La Taberna del Puerto El seguro de mi barc
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Predeterminado Re: Grandes navegantes que casi nadie conoce

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]Ya que en la referencia anterior me he referido a un pueblo creo que debo añadir a la lista otros dos: los fenicios y los vikingos.

De ellos ya hemos hablado en la Taberna, pero por su importancia, no los vamos a olvidar en estas referencias.

En esta casa, los temas de la historia náutica se pierden rápidamente lógicamente comprometidos por la afluencia de otros asuntos o por el desinterés (quizá porque no se comprenda que al fin y a la postre la historia náutica explica su presente, no el pasado y los que amamos las cosas de la mar deberíamos enriquecernos con el conocimiento de su desarrollo)

Por eso está bien el seguir recordando temas que se han perdido entre otros asuntos quizás más triviales.


Los Fenicios


Casi todo el mundo se cree que existió un país llamado Fenicia pero no; ese mote se lo pusieron los de fuera que los reconocían con ese nombre ya que comerciaban con un tinte de color púrpura que sacaban ,con un procedimiento secreto, del molusco conocido como cañaílla.

Eran un grupo de comerciantes cananeos que se establecieron en las costas de los actuales países de Siria y Líbano y que necesitaban salir a la mar para comerciar por lo que perfeccionaron los sistemas de navegación tanto, que consiguieron saltar a la navegación de altura.






Ello fue posible gracias a su asimilación de los sistemas náuticos empleados por los denominados Pueblos del Mar que perfeccionaron diseñando nuevos sistemas como los de la unión de las tracas que finalmente calafateaban con brea o creando nuevos perfiles de cascos al que enriquecieron con otros aditamentos como metal en forma de planchas o el espolón o la hipozomata que era un grueso cabo que unía la roda y el codaste dándole firmeza al conjunto y de paso regulaba el arrufo y el quebranto.

También los dotaron con un nuevo sistema de propulsión, nuevas jarcias y velas; maderamen más adecuado y duro para, al fin, situarse por encima de sus rivales que eran los griegos y los egipcios.

Sus técnicas de construcción también eran diferentes ya que lo hacían en serie y con piezas prefabricadas que ensamblaban rápidamente en caso de necesidad, como ocurre actualmente, disponiendo así de una flota que era la envidia de sus competidores.

Tres fueron los barcos en los que los fenicios estaban especializados: Los Gaulos,los Hippoi y las naves de guerra.

Los Gaulos eran los barcos más populares de los fenicios. Tenían un aspecto impresionante con el casco totalmente embreado de negro resaltado con unos grandes ojos en las amuras.





Le decían bañera (gaulos) porque tenían una sólida forma redondeada que le daba una capacidad de carga superior a las cien toneladas ya que medían generalmente treinta metros de eslora con una manga de 7 metros y un calado de metro y medio.

El corto mástil central (que le daba gran estabilidad) envergaba una vela rectangular de lino fácilmente gobernable gracias a unas brazas en los extremos de la verga y en los puños de escota.

Para dirigir la nave se empleaban dos grandes remos a modo de timones a proa y popa.

Los Hippoi se llamaban así porque en proa tenían un mascarón en forma de cabeza de caballo. Eran un poco más pequeños que los gaulos (aún así tenían una tripulación de veinte marineros) y se desplazaban gracias a un sistema mixto de vela y remo.





Las naves de guerra ya eran diferentes porque tenían alargado el casco para darle más velocidad, robusta proa recta armada con un espolón de cobre, castillo de popa elevado y podían tener dos o tres filas de remeros.

Se maniobraban con dos timones de espadilla en las aletas

Una triera regular con sus 34 metros de eslora,su manga de 4,30 y puntal de 1,10 con un ritmo de 18 paladas/minuto de sus remeros se desplazaba a poco más de 5 nudos, la misma que con su vela y una brisa de fuerza 3.

Jenofonte decía que en un día largo este barco podría recorrer 129 millas lo que nos da un asombroso andar de 10 nudos.





Tenían como los anteriores un corto palo central con una vela, pero en caso de combate se recogía rápidamente y entraban en liza los remeros.

Las misiones de este tipo de barco era primordialmente la de escoltar a las naves mercantes cuando iban cargadas de importantes abarrotes pero también se utilizaban para conquistas o como arma de presión.

