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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Cita:
Mi anterior barco se descojonó, casi perdida total constructiva por cambiarle el nombre. El seguro culpó a otros. El nombre del actual a mi comandanta no le gusta pero no se lo cambio ni de coña. Aunque sea una cabronada decirlo, en ciertos ambientes pesqueros los pelirrojos con barba no suelen ser admitidos, nosotros en un mercante a un engrasador que era pelirrojo con una poblada barba y bizco lo tuvimos que desembarcar en Punta Arenas porque no podiamos hacer carrera de la sala de maquinas, se quedo encantado en tierra con dos chavalas canadienses, años despues me lo encontré en el infierno y somos amiguetes desde entonces, en tierra no hay problemas. "Bocinas" si lees esto deja a mis muert.. en paz, por favor. saludos Editado por Cabot en 03-10-2012 a las 09:49. |
| 2 Cofrades agradecieron a Cabot este mensaje: | ||
J.R. (04-10-2012), LordNelson (04-10-2012) | ||
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#2
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Por ahí tenia esta historia de gafes, meigas y males de ojo, fue hace unos años cuando era joven:
Supongo que recordáis el aterrizaje de emergencia de un Harrier ingles en la cubierta del ALRAIGO el 6/06/83, en ruta hacia Tenerife. En su tornaviaje después del follon, llego a Gravensen, donde tuvo un recibimiento grandioso con banda de música de la Royal Navy incluida, todos sabemos que los ingleses son muy suyos para esto de los barcos. Al lado de este puerto vivía un Obispo bilbaíno amigo de la infancia del armador, que aprovechaba las estancias y eventos de los barcos de la naviera en el puerto para ponerse ciego y viajar gratis a Bilbao. Era catolico y por cuestiones de marketing supongo, iba siempre con su uniforme reglamentario y dada la climatología se solía acompañar de un robusto paraguas negro. Ese día se había olido la tostada e hizo patria y profesión en la fiesta, terminando la sobremesa en el camarote del armador, durmiendo la siesta a pierna suelta, y pegando unos ronquidos que hacían temblar los mamparos, terminado el evento, marcharon los músicos y autoridades y nadie se entero que el clérigo zampabollos estaba abordo. Tres horas después apareció en el portalon un tipo raro, con pinta de enterrador, con bombin, acompañado de dos guardias, preguntando por el Capitán, eran del Juzgado y venían a embargar el barco por un impago de servicios portuarios del viaje anterior. La culpa de aquella desgracia se la endoso el primer oficial al paraguas del clérigo, que vio en la cámara y creyó que se lo había dejado olvidado, cogio el paraguas y lo lanzo por la borda soltando juramentos. Al rato se levanto de la siesta el invitado y se puso a buscar el paraguas para largarse a no se historias de su oficio a tierra, sabía que le habían tirado el paraguas como otras veces y marcho para tierra llamándoles de todo menos bonitos. Al poco se aclaro lo del embargo, era un malentendido, había sido cosa del ALSIXMAR. Pocos meses después, estando yo en el ALALMA, acabábamos de atracar y baja el caldereta a la maquina diciendo que el Obispo estaba en el muelle con la cartera (de las de cuero negro de antes) y el maldito paraguas negro, todo el mundo sabía lo que significaba, venía con nosotros hasta Bilbao. El tío salto abordo, pidió las llaves al Viejo del camarote del Armador y dejo la cartera y el paraguas escondido en el armario, cerrando después, sabia el riesgo que corrían. La cartera era tan peligrosa como el paraguas, un día, la Barbi, el camarero, la había abierto y llevaba: unos calzoncillos de respeto de felpa de color gris plancha que le ocupaban desde los tobillos hasta los sobacos, con los consabidos pasacascos, un misal negro, otro libro negro de su profesión, un dietario, y un rosario con las cuentas como los eslabones de la cadena del ancla de un mastodonte, con el crucifijo a juego. Joder con esto abordo las cosas no podían ir bien. La carga no fue mal, en parte porque la Barbi, previsor, había puesto unos ajos bajo la cama del clérigo, hasta que este los detecto y los tiro al pañol grande. Al salir me falló el MP a la tercera arrancada, juramentos del Viejo, vuelven los remolcadores, purgamos y arrancamos, agua dulce en el DO, Sentencia, el caldereta, le apunta los culpas al Gafe. Entramos en la zona de separación de tráfico del Canal con niebla, normal, el radar de proa se estropea