“Navegar como Dios manda, como siempre se hizo”
Conviene empezar aclarando qué se debe entender por Capitán: persona que ejerciendo el mando de su buque y asumiendo la responsabilidad de las vidas que lleva a bordo, lo gobierna con seguridad utilizando con destreza las mejores ayudas a la navegación disponibles en su tiempo.
Salvo las personas que “como Dios manda” todavía tienen dudas de que es la tierra la que gira alrededor del sol, en los últimos treinta años los marinos (profesionales y amateurs) se sitúan utilizando principalmente el sistema de navegación por satélite que viene demostrando una fiabilidad incomparable con ningún otro sistema de determinación de la posición. De hecho, conocer la posición de manera precisa dejó hace tiempo de ser un problema para la navegación y ya no hay accidentes por no disponer de esta información como los que sufrían los “marinos de antes” como se puede comprobar acudiendo a las estadísticas de accidentes que registra el servicio público de salvamento marítimo y el también público de investigación de accidentes en la mar.
Lo que sigue habiendo lamentablemente, es mal uso de la información disponible o/y de los sistemas de ayuda a la navegación (así en dos desgraciados accidentes de pesqueros que recientemente costaron la vida a más de 10 personas); a mi entender, discursos como el sostenido minusvalorando la labor del marino (“navegación para bobos”) y enfatizando la bondad de técnicas de navegación superadas, son caldo de cultivo para que quienes salen al mar no tengan conocimiento adecuado de los instrumentos actuales de navegación y lleven a cabo navegaciones inseguras que desembocan en fatales accidentes.
Pretender un fallo fantasmagórico del equipo gps, no disponer de al menos un gps de emergencia operativo (hoy todos los teléfonos móviles que se deben llevar a bordo tienen uno), llevar a bordo una reliquia como instrumento de navegación, afirmar que el autopiloto hace alguna diferencia en la navegación de fortuna, confiar en la navegación de estima sin citar compás de marcaciones, sobre la base de una corredera electrónica ( no de barquilla por cierto) de juguete, un abatimiento impreciso, desconociendo la corriente, da la medida de una persona cuya retórica convence sólo en facebook, en las barras de los bares y a las personas que no tienen la suerte de saber navegar.
Todo tiempo tiene su afán y sus dificultades y si se está comprometido con la seguridad de la navegación (siquiera la de recreo), se debe recomendar el estudio de accidentes reales y no inventados (en España se gestionan en torno a 3000 peticiones de asistencia cada año y ninguna es como ya se dijo por desconocer la posición); sirva como muestra de formación de calidad la excelente serie documental
http://www.yachtingmonthly.com/spe.....rash-test-boat o el libro “Navega seguro”
http://ebookfacil.es/navegaseguro