Al principio navegaban de día orientándose por la geografía costera.
Como los barcos mercantes tenían un andar de unos tres nudos navegaban sobre unas 50 millas diarias por lo que tenían en las rutas preestablecidas sus fondeaderos nocturnos que con el tiempo se convirtieron en ciudades para el intercambio de mercancías.

Sólo navegaban en primavera y verano por lo que las campañas comerciales estaban limitadas por el tiempo.

En el siglo XI a .C. la cosa cambia porque deciden adentrarse en aguas lejanas y a navegar por la noche ya que los fenicios, gracias a los caldeos, conocían ampliamente la astronomía y la emplearon en la navegación.

Establecieron la Osa Mayor, la Menor y la Polar (la Polar antiguamente no era la de ahora) como su referencia (Ursae Phoenicia le decían los clásicos para referirse a las Osas) con una serie de indicaciones y tablas de distancia que guardaban celosamente.




Así llegaron a sitios impensables como son la islas Casitérides para buscar su estaño (las actuales islas Scilly en el Reino Unido) o traspasando las islas del Cabo Verde en la costa oeste de África que tanto bombo le dimos,miles de años después, como un logro marítimo de Don Enrique el Navegante y su Escuela de Sagres.

Pues por lo visto fueron los descubridores, sin tanta ceremonia , de las islas Canarias, Madeira y las islas Azores y repitiendo a Herodoto (que es considerado el padre de la historia) llegaron a realizar la circunnavegación de este continente africano siguiendo un encargo del faraón Necao II que ya es el remate de los tomates.

Algunos, envalentonados por tanta destreza náutica, defienden la teoría, aunque hasta ahora no exista ninguna prueba científica que lo certifique, de que llegaron hasta América y Brasil; por mi parte les doy la razón en cuanto a que sus barcos, estaban tan capacitados como las naos españolas del siglo XV.





Lo cierto es que navegaban hasta los lugares donde podían conseguir cobre, estaño y oro para la gran demanda de las cortes Egipcia, Asiria y Babilónica; por otra parte en las costas bañadas por el Mediterráneo intercambiaban el incienso y la mirra de Arabia, ,el marfil, las piedras preciosas , las especias de la India ; la seda de China que les venían en caravanas; los caballos del Cáucaso, papiros y marfil de África, y de ellos mismos sus apreciadas y caras telas púrpuras, las maderas preciosas, el famoso vino fenicio y sus elaborados de vidrio, joyería, cerámica a parte de obras de arte en hierro y bronce entre las que destacan las estatuas y bustos de los ídolos de las diferentes religiones de los sitios que visitaban.

Así, como quien no quiere la cosa, fueron nexo de unión entre oriente y occidente e intermediarios entre las distintas culturas.

Pero no todo era un camino de rosas como decía mi paisano Pomponio Mela en el siglo I :

“.ellos inventaron las letras y otras obras de la literatura y de las artes, como recorrer los mares con sus naves, combatir sus escuadras y gobernar a los pueblos, así como el despotismo y la guerra...”.

Porque lo mismo eran crueles piratas o hábiles comerciantes, mercaderes con estafa o divulgadores de cultura y ciencia, astutos hombres de negocios o grandes e intrépidos navegantes, embajadores del vino ó chantajistas aventajados.





Sea como fuere, tenían claro algo que ha pervivido hasta hoy: la guerra, la presión de la fuerza y la protección de sus mercaderías ante los piratas eran necesarias para hacer buenos negocios y ellos se emplearon con ganas diseñando unos barcos para este cometido y dando un gran avance en las técnicas de navegación.

Esta referencia está basada en el hilo llamado Los Tíos de la púrpura.

http://foro.latabernadelpuerto.com/s...1118&highlight

que tiene más información y contentará más a los interesados.

Hasta otra referencia


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Predeterminado Re: Grandes navegantes que casi nadie conoce

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Vikingos

Cuando se pronuncia la palabra Vikingo, generalmente nuestra mente procesa una imagen mil veces repetida: la de Erik Thorvaldsson más conocido como Erik "el Rojo" que es la que se puede considerar como el prototipo del Vikingo.

Sea como fuere, imaginamos a un tipo fornido, saludable y alto ,tocado con el famoso casco adornado con dos grandes cuernos del que sobresalen unos rubicundos o rojos cabellos anudados en trenzas, generalmente con espesa barba, vestido con pieles, hacha en mano, empapado de sangre ,la cara sucia y llevando finalmente en el hombro a una raptada y pateante muchachita.





