Contraejemplo:
- el estado asume que no puede andar velando por cada paso que den sus ciudadanos y confía en que cada uno se hará responsable de sus actos según su conocimiento y habilidad
- por tanto, no considera necesario regular la práctica del esquí más allá de pedir ciertas garantías a los operadores de pistas y estaciones comerciales (lo cual no quita que puedas esquiar por montaña abierta): no te obligan a llevar casco, no hace falta una licencia, no hace falta un seguro...
- algunos ciudadanos, no obstante, optarán por un seguro federativo para no tener problemas en caso de accidente. Los que no, tendrán que hacerse cargo eventualmente de cualquier responsabilidad civil ocasionada por su practica (rescates en helicoptero, chocar contra una tienda, atropellar Borbones y esas cosas)

- por tanto el acceso a la práctica no queda restringido más allá del coste del equipamiento, que se amortiza con el tiempo, y de desplazamientos / alojamientos
- esto no quita que mucha gente se apunte a cursos y academias de aprendizaje y perfeccionamiento donde se aportan conocimientos y habilidades reales, ya que el que no los aporta va pronto a la quiebra.
- por tanto el esquí, hoy por hoy, no tiene por que ser "cosa de ricos" y genera un boyante negocio alrededor
Y digo yo... ¿En qué somos tan diferentes los navegantes de los esquiadores?