Sí, a partir de 1943, la cosa cambió, en el mar como en otros terrenos.
Hay que tener en cuenta que los submarinos de la época no tenían mucho que ver con los de ahora. Estaban pensados para navegar en superficie, donde podían alcanzar la velocidad de los convoyes que perseguían. Solo se sumergían en los momentos de atacar y, cuando lo hacía, su velocidad se reducía drásticamente, alrededor de los 3 ó 4 nudos, lo que explica que no podían huir de las cargas de profundidad.
La batalla del Atlántico fue terrible para los alemanes: perdieron casi la totalidad de su flota y el 85% de sus marinos. Cerca de 30.000 muertos y desaparecidos. La magnitud de estas perdidas puede explicarse en parte por el aislamiento de cada unidad con respecto a la flota y que ignoraba lo que les pasaba a los demás, por la desinformación que les venía del mando, y por cierta ideología de clase que les empujaba a luchar hasta el final.
La película Das Boot ilustra perfectamente todos estos elementos.
