Cita:
Originalmente publicado por mazatlan
En la estación de esquí de La Molina, (Girona) en el sector de Supermolina, cerca de Pista Llarga, a 1650 metros de altura sobre el nivel del mar, he visto esta tarde un Belliure 30" en el jardín de una casa de montaña!
Puede que sea la clásica reacción de quien decide prescindir del amarre en la seguridad de que tampoco es fácil vender el barco y de que puede servir de "juguete" para hijos pequeños o nietos, o quién sabe si además utilizarlo como "movil home" (por cierto no exento de licencia municipal).
El caso es que en un paisaje de alta montaña con profusión de pino negro, abetos, fachadas de piedra e inclinados techos de pizarra, el contraste no deja de resultar muy chocante y no precisamente decorativo.
Si otro deja en su jardín la roulote, el tractor, la grúa....etc, la imagen de desorden en un lugar tan entrañable no es nada aconsejable, y lo digo reconociéndome un entusiasta de los barcos, cualquiera que sea su tamaño y su destino.
Saludos 
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La belleza está en el ojo de quién ve y seguramente en un paisaje como la Molina desentona mucho un barco, sin embargo estos restos para mi representan un mensaje que entronca con el romanticismo al representar que por encima de toda obra humana, la naturaleza y el tiempo siempre reclaman su tributo,. En aquellos cuadros en donde los castillos o monasterios otrora desafiantes y poderosos, sus ruinas cubiertas por la madreselva expresaban algo parecido.
Los pecios pueden ser algo agresivo para el medioambiente, sólo hay que ver el pesquero hundido en Canarias, pero también son un biótopo que de la destrucción y la muerte acaban albergando la vida. En todo esto creo que hay una paradoja. Creo que los pueblos deben de cuidarse, los mismos pueblos son buenos para la naturaleza, la ganadería, la agricultura ecológica, aumentan la biodiversidad, pero los pueblos deben de estar vivos, con sus aperos, con sus cachivaches y restos de la batalla cotidiana con un elemento natural tan poderoso como es la montaña. Si son pulcros como eran cuanto la gente se sentía orgullosa de ser y de vivir del campo, Me gustan más esos pueblos vivos, que las colonias de chalets o de casitas de diseño sucedáneas de la arquitectura popular. Para mi sólo son un pastiche, una postal de atrezo como la de los pueblos falsos de las películas del oeste.
Sin embargo, si la gente recicla, reutiliza y le quita partido a las cosas que no tenían otro destino que el vertedero, me parece a mi, que demuestran más autosuficiencia, más ingenio, más libertad.
Será que tengo alma de chatarrero,
