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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Después del periplo con el Calypso -y de las disquisiciones legales de AN, que a mi no me sacan de mis trece: ayuda siempre que puedas-, me mantuve en Porto di Roma 1 dia más, hasta que llegasen mis clientes, Carlos y Malena. Con ellos me tocaba navegar hasta Capri con parada en La Gaeta, y desembarque en Nápoles, donde recogeria nuevos clientes a los que llevaria a visitar las Eólicas y Sicilia. Dos semanas de curro contratado desde hacia varios meses.
Como me quedaban bastantes horas hasta la llegada de Carlos y Malena, me dispuse a dar un paseo por la playa adyacente a Porto de Roma. Es una zona de arenal que no tiene ningún atractivo especial aparente, pero si algunas curiosidades: la privatización de la playa. Si, habéis entendido bien: las playas estan parceladas, de manera que el acceso a cada “parcela” es privado, no es público. Esto a los españoles nos puede parecer bastante peregrino, pues existe una ley de Costas que califica de “dominio público” el litoral, y salvo el caso de las concesiones administrativas que puedan “restringir” el uso de determinadas zonas por un tiempo determinados, en general podemos decir que es imposible legalmente “prohibir” el paso por una playa. Pues en italia no, la prohibición de paso es total porque las parcelas estan alambradas, hasta el agua. Es una situación que parece ser no es del todo legal, pero la corrupción o la indolencia la han consentido desde hace muuuchos años. Curiosamente, conviven parcelas propiedad de negocios de hosteleria, con parcelas de Asociaciones municipales, pero con el mismo carácter de privacidad (solo para accionistas, socios o clientes). Ya por la tarde, mientras ordenaba amarras etc. en el barco, recibi la visita de Jacqueline del Calypso con su trupe de grumetes. La mujer me volvió a agradecer la ayuda prestada y se disculpó en nombre de Pierre, por sus comentarios preventivos sobre la “recompensa” que nunca le reclamé, ni siquiera en broma. De todas formas, el problema que tenia esta gente, es que tenian que dejar el Calypso alli, pues no tenian medios para arbolarlo de nuevo y reparar el resto de averias. En fin, se hizo lo que se pudo. Al anochecer estaban ya en el barco Carlos y Malena, a quien un taxi enviado por mi habia trasladado desde Fiumicino, pues es mucho más económico contratarlo desde el puerto, sabiendo el coste final, que no coger el primer taxi que encuentras a pie de aereopuerto. Cosas de italia. Después de un pequeño descanso, debatimos la derrota con la meteo italiana en pantalla. Continuaba el SE cerca de la costa, es decir prácticamente viento de proa. Lo normal. Y ya por la mañana tempranito recogimos amarras y zarpamos de Porto di Roma. Nos abrimos un poco al Oeste para evitar “obstáculos”: redes, bancos de arena etc. Luego intentariamos hacer un bordo directo hasta Cabo Circeo y después otra virada hasta La Gaeta. Como ya he explicado, toda esta costa no tiene nada “relevante” aparentemente, sucede como otros litorales muy próximos del Mediterráneo, en que “solo” hay playas. Pero esto es una visión simplista de las cosas. Por esto y mientras el terral nos alejaba prudentemente de la costa, decidi explicar a Carlos y Malena, una pequeña historia: Habia una vez un pescador que salió huyendo de su hogar. Se llamaba Pedro. El estaba harto de ser perseguido por piratas y por “autoridades” locales. Como buen pescador, sabia que donde habia arena, tarde o temprano, encontraria un rio, porque la arena es sedimento que rios y torrenteras (rieras las llamamos en Cataluña), llevan hacia el mar. Y cuanta más arena existiese, más grande o más numerosas deberian ser esos rios y torrenteras. Y su pericia lo llevó a encontrar un rio, que se podia navegar tierra adentro. Era un refugio seguro, lo habia sido mucho antes