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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Muy buena la última nota, Kaia. El Bahía y vos, un solo corazón. Hasta te das el lujo de izar el spi en solitario.
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#2
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Excelente crónica viajera !!!
Enhorabuena !!. |
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#3
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Desde que escribí la última crónica ya han pasado casi un par de semanas y más de trescientas millas recorridas. De qué manera ha cambiado en esos quince días la meteorología, hemos pasado de un buen invierno a un verano radical y eso que solo hemos descendido apenas grado y medio de latitud. Pero vayamos relatando estos quince días, sin ahondar demasiado en detalles para no cansar al personal, que el diario de navegación es muy extenso.
Habíamos quedado en que estuvimos detenidos tres días en Roscoff por el mal tiempo, en la mañana del cuarto la mejoría era ostensible así que tempranito, afortunadamente coincidiendo con el inicio de la bajamar, soltamos amarras. Fuera de la protección del puerto F5 del NW, frío para no variar y los restos de la fuerte marejada que los dos días anteriores había azotado la zona del Canal de la Mancha, que incluso me las veo y deseo, con tanto meneo, para izar solo la mayor con un rizo. Ya a rumbo despliego el foque auto-virante y pongo rumbo norte, un bordo que servirá para ganar barlovento y la máxima corriente favorable. Lo que me parece extraño y anormal son las olas tan grandes y encrespadas que me estoy encontrando, si todo el viaje de alrededor de sesenta millas que tengo por delante es así, mejor me doy la vuelta, de todas formas el Bahía navega rápido y pasa las olas de tres y cuatro metros sin dificultad, en esos pensamientos ando cuando a una milla, por la proa, veo un velero que estoy alcanzando, esto me hace continuar, tiempo tendré en darme la vuelta. A tiempo comprendí que el oleaje era producto de la corriente descendente de la bahía de Roscoff, en cuanto salimos a mar abierto un par de millas, el panorama cambió radicalmente, de unas olas típicamente mediterráneas en un día de castaña, a navegar con ola atlántica de apenas metro y medio. Alcanzamos al velero, nuestros bordos de cruzaron cerca, nos saludamos y cada uno a lo suyo. Navegamos en la corriente favorable, ciñiendo un poco abiertos para pasar con velocidad la ola, aunque más tarde es necesario hacer un par de bordos, para librar sendas zonas de bajos. También el sol se sumaba a la fiesta de navegar en lo que de entrada estaba siendo una buena jornada. Este tipo de navegaciones en el Canal de la Mancha, todo el mundo las hace en etapas de unas cinco o seis horas para navegar siempre con corriente favorable. En mi caso debería haber hecho parada en el puerto de Saint Antoine, pero mi intención de llegar a Camaret cuanto antes y aunque sabía de la corriente en contra en el paso de la punta de Saint Mathieu, tenía a mi favor que el viento era al través, el motor funcionando normalmente y solo serían unas cinco millas del estrecho. Durante la jornada la navegación todo según lo previsto, pero en parte; en las últimas diez millas antes del paso, el viento del atardecer empezó a flojear y apenas superamos los cinco nudos en la corredera, como la corriente, hacía un par de horas, ya se había puesto a la contra, en el GPS justito alcanzamos los tres, así que no hubo más remedio que empujar un poco con la máquina. En ello estamos cuando noto que vuelve a las andadas con altibajos en las revoluciones, esto ya me inquietaba porque debía de afrontar el paso de Saint Mathieu confiando en el motor, renqueando vamos avanzando hasta alcanzar el dichoso paso, donde poco a poco la corriente se iba incrementando, del mismo modo tenía que apretar cada vez más la palanca del morse. No me quedaba otro remedio que arriesgar un poco dejando las marcas cardinales y del canal por donde no se debe, para evitar en lo posible el río desbocado, que de sur a norte, se había formado en el centro del canal; me fío plenamente de la doble cartografía digital que llevo, la corredera indicaba que voy sobre el agua a siete nudos y medio, pero en los dos GPS apenas superábamos los dos y medio, además el estómago en un puño porque si se parase el motor, no me quedaría más remedio que dar media vuelta y desandar quince millas para refugiarme en Saint Antoine. Junto a mí navega un velero noruego que por lo menos remeda un poco la soledad y los van en dirección contraria, como se debe