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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Hola, apreciada taberna.
Busco un hueco al final de la barra y pago unas rondas a los cofrades que tengan a bien escuchar mi relato de la travesía que no fue. La historia empieza porque mis suegros viven en Orán. La madre de mi mujer trabaja en el consulado español de esa ciudad argelina. Y estando en Murcia y siendo aficionado por el mar y por la vela, la visita navegando es obligada. Así que desde hace meses hemos planeado esta visita. Hemos preparado el barco con todo lo exigido por nuestra disparatada ley (revisión de balsa salvavidas anual incluida ). Y con todo lo razonable para que una travesía así fuese segura. Además, el cofrade Joolum ha sido de gran ayuda. Y desde aquí le agradezco toda la información y consejos que nos ha dado para hacer nuestra llegada y estancia en Orán agradable y segura.Así pues, con nuestro Oceanis 390 pertrechado, con nuestros visados en regla y con la previsión meteorológica estudiada, zarpamos el viernes 22 sobre las 14 horas de Puerto de Mazarrón. Seís personas en total. Tres bastante experimentados (nunca es mucho), tres poco experimentados. Comenzamos la travesía sin viento, a motor, tal y como estaba previsto, poniendo rumbo directo a Orán (165º). Un par de horas después, comienza a soplar el viento del SW, también de acuerdo a las previsiones. Así que comenzamos a navegar a vela cayendo unos pocos grados hacia el E (error). Comienza también el mar de viento, con olas cortitas de poca altura. Estibamos, como siempre, todas las defensas en el cuarto de la ducha (en el "Satchmo" tenemos uno de los aseos dedicado exclusivamente a ducha). Con el movimiento, una de las defensas se mueve y...¡tachán!... abre el grifo del agua de la ducha. La bomba del agua dulce está conectada, porque somos unos "domingueros". Y con el ruido y la emoción de la navegación a vela, no nos enteramos. Hasta que hemos tirado a la sentina unos 50 litros de agua. Primera lección: no lleves la bomba de agua encendida si estás navegando. Ten cuidado al estibar las defensas en la ducha. El viento sigue subiendo y nos animamos porque empezamos a hacer una media de 6 nudos. Además, conseguimos ganar de nuevo unos pocos grados de barlovento, lo que nos permite rectificar nuestro rumbo hacia Orán para contrarestar el abatimiento. Excelente. Sin embargo, a medida que dejamos millas por la popa, el viento sigue subiendo más allá de lo previsto y se nos viene más a la proa. La ola también crece más allá de lo esperado. En menos de una hora nos vemos en mitad de un "carajal" importante. Hemos rizado génova y mayor hasta dejar poco más de 15 metros cuadrados de vela. Las olas, que rompen constantemente, superan los dos metros y hacen muy incómoda la navegación en ceñida. La tripulación empieza a marearse mucho. Vómitos. Alguno Algunos rociones nos "refrescan" la bañera. Dos tripulantes se empapan con una ola rompiente puñetera. Bajan a cambiarse de ropa y...¡tachán!... mareo, vómitos y... fuera de combate. Otro tripulante, consciente de sus límites, se baja a dormir. En una hora tenemos 4 personas mareadas en el interior del barco. Un quinto está atendiéndoles entre el interior y el exterior. Gran mérito suyo, porque en esas condiciones, el patrón del barco (el mismo que os cuenta esta travesía) está también mareado (y me jacto de marearme en rarísimas ocasiones). A las ocho de la tarde la situación es complicada: hemos avanzado sólo 22 millas. Para poder continuar con una navegación segura, hemos tenido que abrir el rumbo mucho hacia el Este, por lo que hemos perdido toda posibilidad de hacer rumbo directo a Orán. Se intuye lo que sigue... Editado por socarron en 23-03-2013 a las 21:17. |
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