para patricios y plebeyos. Podia dejar en su desembocadura una guardia, bien pertrechada, que protegiese esa entrada de sus perseguidores y al mismo tiempo, supusiese una “ruta de escape”, si los enemigos estaban en tierra. Y rio arriba encontró una ciudad, devastada por sus propias disputas, por su decadencia, ansiosa de orden y generosidad. Y Pedro traia pesca, artes para seguir pescando y una “ley” muy bella, hablaba de amor, de paz y de respeto. Sin duda fue muy bien acogido. Y alli decidió “edificar” su comunidad. Con los años, esa “comunidad” se convirtió en Estado y pervivió muuuuchos años. Dejando aparte como evolucionó aquella “comunidad”, lo que si fue cierto es que todo comenzó con mucha arena.... La arena de la playa, no solamente sirve para tomar el sol. Es uno de nuestros bienes más preciados, en la actualidad por su atractivo de ocio, en la antigüedad por ser lugar de desembarque para hombres buenos y hombres malos, y en definitiva, por ser el recurso que la naturaleza nos da para restablecer desequilibrios. El primero, el provocado por la erosión, pero también el comercio, el ocio, las invasiones, las liberaciones etc. etc. Me gusta navegar pero también me gusta ver playas. Y sobre todo que sean públicas. Continuará |
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#2
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#3
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![]() ![]() Navegábamos en demanda del Cabo Circeo. Cuanta historia tienen estas aguas. La huella de la corona de Aragón es permanente por estos lares. Desde Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), hasta los Bertranes Vilamari, anduvieron por estas aguas, cuando el “Reino de Nápoles” estaba ligado al de Aragón. Por esta costa se respira esa cercanía, en las construcciones, en la comida, en la forma de ser de sus gentes. Cuan parecidos somos los Mediterráneos, cuantas cosas en común. Pero en casa del pobre, la dicha... En la medida en que el viento era contrario y que en la cercanía de la costa era bastante flojo, decidimos poner el motor y aumentar así nuestra velocidad aún no haciendo un rumbo directo. Aproximadamente al mediodía UTC, un chasquido y luego, el sonido de las revoluciones que se van reduciendo, hasta que el yammar casi se para. Rápidamente situamos la palanca del gas en punto muerto y el motor recupera su régimen normal. Damos revoluciones con el motor embragado y todo normal. Tenemos un problema de hélice. Al mirar hacia popa, veo en seguida la causa de la incidéncia: arrastramos una enorme red semisumergida que seguramente se ha enganchado en nuestra hélice. La primera cosa a hacer, es cortar el “ancla” que por sorpresa llevamos arrastrando. Hecho, con ayuda del supermachetenavajaalbaceteña. La segunda, ya con el motor parado, consiste en colocar la hélice de manera que no pueda seguir girando. Esto en un motor sin transmisión hidráulica se consigue simplemente engranando la marcha atrás. El objetivo de esta acción es evitar que el “lio” no se haga más grande. Cuando la inversora tiene ayuda hidraúlica esto es más complicado. La tercera cosa a hacer, pues es utilizar la propulsión natural del velero que son las velas, hasta que en aguas muy tranquilas podamos inspeccionar los daños que el sistema eje-bocina-arbotante-hélice haya podido sufrir. Por supuesto que en medio del mar y con oleaje, ni pensar lo de tirarse al agua, y sumergirse debajo del casco. Los golpes que recibiremos en el cuerpo y en el peor de los casos en la cabeza pueden ser mortales. Así que a navegar a la vela, para eso vamos en un velero. Y mira oye, como que no hay motor, pues te espabilas y aun haciendo bordos, pues no íbamos mal de tiempo. Llegamos a la Gaeta sobre las 20:00, pero ya a esa hora habíamos avisado a nuestros amigos de la “base náutica Flavio Gioia” de La Gaeta, que nos esperaban con sus gomones (forma