En resumen: Un cruel e implacable emisario de una nación bárbara e incivilizada; enemigo de todo el mundo y que se pasaba la vida arrasando inofensivos pueblos costeros y no tan costeros.

Pues mentira.

Siento deciros que todo lo que he escrito anteriormente es una trola.

Son las típicas tergiversaciones históricas que van pasando de generación en generación y ahora aquí tenemos edificado este cuento que cualquiera lo desmonta.

Ni eran todos altos, fornidos y longevos, ni pelirrojos o rubios, ni sucios, ni iban vestidos de pieles, ni eran incultos o machistas, ni eran una nación o grupo étnico que respondiera a ese nombre y por supuesto no llevaban un casco con cuernos.

Por supuesto que hacían crueles y despiadadas razias por las costas habitadas, pero como todo el mundo que podía hacerlas en esa época ya que en la Alta Edad Media las cosas pintaban mal para casi la mayoría porque hace un siglo y pico, la piedad y la tolerancia no estaban de moda.

No voy a desvelar el origen de estos falseamientos históricos porque de eso no queremos hablar; queremos hablar de lo grandes navegantes que eran y los magníficos barcos que armaban.

Paran empezar, por lo menos, quiero decir que en su tiempo Noruega, Suecia y Dinamarca no existían.
Era una tierra llamada Escandinavia; la lejana Thule de los antiguos griegos y romanos, situada en el borde del mundo conocido.
Allí se asentaba un grupo de tribus germánicas que vivían de la agricultura y la pesca y que necesitaban el barco para pescar y comunicarse.
Un barco que aguantase un mar generalmente encrespado y cuando lo tuvieron por unas cosas o por otras, comenzaron a unirse algunos habitantes de esta remota y poca importante región para surcar los ríos y los mares con fines comerciales.

Las cosas cambiaron cuando les fue bien las cosas y llegaron con sus barcos a lugares impensables y bonancibles. Entonces, en los albores del siglo IX, algunos se convirtieron primero en depredadores y más tarde en conquistadores, gobernantes y constructores de naciones.

Las sagas de los vikingos (obras literarias surgidas en la Edad Media) tan lacónicas en reflejar su historia afortunadamente se vuelven elocuentes cuando describen a sus barcos.

Por otra parte tenían la costumbre de enterrar en un túmulo funerario el barco, perfectamente equipado para el último viaje al otro mundo, de sus heroicos jefes que ,por último, serían llevados por las valquirias al Valhalla de Odín.




Así los arqueólogos están desenterrando algunos de estos túmulos encontrando, tras un milenio y medio bajo tierra, barcos en un estado de milagrosa preservación.

Así que puedo contar, no como con los fenicios, las cosas con total seguridad. Así que vamos con sus barcos.

Aunque todos los barcos eran básicamente iguales con el casco formado de tracas de madera de roble superpuestas (ahora llamadas en tingladillo) proa y popa idénticas, impulsadas a remo y con una sola vela rectangular, había distintos diseños para enfrentarse a diversos mares y objetivos.




Lógicamente hubo una evolución desde los primeros barcos hechos con pieles cosidas sobre un armazón de roble 1.500 a.C. pero ya tenían su identidad escandinava con sus extremos iguales que permitían enfrentarse a sus violentos mares por la popa.

Estamos acostumbrados a ver que los carpinteros de rivera empiezan a construir primero la estructura de cuadernas y posteriormente recubren con las tracas formando el casco.

Los vikingos hacían al contrario; primero construían el casco con planchas de roble superpuestas y luego lo unían al resto consiguiendo así un barco flexible y ligero pero lo sufrientemente duro para aguantar su severo mar porque sus constructores cuidaban con mimo cada traca de madera que colocaban en el lugar preciso, con el grosor adecuado y su forma exacta para ocupar su lugar en la configuración del casco y aunque desconocían la sierra eran impecablemente homogéneas.

En una nave regular el grosor de las tracas iban desde los tres a los cinco centímetros en la línea de flotación llegando los 1,5 en la regala.

Después se fijaban unas a otras con roblones de cabeza redonda por el exterior remachando finalmente con láminas de hierro por el interior y todo este conjunto se calafateaba con pelo de animal alquitranado y se fijaba a la estructura formada por baos y cuadernas con flexibles raíces de abeto a unos tiradores que se habían tallado en el interior de las tracas.




