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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#18
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![]() Os voy a poner a continuación un documento gráfico. Se trata de un bajorrelieve esculpido en Sidón donde se puede apreciar la solidez del barco mercante fenicio. Ahí va: ![]() Veis que se le pueden contar al menos cuatro cintones de refuerzo longitudinal. La proa ya es el modelo lanzado y en la popa el codaste acababa en forma idéntica a las naves de los vikingos pero sobre elevaban la parte superior para rematarla en una voluta en forma de helecho, el elegante cuello de cisne, que más tarde desapareció. La vela redonda para su navegación por medio de vientos sobretodo poperos, está sostenida por un palo vigoroso inclinado hacia proa. Si nos fijamos a proa, vemos que tiene montado un auténtico bauprés elevado a unos 50º sobre la cubierta y que sostiene una vela cebadera que en realidad no les servía para la propulsión sino para evitar balanceos y ayudar a ceñir algo más de los 90º que el aparejo permitía o a las viradas. El mote que le pusieron los griegos viene al pelo: Gaulos (Bañera) porque el barco era pesado, panzudo y ancho. Para un Gaulos corriente os podéis imaginar una nave de al menos treinta metros de eslora con más de 6 de manga y 1,5 de calado, desplazando más de100 toneladas, aunque había algunos que llegaban a las 500; un auténtico monstruo para su época capaz de transportar más de seis mil ánforas de su precioso vino o de nuestra apreciada salsa garum (que para nuestro gusto actual sería un desagradable mejunje de olor vomitivo) Por ejemplo estas ánforas las colocaban apoyadas en los costados de acuerdo a la inclinación del pantoque y aseguradas para que no pudieran romperse con los movimientos del barco y encima se colocaban fardos de mercancías menudas y a continuación, en la parte central, los grandes pithoi sujetos con armazones de madera y allí, debajo del plan, se colocaba el lastre que estaba compuesto por piedras de poca altura como la pizarra o las ruedas de molino gastadas. Ellos dividían la bodega en secciones, normalmente tres, totalmente separadas por gruesos tablones que corrían por ranuras practicadas en los baos principales o puntales formando así un resistente mamparo que evitaba los corrimientos de la mercancía. Sus altas bordas, adecuados para afrontar el oleaje de mar abierto, todavía le daban un aspecto más impresionante, pero a pesar de su apariencia colosal, el casco, a pesar de ser mangudo, se afinaba en proa con unas líneas de agua llenas, pero limpias, que iban buscando un confortable paso de la puñetera ola mediterránea y le hacía navegar en condiciones favorables hasta cinco nudos, y si hacemos cuentas podrían recorrer hasta 100 millas por día. (casi,casi como nosotros ,con nuestro estudiado aparejo bermudiano de tejido laminado, winches eléctricos ,backstais hidráulicos, equipo electrónico de viento y demás zarandajas tecnológicas) ![]() Así afrontaban sus rutas con tranquilidad y las 65 millas desde Ibiza al Cabo de Gata o las 100 desde Gata a Argelia la hacían de un tirón e incluso como dice Homero desde Creta a Egipto sólo tardaban cuatro días. Pero para esas navegaciones necesitaban que el casco no hiciese agua; para ello impermeabilizaban las rendijas, tanto interior como exteriormente, con una estopa de fibras vegetales impregnada en pez; recubrían externamente la obra viva con planchas de plomo que fijaban a la tablazón con clavos de cobre, después recubrían completamente el casco con brea negra, un betún a base de petróleo crudo que importaban de Mesopotamia, por eso Homero las definía como las naves negras. Debía de ser impresionante ver aparecer ese enorme casco negro con sus ojos enigmáticos que pintaban en las amuras siguiendo la tradición egipcia y que les servían para observar la noche evitando sus peligros y al mismo tiempo infundir terror en sus enemigos. (Esta interesante pieza apotropaica me la guardo para un próximo hilo) Si nos fijamos en las velas y la comparamos con las egipcias le vemos mucho parecido: pues sí ; era una copia ,pero adaptadas a sus navegaciones ya que redujeron la altura del palo, un grueso cedro inclinado hacia proa para darle más estabilidad a la nave y poder maniobrar la verga más fácilmente ,la hicieron todavía más ancha que alta, y terminaron haciéndola de lino con cuadriculas de relingas de cuero dándole así la solidez necesaria para que no se desgarraran con el viento; también le pusieron una verga adicional en la parte inferior que más tarde la quitaron cuando se dieron cuenta que era una tontería ya que daba más perjuicios que beneficios. El mástil se sostenía por un estay, varios obenques a babor y estribor más unas burdas traseras que se anclaban en las aletas. Esta jarcia se deshacía con facilidad para desmontar el palo y mimetizar el barco con la mar en caso de amenaza , vararlo para reparaciones o estancias prolongadas en el puerto. Varios amantillos o brioles partían desde la base del palo que servían para izar, arriar y recoger la vela y en los extremos de las vergas tenía dos brazas para orientarla y dos puños de escota, en babor y estribor de la vela, que se hacían firmes en las distintas bitas que estaban situadas en las bordas o en la cubierta para que cargase convenientemente el viento. Enel tope del palo se instalaba el nido de cuervo donde se instalaba el vigía que era primordial en su navegación costera. Ya sabemos que a las ochos millas dejamos de ver tierra y con este vigía a esos 9 metros, ganaban 5 millas de visión; podríamos decir que era su radar. Pero de todas formas para proteger la nave ellos confiaban en unas divinidades misteriosas, unos genios protectores de la navegación y debido a esto, en la proa, colocaban figuras votivas de estos dioses que ningún profano marinero que no se hubiese iniciado en su culto podía ni siquiera nombrarlas y hablar de ellas, tal era su indescifrable misterio, y que ellos llamaban los Cabires o Cabeiri. En algunos pecios, se reconocen unas marcas numéricas con unas letras de su alfabeto y líneas de guía para los carpinteros en distintas partes de las piezas labradas, lo que parece indicar que fueron pioneros en construcción naval en serie ya que podrían almacenarlas las piezas en sus arsenales para ensamblarlas rápidamente en caso de necesidad. El timón estaba formado por las gobernáculas que eran unos largos remos laterales que en la parte sumergida se ensanchaban. Estaban sujetos a las aletas por un sistema que permitían su giro y que era transmitido por un mango atravesado en su parte superior que hacía las veces de caña y que se podía unir al de lo otro costado para que ambos funcionases al unísono. No se trataba de un simple remo porque su ancha pala la tenían muy bien estudiada. Las había con igual superficie hacia delante que hacia atrás pero también con más superficie en popa, como nuestros timones actuales, y que daban más estabilidad en el rumbo, pero las palas se rompían a menudo con las olas; en la escora, donde sólo trabajaba el de sotavento, o por la poca habilidad del timonel, por lo que este puesto era muy considerado. Este Gaulos no tenía remos; navegaba exclusivamente a vela aunque no se descarta que hubiera unos cuantos remos estibados en la cubierta para usar en el puerto o en calmas prolongadas, aunque remolcaban por popa una embarcación menor que les servía para desembarcar en aguas someras y que les podría servir para estos fines. Sin embargo el Hippoi, el siguiente barco que voy a describir, se desplazaba por un sistema mixto de vela y remo. .../...
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