de nombrar a las zodiacs en italia), fuera de la entrada balizada, para remolcarnos hasta el interior del puerto deportivo. Nuestra intención era esa misma noche “amarrar” en el foso del travelft, para por la mañana siguiente poder comprobar fuera del agua, los posibles daños causados por el enganche de la hélice. No es cuestión baladi enganchar una red enorme en el eje y a simple vista sumergida, no me atrevo a diagnosticar como ha quedado una parte tan importante del barco. Sin mayor estrés que el necesario, pues allí estábamos, en La Gaeta, dentro del horario previsto y con la perspectiva de solución que a la luz del día nos daría la suspensión del barco mediante el travelif. O sea que a cenar y a darnos un paseo por esta hermosa ciudad cargada de historia. Esta parte de Italia (el Lascio) tiene la gran ventaja de no ser una zona “turística-guiri-soplacuartos”. Es bastante auténtica, hay pesca, hay náutica de recreo, astilleros, industria y también turismo, porque no. En Italia con todos sus defectos, tienen una virtud entre otras: no consideran la náutica una industria de élite. Por el contrario es un sector más y de los importantes. La “afición” no es cosa de 4, es transversal. Hay clases, claro, como en todos los sectores. Hay gente con mucha pasta y yates grandes, y gente con menos pasta y embarcaciones pequeñas, o sin embarcaciones, pero que alquilan o comparten barco con amigos. Como tendría que ser en todas partes. Por otro lado, los italianos han tenido la virtud de promover un turismo cultural, muy concentrado en las ciudades-parque-temático, pero en lo que se refiere a la costa, es en general, muy popular y para los del país, salvo excepciones. Esto hace, paradójicamente, que sean lugares más interesantes de visitar que los dedicados a la burbuja turística-guiri (léase costas levantina española, parte de la Balear y catalana y parte de la andaluza). A largo plazo, perderán antes el atractivo para el turista viajero los Torremolinos o Benidorm, que La Gaeta. Parece mentira que esto tan obvio sea para algunos tan difícil de entender. Claro que a largo plazo todos calvos.... continuará |
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#4
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![]() ![]() Finalmente, la hélice, el eje y la bocina estaban ok. El barco no hacia agua y navegábamos de nuevo, esta vez rumbo a Capri. La enganchada con la red no habia sido más que eso y 300 € incluyendo el travelift y un dia de amarre en puerto. Desde el punto de vista de la navegación, la llegada a Capri desde La Gaeta no tuvo nada digno de referir, lo cual ya es de por si muy interesante: no news good news (no hay noticias, hay buenas noticias). Obviamente, todos los ojos buscaban redes o cualquier otro Ofni. Dificil empresa. Batalla perdida pero necesaria en estas aguas, en que, por un lado, los temporales de NW acaban arrastrando hasta aqui medio Mediterráneo, y por otro, rios y torrentes no arrastran precisamente flores. Bordeamos ischia para evitar el denso tráfico marítimo entre islas y el propio del verano, y nos regalamos la vista con las sombras de volcanes lejanos, intuyendo ya lo que seria nuestro destino final. Y llegamos a Capri. Para que se haga una idea el lector, el amarre en la Marina nueva, lo teníamos reservado desde hacia 2 meses y tenia un coste de 200 € diarios. Pero era la elección de mis clientes... La isla de Capri es un bello lugar, sin duda, pero sobre todo fue un “capri-cho”, de Tiberio (me refiero al emperador Romano, no confundir con el de la Taberna, que es un gran meteorólogo), de su no menos conocido sobrino nieto Caligula y de muchos “todopoderosos” incluida la alta burguesía alemana del siglo pasado. Que ilusos, creían que podían comprar la belleza, poseerla. Pero la belleza de un lugar como Capri no se deja atrapar por una escritura de propiedad. La belleza de Capri