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Editado por anboro en 30-12-2013 a las 14:32.
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Predeterminado Re: Grandes navegantes que casi nadie conoce

Así, un ingenio de unos 25 metros de eslora cargado hasta los topes, sólo pesaba 20 toneladas y calaba un metro.
No los construían en serie ni con planos y cada barco era diferente según fuera su constructor, pero obedecían a cuatro reconocidos diseños que podríamos llamar estándar.

El barco insignia y orgullo de flota vikinga era el barco dragón el gran drakar que medía unos 48 metros de eslora y 8 de manga. Tenía una dotación de 300 guerreros 72 de los cuales eran remeros.





Un escalón más abajo con 30 metros de eslora con 6 de manga estaba la llamada nave larga (langskip) que era más versátil y más fácil de manejar pues servía tanto para las incursiones, con sus 200 hombres y sus 50 chumaceras, como para estibar 20 toneladas de carga.

Su más manejable y pequeño barco de guerra, el karve, tenía 21 metros de eslora 5 de manga y capacidad para 16 remos. Era el favorito de los jefes que lo utilizaban para ocio en los tiempos de paz.





Por último el knarr que era su único velero. Su profunda quilla le permitía un rumbo constante. Su casco de 16 metros de eslora por 5 de manga daba para transportar 15 toneladas; perfecto para el comercio y la exploración.



La marina romana que había copiado los avances náuticos cartagineses había desaparecido y Europa estaba sumida en el oscurantismo de la Edad Media por lo que la vela vikinga se supone que la desarrollarían los pueblos escandinavos sin ninguna influencia exterior.

En la típica nave larga el mástil medía 10 metros, lo suficiente corto para bajarlo con facilidad en caso de combate, pero eso lo compensaban ensanchando la vela hasta los 15 metros (recuerdo que la manga era de 6 metros).
Se la izaba en una verga y a veces se montaba otra inferior que la sujetaba. Esta vela la movían en todas las direcciones por lo que aprendieron a navegar de través o en contra del viento pero si se mojaban, ya que estaban confeccionadas con una lana gruesa y áspera, se volvían pesadas y difíciles de maniobrar.

También diseñaron quillas más profundas en forma de T para desenvolverse en mares adversos.

Su timón era un remo corto de ancha pala fijado en la aleta de estribor con un sistema que aseguraba que el remo girase; el timonel empleaba una caña perpendicular como los actuales timones de las embarcaciones menores.

De ahí proviene nuestra palabra estribor (o el starboard ingles). En el nórdico antiguo stýri = timón borða = plancha de madera, lado del timón.

En última instancia diseñaron un barco más fuerte y robusto para afrontar los peores mares posibles en busca de recaladas descabelladas y desconocidas.

Eran los hafskip. Haf significa océano y skip barco. Hecho con los mismos métodos de construcción pero con diseños para transportar a familias, hombres, mujeres y todas sus pertenencias y poder permanecer meses en la mar.

Tenían la obra muerta más alta, las cuadernas y las planchas más robustas. Esencialmente era un velero, pero tenían unas chumaceras en las aletas y amuras que se usaban para momentos difíciles en fondeaderos estrechos.

La cubierta de proa y popa estaban cubiertas dejando en el centro la bodega de carga que se cubría con pieles de buey encima de la que ponían el chinchorro.

Estaba en su casa cuando soplaban los violentos ventarrones del norte, cuando los demás barcos las pasaban canutas y buscaban refugio, el hafskip se deslizaba con seguridad entre los aullantes ráfagas de viento a considerable velocidad.

Se construían en dos formas: el amazacotado byrdingr de unos 12 metros de eslora para tráfico costero y el knarr, su navío oceánico por excelencia del ya hemos hablado.




En resumen que con estos barcos en su tiempo eran los dueños de los mares ya que con viento a favor podían recorrer casi 250 millas al día. Incluso a remo y a tutiplén eran capaces de alcanzar más de 7 nudos mientras los demás navegaban en castañas.

Estos eran sus barcos pero ¿cómo navegaban?

Se aventuraban osadamente, como los polinesios, a explorar lo desconocido y que luego lo repetían con el prodigioso conjunto de conocimientos acumulados a lo largo de siglos de vida náutica.

