Originalmente publicado por Atnem
Respecto a lo del agua para beber, creo deberían hacerse varias aclaraciones porque se están mezclando algunos conceptos.
En primer lugar, se ha de tener en cuenta que no sirve de mucho tirar la gotita de lejía por litro de agua, si previamente no tenemos la seguridad de que está todo (agua restante, conducciones, termos, vasos de expansión, bomba, etc.) razonablemente bien.
Para ello, lo que hago antes del periodo de vacaciones, es llenar los depósitos a tope, metiendo un chorretón (tampoco si pasarse) de lejía. Antes de completar el llenado, hago circular agua por las conducciones, sobre todo el agua caliente. Dejo todo el tema, por lo menos un día. Vacío y luego lleno un poco los depósitos con agua (lo hago normalmente antes de salir a navegar un rato - zarandeo). Vacío y ya lo tengo todo a punto.
Al llenar los depósitos, si se hace desde una fuente habitual (pantalán) de agua potable y ya clorada, no le añado nada de nada. Con eso he de decir que nunca he tenido un problema de malos olores y demás.
Sin embargo, aclaro que para beber, siempre utilizo agua embotellada: vale poco, tiene mejor sabor y total seguridad. Si tuviese que utilizar el agua de los depósitos, entonces añadiría la gotita de lejía por litro. Sí que utilizo el agua de los depósitos para cocinar, siempre y cuando "la pócima" tenga que hervir un rato.
Otra aclaración: la "lejía" es el nombre común a la solución de hipoclorito de sodio que tiene una concentración en cloro libre de aprox. el 10%. Esto es importante saberlo pues en el mercado se pueden encontrar soluciones más o menos concentradas, con lo que su dosificación tiene que variar en concordancia. Por este mismo motivo, no debe usarse nunca ningún tipo de lejía especial (para ropa de color, para lavado de suelos, etc...) puesto que pueden llevar (o llevan) aditivos u otros compuestos que, en el caso de querer utilizar el agua para bebida, podrían resultar perjudiciales.
|