o de cualquier rincón de características similares, no solo está en la construcción que la naturaleza nos brinda. También existe en los ojos del observador. Es como esa teoría de la física cuántica que nadie sabe explicar, pero que viene a decir que es la “mirada” del observador la que acaba “construyendo” la materia. En Capri se dan cita cada día cientos de personas, viajan en Ferry, luego suben en el cremallera o a pie. En Capri se han construido “mansiones” y “refugios” que han costado ingentes fortunas. Todos buscan “atrapar” la belleza. ¿lo consiguen? Hay casos verdaderamente curiosos como el de un riquisimo empresario alemán que hizo derribar hasta en 3 ocasiones la casa que se estaba construyendo en Capri “porque no encajaba” en el entorno. Y si ves el peñasco donde se contruia la casa.... A mi como “patroncito charterista” Capri me gustó como me han gustado muchos lugares del mundo. Era la segunda ocasión en que la visitaba, y reconozco que el Tiberio tenia unos buenos jardineros. Pero seguramente se hubiese preservado su belleza de mejor manera, si no se hubiese “intervenido” en la isla. Para mis queridos clientes Carlos y Malena, Capri seria el lugar mas bello del mundo, porqué ellos ya llevaban la belleza consigo. Estaban tan enamorados.....Ah, que envidia... Al tercer dia de estancia en la pequeña, cara y exquisita marina di Capri, largamos amarras y pusimos rumbo a Nàpoli donde amarramos en la Marina Torre del Greco. Permaneci 2 dias como barco hotel de Carlos y Malena, y mientras ellos visitaban Pompeia y demás lugares de obligada visita (Vesubio etc.) me dediqué a planificar la siguiente derrota: Marina Neptuno en pleno estrecho de Messina y desde alli Eólicas. Pero mi tranquilidad se vió gratamente turbada por la siguiente llamada telefónica: -Si, Hola soy A.- -Hola A., me llamo Sara y queria saber si podiamos alquilar el barco por Grecia. Somos dos chicas, mi amiga se llama Laura. -Bueno, ejem, yo estoy en italia. ¿ Para cuando queréis el alquiler ?. -Nosotras somos de Coruña y comenzamos vacaciones la semana que viene. -¿Cuantos días tenéis?. -Tenemos 15 dias. -Al Egeo no os podré llevar, pero por el Jónico si. -A nosotras nos interesa Corfú y las islas de más abajo. -¿ithaca? -Por ejemplo. -Desde luego eso es el Jónico. Vale, pues dame una dirección de e-mail y te envío una pro-forma con la ruta que os recomiendo. Iros mirando vuelos hasta Sicilia, que no son caros. -Ok, estamos en contacto. Vaya, 2 rapazas de Coruña. Corfú. Hummm En los dias siguientes concretamos la llegada, precio etc. Y concertamos el embarque en Mesina y el desembarque en Barcelona, o sea que vendrían conmigo de vuelta. Ampliaban a 2 semanas el alquiler (de hecho el regreso era de regalo, pues yo tenia que volver de todas maneras). Por fin se dibujaba en el horizonte de mi navegación más inmediata el Mar Jónico. Y asi fue como todo ilusionado desembarqué a Carlos y Malena, embarque a Robert y Ernesto para lo que yo pensaba que seria nuestro periplo Siciliano, aunque ..... Continuará |
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#5
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Jolines que dura es la vida del patroncito charterista
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#6
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Ten en cuenta que tiene que tener sus alicientes, porque si solo fuese la parte económica, en fin, ejem
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#7
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Robert y Ernesto, dos alumnos de último curso de la Facultad de Náutica de Barcelona, entusiastas de la mar y futuros capitán e ingeniero de máquinas respectivamente, como les gusta a ellos que les llamen a pesar de la apropiación que de la palabra “ingeniero” han hecho otros colectivos. Cosas del corporativismo “ingenieril.” Estos eran mis nuevos clientes.
