Fue una experiencia increible, sobretodo la primera hora. Salimos de Portonovo hacia dentro de la ría de Pontevedra sobre las 11. Es muy diferente de noche. Se veía bastante bien gracias a la luna. Una vez velas arriba y ya navegando en ceñida a unos 4-5 nudos me dediqué a buscar las balizas y faros.
Pasado Punta Festinazo el viento se quedó por completo, así que uno de mis acompañantes aprovechó para hacer un gin-tónic. La temperatura maravillosa, pero efectivamente todo empapado de rocío.
Volvimos a puerto a las 3 de la mañana, tras un experiencia inolvidable. Es todo muy diferente. Quizá lo que más me agobiaba era no poder ver las rachas llegar fijandome en el mar, pero te acostumbras.
Llevaba los rizos puestos y buena ropa de abrigo.
Ahora tengo ganas de repetir. Hoy no puedo porque tengo invitados en casa, pero con la próxima luna llena repito.


