Ese síndrome es el que me invade a mi cada vez que salgo, vivo con él incluso cuando no salgo, pero en mi caso, la causa es la poca experiencia y el exceso de responsabilidad.
Lo del mar me ha pillado tarde, o sea, grandecito, cuando el cuerpo ya no está "pa muchas jotas". No hace ni dos años que nos liamos mi mujer y yo con la vela lijera, (por cierto ella tiene una discapcidad visual muy severa) y nos lo pasabamos tan bien, que se nos hacía el barco pequeño, por lo que hemos pasado a la categoria superior, un 33 pies.
Como digo, la inexperiencia, la especial situación de la tripulación y mi deseo de no meterme en un "carajal", me hace ir en un estado de vigilancia continua, las velas, los relojes, el motor, las nubes y yo que se que más, pero la verdad es que me lo paso de puta madre, trato de reconvertir esa ansiedad en un deseo de mejora y aprendizaje, y tengo muy claro que un dia me meteré en un carajal sin quererlo y que tendré que salir de él, que un día el motor se parará o que Murfi o los Gremlins vendrán a visitarme y que habrá que arreglarlo, y que la única manera de disfrutar de todo esto tener prudencia, cuidar el barco y aprender, aprender y aprender.
Bueno , ya vale de rollo y rondas para todos que hoy no cobran iva