Zarpamos de Torre El Greco (Nápoles) a las 09:00, rumbo al estrecho de Mesina. El viento anunciado por meteo.it era de SSW fuerza 4. Marejadilla-Marejada. O sea que de ceñida rabiosa y meneo. Con una tripulación tan de lujo para el l'Aila, casi que tantos galones lo lastraban... Y el lastre, pues ya se sabe, a la que izamos mayor y génova con 1 rizo, el barco comenzó a volar....y las bolsas para el poteo comenzaron a consumirse. Robert y Ernesto, con todos sus galones, cayeron en las literas de popa a la1/2 hora de navegación. Quedaban muchas millas por la proa hasta Mesina, asi que de común acuerdo con los clientes, decidimos parar de nuevo en Capri. A pesar de la aglomeración, me dieron amarre para 1 dia en el que confiaba que Ernest y Robert se aclimatarian. Este tema del mareo es recurrente porque no se salva nadie cuando hay un poco de mar si no es que hay un hábito de navegar en embarcaciones de recreo. La parada en Capri ayudó a aumentar la autoestima de Robert y Ernest, frente a la situación de mal de mar. Como “patrón charterista” y con tantas horas de navegación a cuestas (ejem), pues existen recursos que en estos casos “leves” suelen funcionar. Los casos más graves, requieren atención médica especializada. Concretamente, ante el diagnóstico de mal de mar que realicé a Robert y Ernest, la “medicina” que receté, consiste en el cierre mediante esparadrapo del ombligo. Si amigo lector, es infalible. El esparadrapo en el ombligo es eficacisimo. Mano de santo. De manera que, la noche anterior procedi a la cirugia. Previo afeitado de la zona a operar, procedi a su desinfección mediante alcohol de 96o y posteriormente dos tiras de esparadrapo en forma de cruz (tiene que ser en forma de cruz, sino disminuye la eficacia del tratamiento), taparon la maliciosa entrada ombligocuidal. Para evitar efectos secundarios, aquella noche los pacientes debian retirarse a descansar a hora infantil. Mientras, el patrón procedia a ingerir otro tipo de medicinas, en la compañia de 2 caprinesas de muy buen ver. Todo el tratamiento estaba en marcha. A la mañana siguiente, la mar y el viento continuaban en el mismo sitio, pero mis queridos clientes se disponian a la navegación con el mejor ánimo del mundo, habida cuenta del infalible tratamiento al que se habian acogido. Zarpamos de Capri, bordeamos la isla por su parte exterior para evitar tráfico, estelas etc. Y amariné el barco igual que el dia anterior, pero sin la ayuda de Robert y Ernest, a quien no consideré procedente obligarles a movimientos y esfuerzos que pudiesen alterar los efectos del tratamiento “antimareo” operado. Durante la mañana solo les fue administrada agua y galletas sin azúcar, régimen que, complementado con la cirugia ya descrita, aumenta la eficacia del tratamiento. Por la tarde, ante el color amarillo-azul que tomaban sus rostros, les aconsejé una siesta larga que enlazó con una noche de sueño solo interrumpida para la renovación del stock de bolsas anti- poteo, y más agua con galletas. Al amanecer, al socaire de Sicilia, la mar fue disminuyendo y los rostros de Robert y Ernest aparecieron por el tambucho. A falta de un exámen más concienzudo, mi primera impresión era que el esparadrapo estaba caducado, y por eso sus efectos no habian resultado los esperados. Procedi a la sustitución del mismo por otro de una marca con marcado CE, que rápidamente empezó a dar los efectos previstos. Sin duda el anterior esparadrapo era made n Taiwan o algo asi. La verdad es que durante la mañana, la navegación se tornó mucho más tranquila, y el mal de mar desapareció. Robert y Ernesto vaciaron la nevera y acabaron con todas las reservas de pan y fiambre (de pavo, que no de cerdo por expresa contraindicación -hay que preservar el jamón para las ocasiones-). Y a las 10:00 contactaba Robert con Mesina tráfico para comunicar nuestra intención de cruzar el estrecho por su parte Oeste, con el fin de entrar en Marina Netuno. La pequeña Marina donde, desde Nápoles habiamos reservado amarre. Mesina tráfico en inglés nos dio cuenta de la corriente dominante en el estrecho, nada menos que 4-5 nudos de proa. Y tambien nos previno del enorme tráfico entre la isla y la peninsula. Continuará |
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