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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Amigo Tahleb,
Gracias. He comido deprisa para acabar el relato!!! ..........Por unas horas nos has llevado a Chipre en 1974 , hemos escuchado el tacatacataca de las ametralladoras, el sonido atronador de los cazas surcando el cielo a poca altura, has hecho que asintíeramos cara a la pantalla mientras llenabas la bañera de agua, has conseguido que se nos erizara el pelo escuchando imagine en el hall de un hotel en zona de guerra...has hecho que valoráramos la posibilidad de tomar al asalto un vaurien para recorrer 24 millas de noche con velas negras en una costa vigilada por francotiradores. Pero sobre todo , has hecho , que nos enamoráramos durante tu relato de Iulia, y que nos sintiéramos Tu un rato. Que suerte la tuya bribón, cuanto y cuan bueno has vivido ....aunque no olvides que a pesar de haber pasado lo bueno, y estar en lo mejor, tienes frente a tí lo súper, así que a por ello!!!! ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() un abrazo amigo
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La Fasnet del 79 dió comienzo con pronósticos de un sudoeste moderado de Fuerza 4 en pleno mes de agosto |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a tragavents | ||
Tahleb (17-07-2012) | ||
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#2
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Cita:
![]() Pero me gustaría llamar tu atención sobre lo que podríamos llamar el tejido base sobre el que se ha bordado el relato: Varosha. Pronto intentaré contar la continuación de la historia, que transcurre en parte por esas calles abandonadas e invadidas por la maleza, pero el lugar está ahí todavía. Puede verse desde el Google Earth; hay cientos de páginas web que cuentan historias de aquellos días y, sobre todo, se puede viajar hasta la valla (a partir de ella ya es aventura) y captar la vibración humana que aún impregna el lugar. Y los vuelos a Chipre están a un precio tirao! ![]() |
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#3
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Cita:
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#4
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Hoy es 20 de julio. Se cumplen 38 años de la invasión turca del norte de Chipre.
Quien tenga un momento y se acuerde, que levante su copa para maldecir a todos los dioses de la guerra y a todos los fanáticos y gilipollas que en ella se enrolan. Chipre fue, en otro tiempo, un jardín en el que se podía vivir "despreocupado y desnudo". Hasta que Dios y Alá la liaron. http://letras.terra.com/georges-moustaki/1328450/ Por la confusión de los guerreros. |
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#5
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![]() Enhorabuena, Tahleb. Si estuviera por aquí nuestro admirado Arturo P. Reverte formaríais un estupendo dúo narrativo. Sin duda sabes que él vivió aquel conflicto sobre el terreno. Gran relato. Te animo a que sigas contándonos lo acontecido en aquellos difíciles días.![]() |
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#6
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Tahleb, eres un artista con la pluma, gracias por habernos permitido vivir e imaginar tu relato.
Espero seguir leyendo tus narraciones, tomate lo que quieras, que te lo has ganado. ![]() ![]()
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"No tengo talentos especiales, solo soy apasionadamente curioso" Albert Einstein . El Piloto patrón de la Raya Azul MMSI 224325480 |
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#7
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Parece que La Cosa está mu malita. Riesgo es incapaz de controlar al putón de su prima y nuestros ínclitos ministros empiezan a tartamudear en las ruedas de prensa. Parece que, no pudiendo esperar a mayo, nos van a joer pa setiembre.
