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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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No había vuelto a pensar en Varosha desde hacía muchos años. Se podría decir que, aunque sabía lo que había sucedido, no era consciente de ello. Por eso, al ver las fotografías de las calles abandonadas y de las casas acosadas por la maleza, los recuerdos acudieron como un torrente y se me puso en marcha el motorcito que suele conducirme a los viajes y a las aventuras.
Abrí a continuación la caja de Godiva. Contenía varios objetos, como alguna tarjeta en la que se nos invitaba a una recepción, amuletos turcos contra el mal de ojo comprados en el Gran Bazar o una navajita automática que ella siempre llevaba en el bolso. Había alguna cosa un poco demasiado romántica, como un pequeño envoltorio de papel de seda en el que hallé dos mechones de pelo –supuse que suyo y mío- o una hoja de libreta, doblada mil veces, con el inicio de un poema de Salvatore Quasimodo que alguna vez le recité. Pero también encontré dos cosas más punzantes que la navaja: su alianza de boda, con la inscripción “ubi ego caius, tu caia” grabada en el interior y, sorprendentemente, la llave de la habitación 211 del Golden Mariana. Nuestra habitación. El simple tacto del llavero –plástico imitando con bastante dignidad una lámina de jade- me inundó de sensaciones, recuerdos perdidos y serena nostalgia. Estaba total y absolutamente seguro de que esa llave no había salido de Chipre con nosotros. Por lo tanto, mi sorprendente Iulia no sólo había regresado en alguna ocasión a Famagusta, sino que se las había ingeniado para entrar en Varosha y en el mismísimo hotel para rescatar ese recuerdo. Pasé varias horas encerrado en mi “sala de mapas”, que es un cuarto sin ventanas, antaño almacén de tinajas de aceite, en el que he atesorado, bajo llave, las obras de todos aquellos que arrullaron mi infancia. Desde las estanterías nos contemplamos mutuamente con Emilio Salgari, Jules Verne, Jack London, R.L.Stevenson, E.A.Poe o Kipling, pero también hay un hueco para los primeros personajes que me contaron algo sobre el mundo, como Guillermo Brown y sus Proscritos o, en lugar preferente y venerado, Tintin y sus aventuras. En la sala de mapas tengo también un ordenador con pantalla King Size y una vieja mesa de cartas, recuperada de un desguace, con los cajones rebosantes de mapas y cartas de distintas épocas. Entre sus paredes es posible imaginar lo inimaginable y dar la primera vuelta de hélice de viajes muy largos. Me empapé de fotos, webs y blogs sobre Varosha y, a la mañana siguiente, habiendo recibido el consentimiento de mi almohada y tras haber bailado unos cuantos pasos de “zempekiko” en la cocina, me puse a la labor de planificar la ruta y el viaje. http://www.youtube.com/watch?v=5i6UZ...eature=related |
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#2
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Tragavents acababa de escribir casi, casi lo que yo acababa de pensar al leer el último post hasta ese momento.
No puede ser de otra manera, esa sensación es algo que nos has transmitido en tu relato. Y desde luego has acelerado mis ganas de conocer Chipre. Lástima que no nos dejarán visitar Varosha. Algún día veremos una colección en las librerías: "Los Relatos de La Taberna del Puerto". Será un auténtico Best Seller. ![]() ![]() ![]() Por Varosha, pour Iulia, por Tahleb ![]() |
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Tahleb (06-08-2012) | ||
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#3
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![]() Como un asno con los cejales puestos siempre acudia al mismo sitio en esta taberna.Un poco cansado de lo mismo decidi visitar otras habitaciones de la taberna que aun no habia visitado,sentado en mi sillon de descanso tras un largo y asqueroso dia (tuve que regresar sin largar los aparejos tras horas de bailoteo,mar vivo y las mareas volavan) cuando me encontre con esta joya que me ha absorvido completamente hasta el final. Sin palabras amigo Tahleb (ninguna mia haria justicia de lo leido) solo Gracias por esta joya y permiteme un brindis por... Iulia,Varosha y por supuesto por ti camarada. ![]()
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Si la vida es un barco,... que haya sueños en las velas, esperanza en el timon,... y no esclavos en los remos. |
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Tahleb (06-08-2012) | ||
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#4
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La ruta, comprobé con excitación, me llevaría a seguir en parte dos de los misteriosos “camins de les naus” o ejes mayores del Mediterráneo que se describían en un viejísimo tratado de cartografía mallorquín al que, según me contó mi padre, tuvo acceso hace muchos años mi abuelo. Según decía, sus propietarios habían llegado a Orán procedentes de Mallorca en 1.492, cuando los judíos fueron expulsados, y el tratado, que había sido escrito por alguno de sus antepasados, viajó con ellos.
Los “camins” son derrotas a rumbo fijo, totalmente rectilíneas, que cruzan grandes distancias sin tocar tierra y en cuyos extremos suele haber algún edificio, alguna salina o algún punto geográfico de interés para quien los trazó y que, tal vez, están de algún modo relacionados con la Kabala y con la magia medieval, cosas ambas de las que no sé absolutamente nada y por las que tampoco siento mucho interés. Pienso, más bien, que tales líneas constituían excelentes referencias para el levantamiento de las cartas y que ciertos detalles, como el que una determinada iglesia española no haya sido saqueada jamás o que pueda existir una sinagoga a orillas del desierto de Libia, no son más que felices casualidades. Resulta curioso también que mi vieja almazara, que perteneció a mi abuelo, se halle precisamente en el extremo del “camí d’Alexandria”, que mide nada menos que 1.800 millas al rumbo 096º. Me gusta imaginar que, tal vez, en el otro extremo de la línea estuvo antaño el famoso Faro o la Biblioteca y que la ventana que se asoma al mar hacia Levante “se mira” sin obstáculos con la desembocadura del Nilo. Para mi viaje al pasado podría comenzar saliendo de Barcelona, que era donde estaba mi barco, al rumbo 115º, sobre el “camí de Barcca” que, según el libro, unía una capilla del siglo XII, llamada capella de Marcús, con una sinagoga de la misma época situada en Libia, a 1910 millas de distancia, en un lugar llamado Barca, o Baracca, al Noreste de Benghazi, atravesando previamente una salina que hay en la costa. Una zona que, aunque parezca mentira, es tan fértil como el Delta del Nilo gracias a que los vientos de Poniente empujan nubes generosas cargadas de lluvia abundante o quién sabe si a que Gadafi invirtió algo de su dinero en regadíos. La discreta capilla barcelonesa había sido dedicada a la Virgen de la Guía, y estaba en su tradición el que los viajeros que emprendían o finalizaban viaje pasaran por ella a dar gracias por la protección. Era un buen augurio. A continuación, cuando me hallase al Norte verdadero de la isla de Pantellería, tras haber librado con éxito el bajo de Skerki, podría situarme sobre el camí de Jerusalem o Camí Major. Éste discurre recto como un disparo de más de 2.000 millas, al 091º actual, desde el centro de la salina de Torrevieja hasta el Templo de Salomón - o la Cúpula de Al Aksa, a gusto del consumidor-, librando de milagro las pequeñas islas de La Galite, al Norte de Túnez, y Gavros y Paximadia, al Sur de Creta, lugar en el que, cuando lo alcanzase, ya podría dar rumbo al cabo Akrotiri y doblar un “Cabo de Gata” que hay en Chipre. |
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enric rosello (30-10-2012), Flavio Govednik (09-08-2012) | ||
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