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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Cita:
Pero ilustra el hilo. La presencia de chubascos por el horizonte no es precisamente tranquilizante, pero parece que hemos pasado lo peor. Conclusión incorrecta. El viento empieza a aumentar a eso de las 17:30 y al intentar recoger un poco de génova, el cabo del enrollador se suelta. Vuelta a empezar, con una mar que cada vez está más agitada, nos aproamos para bajar el génova y dejarlo de momento en la amura de babor. Le toca a la trinqueta trabajar. Conforme se empieza a hacer de noche, empieza a organizarse la fiesta. En el radar podemos ver gran cantidad de compactos chubascos que nos rodean. Cuando nos alcanza uno, el viento sube a más de 45 nudos y nos alcanzan muchísimos. 24 noviembre La mar se ha puesto muy incómoda. Las olas nos empiezan a zarandear a base de bien y decidimos capear el temporal que una vez más ha decidido venir a visitarnos. La bañera se ha convertido en una auténtica ducha. Los rociones son constantes, pero las nubes tampoco lo hacen mal. Constantes e intensísimos chubascos nos pasan por encima. El piloto automático, decide que esto es mucho para él y continuamente se desconecta, por lo que hay que llevar el barco a mano, debajo del agua. Los jefes de guardia la pringan bien. No solamente se nos echan encima chubascos. Tenemos que evitar varios mercantes que no vemos por la lluvia y que en el radar están tapados los chubascos. El aparato eléctrico es, como poco, espectacular. Los rayos, cuando nos alcanza un chubasco, caen casi con la misma frecuencia que la lluvia y no precisamente lejos. Apagamos entonces toda la electrónica para evitarle posibles averías. Por otra parte el GPS hace rato que se quedó sin señal, posiblemente por lo espeso de las nubes. El ruido es ensordecedor, la sinfonía comenzaba con una obertura titulada: el viento silbando en las jarcias, a la vez que la lluvia golpeaba como si fuera “a casico hecho” contra el toldo bimini, inútil en estos casos. La pieza iba ” increchedo” con los golpes de mar, algún ensayo de pantocazo y un compendio de diversas variaciones sobre el rocion; adagio con brio por babor; andante vivace por estribor; allegro moderatto por arriba; por abajo no, porqué, al parecer, las leyes de la física no se lo permiten; y como los menuettos que entraban por detrás, parece ser que le preguntaban a la física si tenia algo que objetar y esta les respondía: ah no se, yo en estas cosas no me mojo. Pues el rocion popero que es muy cuco, se aprovechaba del pasotismo de esta ciencia abstracta, y nos ponía hechos sopicaldo. Para terminar, un “allegro molto troppo” que es cuando te cae una culebrina al laico y tu guiñas los ojicos y metes el cuello entre los hombros, porque esperas lo que efectivamente ocurre a los pocos segundos: oyes un ruido pavoroso, algo parecido al barco partiéndose por la mitad, te tiemblan las piernas, se te seca la boca y poco a poco el sonido se aleja dejando un retumbe. A todo esto miras al de al lado y le dices: ¿este ha sido bueno, eh? Y el otro contesta, con un hilo de voz, vamos como si tuviera algo en la garganta, que le impidiera hablar bien; ¡hay que vez lo cerquica ca´stao! Las olas y el viento sueltan el génova y una parte importante de él cae al mar. Eloy tiene que ir un par de veces a proa para intentar volverlo a afianzar en medio del festival voltaico-acuoso. Basilio se pega un buen tute de rueda, Fernando y Julián dan relevos pero por poco tiempo, hacen lo que pueden y hasta donde saben, es complicado llevar un barco en estas condiciones., el rumbo te lo pasas por el arco del triunfo, si no tienes peligro a sotavento, intentas gobernar para mantener el barco en el sector manejable del viento, y sudas para lograrlo. A las 04:30, la situación no mejora en absoluto. Mi estómago, cuando empezó el temporal me dijo que a lo mejor se vaciaba, por lo que he decidido quedarme arriba, llevando el timón. Si bajo a bajo me muero. Sin embargo empieza ya a sentirse el cansancio. No puedo dejar el timón, porque me pongo peor. Eloy, que ha podido descansar algo, sube arriba y al ver que el tiempo no tiene tendencia a mejorar y que el génova sigue teniendo tendencias a irse al agua, arrastrando a algún candelero, decide que intentemos entrar en Bárbate. Viramos y con viento abierto al 120 y con 60 nudos, empezamos a volar al 056 en dirección a Bárbate. Se me pasa por la cabeza que este mar que aquí está de unos 6 metros, cerca de la costa será más alto y con más rompientes. Me acuerdo también de la famosa “Aceitera”, que con el temporal debe estar divertido pasarla por encima. Está muy oscuro, el GPS no funciona (los pequeños, sí). Si no amanece para cuando lleguemos a la costa, la aproximación va a ser emocionante. Eloy ha podido situarse por los faros e identificar la posición de Bárbate. El GPS nos indica, que a la velocidad que vamos –10 nudos, solo con la mayor con dos rizas- llegaremos sobre la 06:30 locales, por lo que algo de luz habrá. Fernando esta abajo con un GPS, marcando continuamente