ir, a más de diez nudos te miran y saludan con compasión, ¿dónde irán esos pobrecitos extranjeros? Al final el Volvo ha resuelto su trabajo mal que bien y tras dos horas peleando con olas y remolinos que a veces te ponen la proa a 40º del rumbo, dejamos atrás el paso de Saint Mathieu, de cinco millas. Hemos dejado atrás las duras condiciones de la Bretaña norte, navegando ya en las tranquilas aguas de la bahía de Brest, donde ahora sí tenemos una suave corriente favorable rumbo a Camaret. Pero no se acabaron la penurias del día, llegamos al protegido puerto de Camaret, aún con el motor funcionando, más airoso si cabe que anteriormente, arrimos velas y como si los dioses marinos estuvieran esperando a hacerme la puñeta, pitido del chivato del alternador y el motor que se para, intento arrancarlo y nones, rápido a desenrollar el foque para tener maniobra y no abatir a las cercanas piedras, no vivo para sustos en el día de hoy. En un par de bordos me planto en el antepuerto, donde ya estuve fondeado anteriormente, dejo caer el hierro, recojo la maniobra y me siento a rumiar el mal fario, casi setenta millas recorridas en doce horas y lo que en otros momentos me llenan de satisfacción, ahora lo que siento es frustración, no por el motor, que eso en cuanto encuentre los filtros, lo soluciono en un periquete, si no por el conjunto de procedimientos y decisiones anómalas que por una razón u otra se fueron produciendo a lo largo de la navegación y que afortunadamente no tuvieron consecuencias. Al día siguiente manos a la obra, primero y más costoso sacar todas las velas que van estibadas encima de dónde se encuentra el compartimento de los pre-filtros, segundo localizar los filtros, lo cual no ha sido difícil en un taller de motores, tercero vaciar y limpiar el tanque de combustible y por último volver montar todo, purgar para arrancar de nuevo ya con otro tono. Que satisfacción se siente cuando todo está en orden. Volvemos a hacernos a la mar dos días después, como única dificultad solo queda cruzar el paso de Raz de Sein, otro de los puntos calientes en cuanto a corrientes de marea, pero en este caso no es problema, Salimos a la hora apropiada para cruzar la zona, no somos los únicos, en el espacio de un par de horas abandonamos Camaret una docena de veleros para recorrer las diecisiete millas que nos separan de Raz, como la previsión es de poco viento a primera hora, buen momento para probar el motor navegando, que ya va como la seda. En el paso, junto al impresionante faro de La Vielle, de nuevo las olas y los remolinos, con la salvedad de que ahora todo es favorable, más de diez nudos en el GPS, esto es otra cosa, por proa algo más de treinta millas, el vientecillo ha hecho su aparición también favorablemente y como se presenta una magnífica mañana no me lo pienso mucho a la hora de izar el spinaker. Que maravilla, el Bahía las Islas se transforma con esa vela arriba, se convierte en una máquina de regatas y uno tras otro van cayendo los veleros que nos preceden, hasta llegar al cabo Penmarc’h donde he de trasluchar, pero como ha aumentado el viento por la acción del cabo y no estamos de regatas, arriamos spi y ya navegamos como lo cruceristas que somos. Pasamos la noche fondeados en la magnífica bahía de Benodet, los franceses parece que no son muy dados a eso del fondeo, pues un lugar como en el que he largado el ancla, frente a una playa preciosa, con el agua como una piscina y que me encuentre yo solo, pues no lo entiendo, pero allá cada cual. Al día siguiente, el viento está inestable y rolón, por delante otras treinta y cinco millas hasta Lorient. A las pocas millas de abandonar Benodet, babor Concarneau y por estribor tengo el famoso archipiélago de Glenans, famoso por su escuela de vela que ha traspasado su fama a otros países, desde la distancia de casi tres millas ya veo a primera hora de la mañana numerosos puntitos blancos, de que en verano las clases comienzan pronto. Pero no me detengo porque el próximo mes regresaré con mis amigos, hoy solo me ocupo de navegar y lo hago en la modalidad de a orejas de burro, como me gusta, atangonando el foque y retenida portuguesa a la mayor, todo bajo control, aunque el viento ha subido a veinte nudos lo que ha provocado con el paso de las horas se produzcan olas de marejada. La entrada en Lorient espectacular por el estrecho canal de Port Louis, cuyo castillo bastión defendió durante siglos a la armada francesa, pensaba fondear pero me advierten que está prohibido en to¡da la ensenada de Lorient, así que como no tengo intención nada más que pasar noche me agarro a una boya en la