Ya hemos visto esto cuando hablamos de los polinesios: observaban mucho y lo asociaban a su situación : los cambios de vientos, las corrientes, el color y temperatura del agua su salinidad, las nieblas, migración de las aves, peces y ballenas… repito y tantas otras cosas que hemos olvidado en nuestras navegaciones.

Los Vikingos tenían unas artísticas veletas en proa y el tope del mástil para aprovechar mejor los vientos y corrientes de las que se servían.



Por ejemplo en un viaje a América, que colonizaron y descubrieron, aprovechaban la corriente de Noruega que subía hasta las Islas Lofoten y arrastraba los barcos en dirección a Islandia. Desde allí gobernaban al oeste y tomaban la corriente Irminger y luego al sur por la corriente de Groenlandia hasta tomar la corriente del Labrador que les impulsaba hacia el sur por la costa de América del Norte.

Por la noche se servían de la Polar porque al mantener un constante ángulo de 90º sabían que iban al este o al oeste y nadie que bajara por la costa de Escandinavia podía dejar de notar que la altitud de la Polar decrecería si iba hacia el sur y subiría si iba hacia el norte y así sabían con precisión midiendo la altitud cuán lejos habían navegado al norte o al sur.

También empleaban el Sol en sus orientaciones aunque en esas latitudes era algo complicado ya que en pleno invierno apenas se elevaba lo contrario que en verano que brillaba de día y de noche en un arco que les indicaba igual que la Polar si iban al norte o al sur. Inventaron tres instrumentos para gobernar con la ayuda del Sol : la tabla del Sol, la piedra del Sol y la tabla de la sombra del Sol.

La primera era un cuadrante de rumbo con el que tomaban una marcación del curso del sol a medida que subía por el este o se ponía por el oeste y así mantenían el rumbo comprobando la triangulación cada día.

En los días nublados o con niebla utilizaban la piedra del sol que era un cristal de calcita llamado cordierita. Cuando esta piedra se sostiene en ángulo recto hacia el plano de luz polarizada del sol, al instante cambia de amarillo a azul oscuro y así revelaba donde se ocultaba el sol. Es más también producía el mismo cambio de color cuando el sol se hallaba a 7º por debajo del horizonte, por lo que el navegante podía hacer observaciones después de la puesta de sol. Parece ser que la piedra la llevaban los patrones permanentemente atada al cuello.





También para establecer los rumbos utilizaban la tabla de sombra de sol que les determinaba la latitud. Era un disco de madera marcado con círculos concéntricos y en su centro tenía una vara vertical que daba sombra a un círculo determinado. Marcaciones hechas en días sucesivos les indicaba si debían virar al sur o al norte para recuperar el curso.





Así con esos barcos y esas técnicas navegarían por los mares y océanos durante siglos y el mundo occidental no vería marineros iguales hasta que la Edad Media entrara en el Renacimiento y el príncipe portugués Enrique el Navegante introdujera la época de exploración a finales del siglo XV.

Podría estar hablando un rato de sus exploradores porque aquí si tenemos nombres como Ottar que zarpó hacia el norte de la actual Noruega “para ver hasta donde llegaba” rodeó en Cabo Norte y se encajó en el Mar Blanco. Navegó hasta 200 kilómetros por encima del Círculo Polar y esto lo hizo en el año 870.

O de Gardar Svarvarsson, que descubrió Islandia, Flóki Vilgerðarson que definitivamente le puso el nombre por la que la conocemos y que en ese tiempo se convirtió en la única república totalmente libre del mundo.

O el ya nombrado Erik el Rojo que descubrió Groenlandia tras atravesar el pavoroso Atlántico Norte o de su hijo Leif, llamado “el afortunado” un excelente marino que realizaba transportes entre Groenlandia, Escocia y Noruega ,que se dice pronto, 1.800 millas por el paralelo 40 sin ver tierra que fue quien siguiendo las indicaciones de Bjarni Herjolfsson (que fue realmente el que descubrió América sin enterarse) navegó por la costa canadiense que bautizó como Vinlandia o su hermana (¡Vaya familia de navegantes!) que también navegó por esas aguas.

No quiero extenderme más . Dicen que una imagen vale más que mil palabras por eso quiero despedirme de esta referencia con un mapa de sus logros. ¡Increible!






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