Parece mentira que en el pasado fuésemos una potencia naval.
Los regatistas profesionales, como deportistas que son, y en aras de fomentar nuestro deporte en la madre patria, requieren de una serie de subvenciones y facilidades. En la vela estas escasean, y más en ámbitos no olímpicos o no tan mediáticos como la Volvo. Sobre todo cuando empiezas como es el caso de Hugo.
Luego todos nos alegramos y celebramos los triunfos españoles, pero detrás hay un esfuerzo incalculable, máxime en deportes minoritarios como la vela en los que los tíos se tienen que buscar la vida y mendigar financiaciones.
Si algún día Hugo llega a ser uno de los máximos exponentes de la vela mundial, muchos de los criticáis le aplaudiréis, otros, nos sentiremos orgullosos de haber puesto nuestro granito de arena para fomentar un deporte y una forma de vida que nos apasiona.
Un brindis por todos los Hugo Ramón que se dejan la piel por vivir su sueño, contra viento y marea.
