La Taberna del Puerto Freedom sea
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." Altair
VHF: Canal 77   
Regresar   La Taberna del Puerto > Foro > Comunidad > Charla General

Avisos

 
 
Herramientas Estilo
  #11  
Antiguo 07-07-2014, 23:10
Avatar de Larsen
Larsen Larsen esta desconectado
Corsario
 
Registrado: 29-04-2007
Localización: Galicia
Edad: 60
Mensajes: 1,179
Agradecimientos que ha otorgado: 2,051
Recibió 1,462 Agradecimientos en 630 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: Rincón literario

Cunqueiro y su animalario...

"Guerreiro de Noste iba por el monte, cruzando la sierra que llaman Arneiro, cuando se encontró con un hombre que llevaba un paraguas enorme, más alto que él, la tela de color ceniza. Guerreiro le dio los buenos días, y se admiró del tamaño del paraguas, que nunca otro viera.

- ¡Eso no es nada! - dijo el hombre que era un tipo pequeño y colorado, y lucía un gran bigote entrecano.

Y le mostró a Guerreiro el puño del paraguas, que era un rostro humano, con barba de pelo y ojos de cristal, y la boca colorada y abierta parecía la de un humano con vida.

- ¡Vaya boca! - comentó Guerreiro.

- ¡Paraguas, saca la lengua! - ordenó el dueño del paraguas.

Y por la boca aquella sacó el paraguas la lengua, larga y colorada, una lengua de perro que lamió cariñosamente la mano del amo. El cual se quitó la boina y la puso en el suelo, delante de Guerreiro, quien echó en ella una peseta.

- ¿Qué trampa tiene? - preguntó Guerreiro, que era muy curioso.

El desconocido se rió.

- No tiene trampa ninguna, que es mi cuñado Jacinto.

Y explicó que su cuñado Jacinto encontrara aquel paraguas en un campo, en Friol, y le pareció un buen paraguas, algo grande, eso sí, y como el paraguas parecía perdido, lo cogió, y se alegró de aquel hallazgo, porque en aquel momento comenzó a llover fuerte. Jacinto abrió el paraguas, y éste, abriéndose y cerrándose, se tragó a Jacinto. Abierto el paraguas corrió por el aire a posarse en la era de la casa de Jacinto, junto al pajar. Jacinto, perdido no se sabe dónde, dentro del paraguas, gritaba por la boca del puño, que aún no le naciera barba en el mentón.

Acudieron la mujer, los cuñados, los suegros, los vecinos.

- ¡Soy Jacinto, María! - le gritaba a la mujer.

Ésta no sabía que hacer. La voz era la de Jacinto. Por si valía de algo, la mujer se plantó ante el paraguas, que se mantenía abierto en el aire.

- ¡Si eres Jacinto Ónega Rivas, casado con Manuela García Verdes, da una prueba!

Y fue entonces cuando Jacinto, por vez primera, sacó la lengua.

- ¡La misma! - dijo la mujer, que digo yo que la conocería.

En verdad, Jacinto tenía una lengua muy larga, que le revertía de la boca cuando estaba distraído, y que le valiera muchos arrestos cuando hizo el servicio militar en Zamora 8, en Lugo. Y ahora, desde que era paraguas, o habitaba el paraguas, aún le creciera más con el ejercicio que hacía sacándola para decir que estaba allí, y con las caricias que hacía a los parientes, e incluso a las vacas, de las que se alimentaba directamente, mamando sabroso.

- ¿Por qué no anda con él por las ferias? - preguntó Guerreiro, que ya estaba pesaroso de haber echado una peseta en la boina del cuñado de Jacinto.

- No quiere mi hermana, que hasta duerme con el paraguas. ¡Después de todo es su marido!

El cuñado de Jacinto dijo que iba a hacer un descanso y se despidió de Guerreiro, quien siguió camino. Los dos cuñados quedaban hablando.

El paraguas debía decir algo que al otro no le gustaba, que el pequeño del bigote le dio una bofetada. El paraguas gritó algo que Guerreiro no pudo entender. La discusión prosiguió y Guerreiro apuró el paso, no fuera a verse metido en un lío. Llovía en aquel alto de Arís, en la banda del Arneiro oscuro. Guerreiro, antes de iniciar el descenso a Lombadas, se subió a una roca, y vio cómo el hombre del paraguas abría éste, con bastante esfuerzo, y se metía debajo. El paraguas comenzó a volar sobre las ginestas en flor. Volaba contra el viento, llevando al cuñado montado en la caña. Guerreiro no se pudo contener y gritó con todas sus fuerzas:

- ¡Señor Jacinto!

Algo rojo lució en el puño del paraguas, por entre las piernas del cuñado de Jacinto. Era la lengua, sin duda. Luego Jacinto pegó un gran salto, y siguió viaje. Según Guerreiro hacia Guitiriz o La Coruña."

Álvaro Cunqueiro, "El Paraguas Jacinto" (De "La Otra Gente")

Saúde,

__________________
"...Cuando el nubloso viento se levanta, la canal de Bahama desemboca, con veinte y ocho grados en altura, y muchos de trabajo y desventura..."
Citar y responder
3 Cofrades agradecieron a Larsen este mensaje:
Aleteia (08-07-2014), claudiepe (09-07-2014), Enrana (15-07-2014)
 

Freedom sea

Etiquetas
lecturas, literatura

Herramientas
Estilo

Reglas del foro
No puedes crear discusiones
No puedes responder a mensajes
No puedes editar tus adjuntos
No puedes editar tus mensajes

BB code está activado
Emoticonos está activado
El código [IMG] está activado
El código HTML está desactivado
Ir a


Todas las horas son GMT +1. La hora es 20:08.


Powered by vBulletin® Version 3.7.0
Copyright ©2000 - 2026, Jelsoft Enterprises Ltd.
© La Taberna del Puerto