocupadas por nadie que no las necesite de verdad.
