Respuesta: Arriesgando la vida por 100 euros.
Felicidades, Nochero!
Te estás convirtiendo en el Joseph Conrad de las Rías.
Tú ya sabes que si no fuese duro y peligroso, si pudiese hacerlo cualquier "pichicoma" (qué estupendo anglicismo gallego), la cosa no tendría ningún atractivo y sería un puto trabajo más en el que, encima, se pasa frío y hay que tocar peces muertos.
La piedra al acecho, como una fiera; la corriente silenciosa, que se te va llevando si te despistas; el golpe de mar inesperado, que más parece tener algo de terremoto que de agua brava, son cosas de la Parca y del de los cuernitos rojos. Y por momentos parece que van a por tí, humilde marinero, personajes tan importantes y tan temidos.
Es la proximidad de la muerte lo que mantiene vivo al marino.
Disfruta, pero no te fíes. Cuídate mucho. La mar es como una casa de putas a la hora de comer: muy mala leche y poco dinero.
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