No se me ocurre nada mejor, para entretener la espera, que contaros la continuación de la fábula y de cómo, aunque sin saber muy bien por qué, acabé volviendo a Chipre con la intención de entrar en la cápsula temporal de Varosha. Además, debo confesar que vuestros aplausos me dan calorcito en el corazón. Ahí va: Fue Elisa, mi hija recién descubierta, quien me informó del tránsito final de Iulia. Tuvo que ser en febrero y de madrugada, para que fuese más triste. Dormí mal y poco esa noche, pues soplaba un Leveche criminal que hacía crujir las piedras de mi almazara como si quisiera arrancarla de cuajo. Además, estuvo lloviendo sin parar todo el día, lo que sin duda ablandó el suelo lo suficiente como para que el maldito viento consiguiera arrancar un sauce viejo que había en el jardín y precipitarlo contra la puerta cristalera del salón, cuyo marco, en diabólica carambola, partió, al caer, la tapa del piano. Estuve más de una hora poniendo a salvo libros, muebles, discos y aparatos. Vestido con un albornoz de hotel y calzando unas sandalias menorquinas que uso como zapatillas; tiritando de frío y en medio de una confusión de papeles, hojarasca húmeda y ceniza de la chimenea que el viento hacía girar en torbellinos y que la lluvia, que entraba horizontal por la cuenca vacía de la cristalera, se encargaba de fijar con ambición histórica sobre las paredes, los cuadros y las tapicerías. Sobre las siete y media de la mañana me hallaba de regreso en mi cama y a punto de reanudar el sueño cuando sonó el teléfono y la voz de Elisa, con un temblor ligero pero perceptible, me dijo: ya está, se acabó, pobrecita. Mi hermano está en camino. No te preocupes por mí y NO vengas. Ella no quería que la vieses tan fea. Poco después llegaron, como cada día, Rashida y Halet, los viejos asistentes de los tiempos de mis padres (a todos los efectos considerados como parte de mi escasa familia), y tuvieron una primera visión del desastre. Con los ojos como platos mezclaban todas las expresiones de sorpresa que se habían acumulado en nuestra curiosa tradición familiar. Alá, Alá hu acbar, dijo Rashida al ver las ramas del sauce entrando por la cristalera. Ayayay Adonnay, reforzaba Halet resonando con la entonación de mi madre. Mon Dieu, mon Dieu, remachaban ambos a coro. Panayía mu, dije yo en apenado recuerdo de las frases griegas que Iulia usaba a menudo. Pensé que, dada la presencia de las Tres Luces invocadas tan inocentemente por mis viejos moritos, debía aprovechar para darles la noticia. Ellos la habían querido mucho y lloraron muy amargamente cuando se fue. Me impresionó su reacción: sin decir palabra, Rashida se acercó a la chimenea y se cubrió el pelo de ceniza. Halet, con un movimiento lento pero firme, se hizo un desgarrón irreparable en la camisa. Con un gesto de la mano que abarcaba el desastre causado por el sauce, Rashida murmuró: esto tiene que ver con ella. ¡Esto tiene que ver! Pasaron varios días en los que, sin llegar a sentir dolor, planeó sobre mí una pena oscura y omnipresente. Me despertaba por las mañanas sin recordar qué era lo que había soñado, pero con el convencimiento de que mis sueños habían sido tristes, como un llanto escondido del alma, del que, al salir el sol, no quedaba más que una tenue humedad sobre la almohada. Hablé un par de veces, por teléfono, con mis hijos. Ambos tenían una comprensible gravedad en la voz, pero estaban bien. Elisa me anunció el envío de un paquete con cuatro cosas de su madre que, a su juicio, era mejor que conservase yo. Protesté un poco. Yo no deseaba engolfarme en recuerdos ni en sentimentalismos. Es tu vida, me dijo con cierta dureza, y no la mía. Al menos dedícale una mirada. Lo que no quieras, me lo devuelves. + |
| 6 Cofrades agradecieron a Tahleb este mensaje: | ||
eilnet (26-07-2012), enric rosello (14-02-2013), Jadarvi (25-07-2012), lachica (24-07-2012), mar y luna (06-11-2012), Zephyr (07-08-2012) | ||
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#8
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Cita:
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#9
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Lo siento Tahleb pero no me quedan más agradecimientos. Formas parte de lo que recordaré cuando acabe el verano de 2012.
Muchas gracias y un abrazo.
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"El mar dará a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños" Cristóbal Colón
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