la posición en la carta, nuestro patrón la mira cada 10 minutos, dice que no conoce el puerto, que nunca ha entrado en él, debe ser de los pocos. Lo buscamos en el libro de portulanos, la bocana es ancha y esta orientada este-oeste, por lo cual entraremos casi de empopada. Esta tenso y preocupado, pero no lo notas con miedo. Conforme empieza a amanecer, se puede ver algo la costa y comprobar que nuestro rumbo es correcto, evitando sobradamente la “Aceitera”. La luz del amanecer también nos permite ver el tamaño de las olas, que durante la noche solo podíamos presentir por los movimientos del barco y el agua que nos tiraban encima. Menos mal que la mayor parte del temporal ha sido de noche!!. Estamos ya a unas 6 millas de Barbate y en ese momento el motor que es fundamental para controlar el barco en la entrada al puerto, se para. Era lo que nos faltaba!!. Intentamos localizar la avería pero es como intentar enhebrar una aguja sobre un potro salvaje, purgamos, limpiamos inyectores, la peste a gasoil, mezcla con algún resto de pota y el meneito, hacen esta labor de lo más agradable. Es imposible no arranca. Llamamos al club náutico de Barbate para ver si disponen de algún barco que nos pueda remolcar. El vigilante nocturno, única persona que nos puede atender en ese momento no nos da buenas noticias. Insistimos y nos indica que hay un buzo profesional que tiene una lancha, a lo mejor nos puede echar una mano, si está disponible. Conseguimos por fin contactar con él por medio de su teléfono y lo sacamos de la cama. Nos dice que con la mar en estas circunstancias no puede salir, su embarcación no aguanta este temporal, pero que una vez en el puerto si nos puede remolcar hasta el atraque. También nos indica que hay una barra en la bocana que se extiende desde ésta más de media milla y que tenemos que evitar si queremos luego contarlo. El estará en la bocana y nos irá indicando. Menos mal que hemos llegado de día. De noche, la situación no me la quiero imaginar. Estamos ya a cosa de milla y media del puerto y con la mayor el barco va derivando bastante, pudiendo ir a dar en la escollera. Decidimos sacar la trinqueta y efectivamente derivamos menos pudiendo dirigir el barco hacia un punto en el que salvemos la barra. Intentamos calmarnos, Eloy distribuye funciones, nos advierte que va a ser una maniobra muy complicada, que hagamos lo que nos diga y que con un par de guevos, vamos a entrar a vela. Fernando es enlace radio con nuestro observador en tierra, Paco y Julián están con el ancla lista y aclarada para fondearla si es preciso, Rafa y Basilio con las escotas a cada banda, JJ a la caña y él controlando todo el cotarro. Hay nervios. Muchos. Estamos ya muy cerca del puerto y en ese momento el color del agua cambia bruscamente pasado del gris verdoso a marrón. La barra!!! Pensamos. En cualquier momento esperamos que el barco toque fondo cuando se encuentre en un seno de las enormes olas que nos pasan por debajo. A proa, muy cerca de nosotros vemos como esas olas que nos han pasado rompen. Menuda papeleta. Por si sí o por si no, viramos para intentar salirnos de la zona crítica. Salvador, que es nombre de nuestro controlador en tierra (buena premonición), llama para preguntar si el barco que ve es el nuestro, pregunta si es así y asao, pues claro hombre que otro pringao iba a estar en la mar en estas condiciones, nos dice que sigamos que vamos muy bien. Nueva virada para enfilar un punto a ¾ de milla de la bocana. Está el mar como para caracolear. Otra vez el agua color tierra. Planeando en dos olas, que me parecen muy altas y empinadas y que afortunadamente no llegan a romper, nos metemos en la zona de protección de la escollera y viramos hacia la bocana. La maniobra ha salido impecable, inolvidable. La lancha de nuestro salvador, Salvador, se dirige hacia nosotros, ya en aguas tranquilas, para darnos remolque. Arriamos todo el trapo de golpe no teníamos mar pero viento había como dice JJ. Como para montar un negocio. Atracamos en el muelle de espera del puerto deportivo y que comité de bienvenida teníamos. Un coche de la Guardia Civil, una ambulancia de Protección Civil, la policía local y toda la marinaría del puerto estaban al final de la escollera. No hay ningún problema estaban porque no se creían estuviéramos todos bien después de lo que habían visto, seguramente desde tierra debió se todo un espectáculo, desde luego en la mar también fue espectacular pero para verlo en el cine. Nos hemos salvado por poco!! A pesar de que la situación fue evolucionando de mala a crítica al final, hay que resaltar que ningún miembro de la tripulación perdió, en ningún momento los nervios. Eso sí cuando pisamos tierra, aunque no estábamos muy habladores, sentimos una satisfacción difícil de explicar. Que lo disfrutéis, como hago ahora leyéndolo, allí, la verdad es que fue distinto. ![]()
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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo. "A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M. |
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