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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Felicidades por el trabajao, navegarlo tiene que ofrecer un grado de satisfaccion enorme!
![]() En las imagenes parece un barco de carton.. jeje... Muy chulo! ![]() |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a K688 | ||
cachivache (29-12-2011) | ||
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#2
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Ver la historia de su construcción ya resulta interesantísimo. Pero, encima, verlo surcar las aguas me ha llenado de alegría.
Enhorabuena!!!!! ![]() ![]() ![]()
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Socio Anavre 348. http://www.anavre.orgNo es prudente sentar cátedra. Es mejor sentar el trasero. Pero incluso esto no ha de tomarse como dogma. O quizá sí. Lista de Teléfonos de Cofrades Solidarios para Emergencias |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a ktrauma | ||
cachivache (29-12-2011) | ||
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#3
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Recuerdo haber leído tus posts durante la constricción, y me quedé maravillado
.Ahora verlo navegar me ha hecho mucha ilusión .De verdad que lo que has hecho tiene mucho mérito. Te felicito . |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a lidiana | ||
cachivache (31-12-2011) | ||
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#4
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Hoy, ultimo dia del 2011, deseo agradecer el apoyo brindado a todos los cofrades que han visitado el post y acompañado con sus comentarios.
Tambien que esta fecha tan particular de fin de año sea propicia para elevar mi copa junto a cada uno de ustedes y desearles un prospero y feliz 2012 en compañia de familiares y amigos ![]() ![]() Que el año pronto a nacer traiga mucha agua bajo su quillas y vientos favorables Los reuno en un fuerte abrazo desde la patagonia argentina Cachivache |
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#5
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Cita:
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#6
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Y llego el gran día. EL “Cachivache” conocería el mar.
El lunes 2 de enero aprovechando el feriado decidimos que ya era tiempo de que el barco conociera el mar. Probadas ya sus cualidades de navegación en aguas del Rio Chubut, ese casco pedía sal, y no nos hicimos rogar demasiado. Desde temprano comenzamos con los preparativos con Alicia, la Almiranta y Juliana la Primer Oficial y camarógrafa. Nafta y aceite para el fuera de borda, la heladera con fiambres, gaseosas y otras vituallas comestibles y bebibles. Revisamos y arranchamos cabos y fondeos, la radio, el GPS y cuanto otro elemento de a bordo fuéramos a necesitar. El día se presentaba con un cielo totalmente despejado, viento del NNE a unos 15 nudos y una temperatura a la hora 11 de 20º C. soltamos amarras y pusimos rumbo a la desembocadura del rio, 12 millas más adelante. Aprovechando la corriente y el rio en bajante lo dejamos ir en una flotada que se prolongo por cerca de dos horas. Difícil en palabras describir la paz y sosiego que transmitía el murmullo del agua al ser cortada por la proa y solo el canto de algún pájaro rompía ese mágico momento. A medida que navegábamos el avance se hacia mas lento y ya ni con la ayuda del remo podíamos mantener el rumbo, la marea comenzaba a subir, era momento de arrancar el fuera de borda. El motor auxiliar, un Evinrude 3.3 Hp, arranco al primer intento, y su cadencioso ronroneo nos fue acercando lentamente a destino. Navegábamos a unos pocos nudos previendo cualquier contingencia con los muchos bancos de arena que tienen esas aguas, y sin aviso previo un golpe nos sorprendió desprevenidos. EL barco se freno un instante, retrocedió, y al mirar hacia la punta del palo vemos con horror que un cable había partido la antena del VHF. Nadie lo vio, estaba semioculto por las ramas de los arboles en un recodo. Sin dudarlo apuntamos a la costa y bajamos el palo. En realidad esa maniobra correspondería haberse hecho antes de zarpar ya que sabíamos que pasaríamos por debajo de una pasarela y dos puentes de muy baja altura. La macana estaba hecha, a ponerle precio. Con el palo trincado sobre la cabina continuamos navegando hacia nuestro destino, poco a poco el color del agua iba cambiando de su marrón habitual a un verde claro, indicando que nos acercábamos al mar. Probar su sabor fue solo confirmar lo que nuestros ojos veían. En la cabina la almiranta preparaba unos buenos mates, Juliana no se cansaba de sacar fotos, las millas se seguían sumando y estábamos cada vez más cerca de nuestro destino. En un momento el motor dijo basta, al revisar, no tenía más combustible. Llamo la atención, es un fuera de borda de muy bajo consumo. Fondeamos, la maniobra de recarga fue sencilla, grande la sorpresa al ver como la mezcla se perdía en el agua. Al sacar la tapa descubrimos la causa del problema, una manguera partida entre la válvula de paso de combustible y el filtro. Había sido colocada unos días antes con abrazaderas nuevas, pero como todo objeto inanimado, las mangueras también tienen su perversidad. Solucionar el inconveniente no llevo mas de cinco minutos, una buena navaja marinera y dos precintos nos dejaron nuevamente en orden de marcha. Poco a poco nos acercábamos a El Elsa, lugar clásico de Rawson donde los pocos vecinos que practican algún deporte náutico usan habitualmente. Un par de lanchas, algún gomón y unas motos de agua se hacían ver con maniobras riesgosas intentando mostrar sus habilidades pero indicando una total falta de conocimientos sobre las reglas de navegación. A gran velocidad nos superaban formando grandes olas que hacían sacudir al Cachivache y se cruzaban temerosamente por proa. Decidimos amarrar en la costa y almorzar esperando que estos nautas de día feriado se tranquilizaran. Habían pasado cerca de cuatro horas desde nuestra zarpada y el hambre hacia estragos entre la tripulación, nada que un buen par de emparedados no solucionara. Terminado el almuerzo nos pusimos nuevamente en marcha, había llegado el momento de pasar el timón a la almiranta, sin dudarlo agarro la caña con fuerza y su rostro mostraba la felicidad del momento mostrando que con su poca experiencia marinera puede llevar el barco con toda tranquilidad. Izamos la mayor, su color verde llamo rápidamente la atención, y llegamos al puerto, donde la actividad era febril, los pesqueros recién entrados descargaban cientos de cajones de langostinos y saludaban al “Cachi” a su paso. Orgulloso y altanero con leves cabeceos respondía las simpatías de los pescadores. Al acercarnos a las playas de la zona de escolleras se repitió la escena, algunos evidentemente nos conocían ya que escuche ser llamado en varias oportunidades. La distancia no nos permitió identificarlos y estaba muy concentrado pelando contra la fuerte correntada del lugar como para buscar los binoculares. Lentamente fuimos pegando la vuelta en busca de un sitio donde amarrar, debimos ayudar con el fuera de borda, la bajante era fuerte. Desde Prefectura nos habían señalado un buen lugar junto a unos pesqueros. Lamentablemente la infraestructura del puerto de Rawson no esta preparada para recibir embarcaciones menores, y tuvimos que, en principio, amarrar sobre la costa y hacer descender a la tripulación en un barro mal oliente que los hundía hasta las rodillas. Completada esa maniobra lleve el barco a su amarra y comprendieron que a pesar del barro esa era la opción mas inteligente, ya que para alcanzar el muelle había que trepar peligrosamente por unos oxidados caños de esa estructura. Ya todos en tierra una oportuna canilla quito parte del lodo que lucíamos en manos y piernas, mientras esperábamos la llegada de una amiga que nos traería de vuelta a la ciudad. Fueron más de siete horas de navegación, volvimos cansados pero muy felices con el barco construido con esfuerzo y privaciones. Ahora si el “Cachivache” es una realidad. |
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