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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Cita:
Supongo que ya lo has leído, pero viene bien para lo que comentas. Por la noche la tormenta decide por fin descargarnos toda su potencia. Empieza a llover torrencialmente. El mar está blanco, absolutamente blanco, como si fuera leche por la espuma levantada por el viento y la lluvia. En palabras de Basilio parece que están lloviendo monedas de diez duros con mala leche. El viento supera los 40 nudos. Más espectacular, (a la par que acongojante), es la lluvia de rayos, no menos torrencial que la de agua. Nos caen muy cerca, cerquísima. Cada vez que un relámpago nos ilumina, que es cada dos por tres, se nos ponen por corbata. El espectáculo no es agradable, lo que ves te impresiona hasta prefieres no mirar y concentrarte en lo que debes hacer. Intentamos mantenernos a la capa, solo con la mayor con dos rizos. Y era ir pasados de trapo pero resultaba prohibitivo acercarse al mástil, aunque fuera atado, además tal era la tromba de agua que no se veía la proa Para aumentar los efectos especiales, el generador eólico más ruidoso se suelta y empieza a hacer un ruido de mil demonios. La bocina de niebla eléctrica, que tiene el mando en la bañera, se comunica por la lluvia torrencial y empieza también a sonar. No hay manera de hacerla callar ni cortando los cables. El espectáculo es impresionante. Hay que llevar el barco a mano, cosa no muy fácil dadas las circunstancias. A pesar de estar muy atentos a veces el barco deja de estar aproado y sin más gira 360 grados. En una de esas el carro de la mayor se suelta y traslucha rompiéndolo. A pesar de la situación, no precisamente idílica no sentimos miedo. Tal vez resignación. No se puede hacer nada, salvo intentar mantener el barco amurado al viento (¡que ya es bastante!). Aceptamos la situación tal cual es. Ahora es cuando dices eso de: Virgensica, Virgensica que me quede como estoy. ¡Esto es lo que hay!, como diría Rafael del Castillo cuando no da el parte meteo que te gustaría oír. La adrenalina te sube hasta parámetros desconocidos. Dependes de ti y de tus compañeros. No puede haber ayuda. Somos un grupo de personas en mitad de una de las fuerzas de la naturaleza mas impresionantes que hayamos visto, y sentido. Estamos experimentando esto por primera vez y curiosamente ¡¡ sabes que hacer!! No te sientes impotente, reaccionas en segundos, estas alerta y predispuesto, hasta intuyes lo que tienes que hacer. ¿Será intuición o el aprendizaje de lo de Barbate? Moraleja: o te buscas la vida para salir de esta o te dan por el saco. Y espabilas, ya lo creo que espabilas. Ya sabemos cómo responde el barco, que parece no estar sufriendo demasiado, para la noche que hace. Lo que no sabemos es cuanto va a durar esto y si va a aumentar. En cualquier caso la situación no es cómoda. La mar esta gruesa y parece hervir. Las olas nos llegan por todas partes y nos calan. Hay que concentrarse en mantener el rumbo del barco y olvidarse de todos los “y si” que se nos pasan por la cabeza. Pensamos en el Vagabundo, que no debe estar a más de 100 millas de nosotros. ¿Cómo lo estará pasando, solo, en un barco de 28 pies si nosotros que somos siete en uno de 47 pies nos dan ganas de bebernos el agua y volver andando? Vamos haciendo nuestras guardias ordenadamente. La tripulación mantiene la calma. Parece como si no quisiera nadie hacer caso de la tormenta. Como si no existiese. Hay gente que incluso duerme. Estamos cansados, ha sido un subidon de la ostia y nos ha dejado huella Cuando bajo de mi guardia me encuentro una escena que no podré olvidar. El Fernandico, para entretenerse, ha decidido hacer callos con garbanzos. No sólo lo ha conseguido sin derramar una gota del puchero, sino que los que están despiertos se los están cenando, tan panchos, como si afuera hubiera sol y moscas. ¡No hay tormenta que pueda con nosotros!. Pero tras la noche toledana de nuestro inexistente PETER. La tormenta perfecta, no porque fuera como la de la película, aunque por hay, por hay; sino porque supo perfectamente darnos por el saco, y además bien, sin que nadie le pueda echar nada en cara, ¡si no existió pijo! Si la tarde y la noche de puteo fue de mentirijilla; si es que nos gustaba ponernos el traje de agua porque los rociones y el agua que entraba en la bañera no eran de verdad; y que el ir con el arnés y trincados a donde podías era realmente para que no llegaras a donde teníamos el tabaco; evidentemente los relámpagos que convertían la noche en día, pero como a la hora de la siesta en agosto, que te encandilabas, junto a los rayos que te caían tan cerquica que casi notabas el calorcito, no fueron reales; y las olicas de los coj…., parecía como si el Puerto de la Cadena se te fuera a caer encima. ¿Como puede ocurrir una cosa así y los americanos no enterarse? Nos preguntan ahora ¿Estáis de broma, no? ¡¡¡ Y una mier…. como el sombrero de un picaor!!! El PETER pasó por 20º N y 30º W. Fue el preludio de un huracán que afortunadamente se disolvió. Nosotros estábamos allí y nos lo comimos enteretico. Cita:
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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo. "A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M. |
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TXELFI (25-04-2012) | ||
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