marina de Sainte Catherine, que por cierto no son para transeúntes, pero la amabilidad del marinero de turno, me permite pasar la noche gratis. Un día más y ya parece que el verano está llamando a las puertas, buen viento de popa, buena mar, incluso el sol se deja ver a ratos. He quedado con los primeros amigos que vienen a visitarme, desde que marchó Fermín, en el pueblo pesquero de La Turballe, ya solo me quedan poco más de cuarenta millas y cuatro días por delante, así que como ya conozco la zona de anteriores visitas a Bretaña me voy a tomarme un respiro de navegación a la pequeña isla de Houat, que tiene una de las más espectaculares bahías con playa de toda Bretaña. Los paseos por la playa de más de dos kilómetros y el recorrido al pequeño pueblo a comprar el pan todos los días, para Rufino es el no va más de su vida perruna a bordo. De momento en esta etapa de navegación en solitario toca a su fin, el día acordado con mis amigos hago la navegación de diecisiete millas hasta La Turballe, una soleada mañana de brisa suave, amarro en la pequeña marina y me dedico a dar al Bahía una limpieza por dentro y por fuera, ordenar los camarotes para convivir cinco personas durante una semana y adelantar la compra de provisiones para no perder ni in minuto en sus vacaciones. ![]() Navegamos contra la marejada corriente a favor ![]() Aunque la estela es larga en el paso de Saint Mathieu solo avanzamos a dos nudos y medio ![]() Las fotos nunca muestran la realidad de los mares, pero aquí se pueden apreciar las olas que forma la corriente, junto a la marca de Vinotiere ![]() En Camaret es una delicia ver navegar a estos clásicos bretones ![]() Paso de Raz de Sein, junto a la gallarda figura del faro de La Vielle ![]() Mi amigo el spi ![]() En el cabo de Penmac’h, el magnífico faro de Eckmouhl ![]() Entrando en la bahía de Lorient ![]() Amarrado a boya en Lorient, al fondo el castillo de Fort Louis ![]() Parte de la magnífico fondeadero de Houat
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______________ Las navegaciones del Bahia de las Islas en el canal Youtube bahialasislas1 Instagram bahialasislas |
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#4
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Gracias, gracias, gracias, gracias Angel.
Ná más que añadir! ![]() ![]() ![]() Embat |
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#5
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Vaya!!!, con la que esta "cayendo" por aquí, dan ganas (y como diria Embat) de teletransportarse aunque fuera a la sentina del Bahia y cambiar de mares.
Ánimo Capitan. Un saludote
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En la mar, respeto, prudencia y humildad
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#6
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Hola Angel, un momento que entro en la taberna y que bien lo cuentas todo...me has hecho recordar muy buenos momentos....
Las fotos preciosas...recogen perfectamente las panorámicas y los detalles..realzando esos magnificos lugares. Me pediste en Brest, a la altura de la punta de los españoles que contara en la taberna mi versión de la singladura...y la verdad es que preparé un borrador para subirlo a la taberna, ...que si blabla...que si blabla...así que pensando que el personal se iba a aburrir, seguro, lo resumiré diciendo que lo que cuentas es lo que es, y que haces que cuando estamos a bordo todos nos sintamos bien y que todo parezca fácil...y siempre pensando en los demás (que si fotos para la farera, que si esto lo tengo que contar para que lo conozcan bien y se animen a venir...). así que Angel, esta es mi versión. Un fuerte abrazo y un ! Qué pasa Rufino, Guau !!. . jajaja
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Cuidado con lo que le pides a la vida porque igual te lo concede
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#7
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Hola Angel, seguramente no te acuerdes de nosotros. Si recuerdas una vez en Cies que te pidieron un hinchador de pie, esos somos nosotros. Por cierto, gracias una vez mas por la ayuda.
Se que tienes escrito algo sobre la llegada y recalada despues de cruzar el charco, pero no soy capaz de encontrarlo. Si me recordaras donde lo puedo leer, quedaria eternamente agradecido, otra vez. Estamos preparando esa travesia y toda informacion que puela recopilar, sabes que vale su peso en oro. Un saludo y buena proa.
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YO NO SOY FUNDADOR PERO ORGULLOSO DE SER SOCIO |
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