Salvo que haya sufrido el motor una grave avería por una falta de engrase o de lubricación, lo habitual en naútica de recreo es que los motores no tengan el menor desgaste. En una furgoneta, en la que el motor está sometido a continuos esfuerzos de tirar de la carga, en escasamente un año les has dado el tute que sufrirá un motor marino es décadas trabajando a un régimen siempre estable.
Creo que sacar el motor, desmontarlo, limpiarlo y revisarlo, sustituir aquéllos elementos que lo precisen, pintarlo y volver a instalarlo, siempre será más asequible que cambiarlo.
Tampoco está demás en buscar en el mercado de ocasión, ya que hay quienes cambian el motor para pasar a mayor potencia en la falsa confianza de que la barca correrá mucho mas.
En un Puma 26 que salía con motores de 9 o 12 CV creo que a lo máximo que se puede aspirar es a montar un 18cv.
Saludos
