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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Zarpó, al fin de una larga espera de siete años, la Flota de Indias a Tierra Firme al mando de José Fernández de Santillán, que había comprado el cargo, como era habitual en la época, gracias a su cuantiosa fortuna y a la buena defensa de Cádiz por la obtuvo el título de Conde de Casa Alegre. El San José había sido nombrado la capitana y su gemelo el San Joaquín iba de almiranta que junto el armado patache de 44 cañones llamado Santa Cruz que iba de gobierno, de la urca Concepción y el patache Nuestra Señora del Carmen formaban la escolta armada de los 10 mercantes y se unió, navegando en conserva, a la flota de Nueva España compuesta de 13 mercantes más los tres de guerra al mando precisamente de su sobrino. A los 41 días de navegación ya estaban arribando a Cartagena y esperando que organizaran la feria para empezar a comercializar las mercaderías; más tarde navegarían hasta la feria de Portobelo donde comerciarían el resto embarcando 22 millones de monedas de a ocho escudos. El San José hacía mucha agua. Las bombas debían estar siempre en funcionamiento por lo que Casa Alegre decide volver a Cartagena para reparar antes de arrumbar a La Habana porque temía que naufragase antes de alcanzar el puerto cubano y debía de hacerlo rápido antes que entrase el tiempo de los huracanes. Pero la escuadra del comodoro Charles Wager ,que estaba operando en la zona y sabía de las andanzas de Casa Alegre, lo estaba esperando para hacerse con el tesoro. A unas veinte leguas de la bahía de Cartagena y las tres de la tarde del ocho de junio de 1708 ambas escuadres se avistan y a las cinco ya se estaban pegando cañonazos. Olvidémonos del resto y nos vamos a concentrar en el San José, cargado con 600 personas y con 11 millones de monedas de oro y plata, y su rival, El Expedition ,que navegaba rumbo al centro de la formación ; o sea directo a él. Tras un incesante cañoneo con muy poca puntería por ambas partes, se iban acercando el uno al otro hasta situarse muy cerca , casi a tocapenoles. Los artilleros ya no disparan los cañones y sólo resuenan las descargas de la fusilería y los gritos de los pasajeros desesperados ante el terror de morir. Los barcos se preparan para el abordaje,se encienden los candiles y las lámparas de aceite porque ya anochece y cuando están todos preparados y armados para saltar en tropel por la amurada de repente el San José estalla dañando al propio barco inglés y se hunde rápidamente a 210 metros de profundidad arrastrando a 578 personas entre pasajeros y tripulantes. ![]() Así acaba la odisea de uno de los últimos galeones tesoreros que fue olvidado por el paso del tiempo pero fielmente reflejado en los documentos del Archivo de Indias de Sevilla con los testimonios de los pocos sobrevivientes y que fueron archivados junto a los cientos que naufragaron en esas costas azotados por los "vientos del diablo". Pero en 1979 la apareció por Colombia la empresa Glocca Morra Company que solicitó permiso para hacer barridos de sonar a fín de peinar la zona aladaña a Cartagena. Corría el rumor de que estaban buscando el pecio de un galeón español. En 1982 le cedió los derechos a la compañía americana Sea Search Armada que fue la que anunció al mundo haber descubierto la localización del pecio del San José y empezaron las descripciones del fabuloso tesoro de 10.000 millones de dólares que escondía su sumergida bodega. A tropel vinieron a Sevilla para investigar en el Archivo descubriendo que sólo el cofre, que llevaba Casa Alegre en su camarote, repleto de esmeraldas y joyas para el nuevo rey, era de por sí un fabuloso tesoro por lo que los investigadores concluyeron que "es el más grande tesoro en la historia de la humanidad". Y se desató la locura. El presidente Belisario Betancur cambió las leyes para que la empresa buscadora sólo tuviese derecho al 5% del valor del descubrimiento y no a la mitad; la Empresa Sea Search interpuso una demanda contra el Estado Colombiano para que se le reconociera la totalidad de los tesoros descubiertos y denunció su caso en el tribunal americano de Columbia y de paso reclamar al Estado Colombiano la suma de 17.000 millones por sus supuestos derechos ; el Estado Colombiano envió buzos de su Armada a EEUU para que entrenasen en la búsqueda submarina; aparecieron por Colombia, desde los tripulantes del submarino famoso porque había localizado al Titanic hasta diversas compañías cazatesoros con representantes de gobiernos para que las tuviesen en cuenta corriendo con el pago de sustanciosas supuestas comisiones. Hasta los escritores quedaron fascinados por el caso como Gabriel García Márquez que en su libro "El amor en los tiempos del cólera" incluye su historia: «Varias veces al año se concentraban en la bahía las flotas de galeones cargados con los caudales de Potosí, de Quito, de Veracruz, y la ciudad vivía entonces los que fueron sus años de gloria. El viernes 8 de junio de 1708 a las cuatro de la tarde, el galeón San José que acababa de zarpar para Cádiz con un cargamento de piedras y metales preciosos por medio millón de millones de pesos de la época, fue hundido por una escuadra inglesa frente a la entrada del puerto, y dos siglos largos después no había sido aún rescatado. Aquella fortuna yacente en fondos de corales, con el cadáver del comandante flotando de medio lado en el puesto de mando, solía ser evocada por los historiadores como el emblema de la ciudad ahogada en los recuerdos...». Pero ¿dónde está el tesoro? Decenas de compañías lo han estado buscando infructuosamente. La Columbus Exploration Inc. todavía lo sigue buscando desde el verano de 1994 con toda clase de modernos equipos de tecnología punta, inflamando la imaginación de los ciudadanos y políticos colombianos que ven por esta vía la solución a sus problemas así como a inversionistas y otros cazatesoros como el famoso Robert Marx que se ha presentado para rescatar el tesoro ofreciendo al Gobierno su experiencia de medio siglo buscando pecios en 62 países a cambio de un modesto 50% de lo encontrado. El debate jurídico todavía sigue vivo y la empresa Sea Search Armada dice que el tesoro sigue donde lo descubrieron pero el trozo de madera que aportó como prueba no dio positivo en la prueba del carbono 14; otras compañías dicen que allí no está; otros dicen que hay restos en la zona pero que son del Santa Teresa; otros naufrólogos que ya ha sido expoliado y está a buen recaudo o vendido a particulares; otros que si está próximo a las isla del Rosario sería una aventura tan titánica como imposible;otros que sigue tan perdido como cuando se perdió; otros que saben dónde y aportan curvas de rastreo oceánico con la supuesta imagen de su estructura; otros que se ha convertido en un banco coralino… Este mítico galeón de más de 300 años, todavía sigue despertando la imaginación y fantasía de los poetas de la riqueza. Yo no sé como a nadie se le ha ocurrido vender el auténtico mapa del tesoro. ![]() ![]() ![]() Saludos Andrés
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