y el Viejo tiene prisa por llegar con la marea a Bilbao. En Ouessant hay un temporal del NW que acojona, hasta que viramos los bandazos eran tan jodidos que yo me caí de la cama (nunca entendí porque las camas tienen esa anchura si uno duerme solo). Desastre en la cocina y la cámara de cacharros rotos. Después con la mar de aleta y la maquina a tope hubo que cambiar el gobierno a mano porque el piloto dijo basta y aguantar las cabalgadas y destrozos hasta llegar. Las turbos aullaban como lobos hambrientos en cada rabeada. La paz y la calma volvieron abordo cuando Monseñor “jarto” de comer y beber sobre todo de lo segundo, salto a tierra. Para purificar el lugar la Barbi volvió a poner una ristra de ajos bajo la cama del camarote del armador y asegurarse que se llevo consigo sus abalorios. saludos |
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#3
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Bueno, puestos a gafes, yo tengo un tío (casado con una hermana de mi madre) que también podría entrar en esa categoría... como mínimo, conozco cuatro desastres sucedidos con él a bordo, incluyendo un embarrancamiento, la pérdida de un ancla y un hundimiento. Los dos primeros fueron en buena parte culpa suya (es un auténtico "taladro", y cuando se le mete algo en la cabeza, lo acabas haciendo, solo para que se calle). Voy contando, por orden cronológico:
En el primero, mi tío era el patrón. Un amigo le había prestado una vieja motora, y nos llevó con ella (éramos como 12 a bordo, entonces aún no existía la Guardia Civil del Mar, pero si nos llegan a ver, le crujen del multazo) a la isla de Rúa, en la Ría de Arousa. Pasamos un día muy agradable, y a la hora de irnos (éramos el último barco que quedaba en la isla), el motor no arranca ni a tiros (un intraborda de gasolina). Bueno, la motora tiene un fueraborda auxiliar... al primer tirón, mi tío se queda con el cordón en la mano. En fin, último recurso, hay una neumática con un motorcito de dos caballos... que no sé si por ahogo, bujía perlada o gasolina en malas condiciones tampoco arranca. Por supuesto, no llevábamos radio... ya nos resignábamos a pasar la noche en la isla, cuando un pesquero se acercó a ver si nos pasaba algo, y se ofreció a remolcarnos hasta su puerto (Aguete). Curiosamente, en cuanto el pesquero empezó a coger velocidad, mi tío probó a arrancar otra vez el motor y... ¡funcionó! . Conseguimos llegar a nuestro puerto de partida (Cambados) sin más problemas... Otra: Íbamos con un Puma 26, el patrón, mis tíos, un amigo y yo al Xidoiro Areoso (también en la Ría de Arousa). Llegamos justo en el máximo de la pleamar, y por no tener que nadar mucho (no llevábamos auxiliar), mi tío insistió en que fondeáramos lo más cerca posible de la orilla. Yo me veía venir lo que luego pasó y lo hice saber bien claro, pero cuando mi tío insiste... vamos, que fondeamos a menos de 20 metros de la orilla. Comprobamos que el fondeo ha agarrado, bajamos la escalerilla, nos lanzamos todos al agua y... ¡a la playa! Yo me voy a dar una vuelta al islote andando, y cuando vuelvo, me viene a recibir mi tía y me dice: "No hagas comentarios, porque los ánimos están muy caldeados, pero hemos embarrancado". Total, 12 horitas en Xidoiro hasta que la siguiente pleamar (a las 12 de la noche) nos permitió salir a flote y volver a Vilagarcía. La pérdida del ancla fue similar (también en el Puma), mi tío se encargó de dirigir la maniobra con tanta habilidad que acabó lanzando el ancla al agua sin engrilletarla y con una profundidad de 20 metros... Y en la más gorda, hay que reconocer que él no tuvo culpa. Ésta yo me la perdí (y no lo lamento), pero mis padres y mi hermano iban a bordo (y mi tío, por supuesto). Fue de nuevo en la isla de Rúa, esta vez en un pesquero de 15 metros (el armador era amigo de mi tío), con unas 20 personas a bordo. Pasaron el día en la isla, asaron unas sardinas para comer y se lo pasaron "bomba". Pero al salir de la isla, el patrón y armador (que había bebido un poco de más) hizo una mala maniobra y pegó con el barco contra una roca... en cuestión de minutos se fue al fondo. Por suerte, todo el pasaje estaba en cubierta y pudo salir nadando (mi padre estaba fumando un puro y de pronto se encontró nadando, todavía con el puro en la boca), por lo que no hubo desgracias personales. Bueno... ¿alguien se anima a llevar a mi tío a dar una vuelta en su barco? ![]() |
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