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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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"Además, como es general la queja de que los favoritos de príncipes padecen
de muy flaca memoria, proponía el mismo doctor que aquel que estuviese al servicio de un primer ministro, después de haberle dado conocimiento de los asuntos con la mayor brevedad y las más sencillas palabras posibles, diese al tal un tirón de narices o un puntapié en el vientre, o le pisase los callos, o le tirase tres veces de las orejas, o le pasase con un alfiler los calzones y algunos puntos más, o le pellizcase en un brazo hasta acardenárselo, a fin de evitar el olvido; operación que debía repetir todos los días cuando el ministro se levantara, hasta que el asunto se hiciese o fuera totalmente rechazado. Igualmente pretendía que a todo senador del gran consejo de un país, una vez que hubiese dado su opinión y argüído en defensa de ella, se le obligase a votar justamente en sentido contrario; pues si esto se hiciera, el resultado conduciría infaliblemente al bien público. Presentaba un invento maravilloso para reconciliar a los partidos de un Estado cuando se mostrasen violentos. El método es éste: tomar cien adalides de cada partido; disponerlos por parejas, acoplando a los que tuviesen la cabeza de tamaño más parecido; hacer luego que dos buenos operadores asierren los occipucios de cada pareja al mismo tiempo, de modo que los cerebros queden divididos igualmente, y cambiar los occipucios de esta manera aserrados, aplicando cada uno a la cabeza del contrario. Ciertamente, se ve que la operación exige bastante exactitud; pero el profesor nos aseguró que si se realizaba con destreza, la curación sería infalible. Y lo razonaba así: los dos medios cerebros llevados a debatir la cuestión entre sí en el espacio de un cráneo llegarían pronto a una inteligencia y producirían aquella moderación y regularidad de pensamiento tan de desear en las cabezas de quienes imaginan haber venido al mundo para guardar y gobernar su movimiento. Y en cuanto a la diferencia que en cantidad o en calidad pudiera existir entre los cerebros de quienes están al frente de las facciones, nos aseguró el doctor, basado en sus conocimientos, que era una cosa insignificante de todo punto." Los viajes de Gulliver. Parte III. Capítulo 4. ¡Jopé! con el doctor. ![]()
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![]() Quiero vivir la vida aventurera de los errantes pájaros marinos; no tener, para ir a otra ribera, la prosaica visión de los caminos. Poder volar cuando la tarde muera ... |
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