Refrescos a todos los cofrades,
Dios mío, me habéis abierto las puertas de San Pedro después de leer el post entero en tres sentadas! Después de cavilaciones y ollas varias no hace demasiado puse mi velerillo en venta. Un Dufour 24 del 78 que los primeros años me dio muchísimas penas y los últimos años las muchas alegrías necesarias para lanzarme al incremento de eslora. Gracias a los post de Panxut y los cofrades con esloras rozando los 30 pies, me había animado a pegar ese salto que muchos anelamos.

He perdido un motor FB en plena navegación, roto velas, stays, instalación eléctrica hecha mistos...
Pero qué bonitos ejemplos de bellezas nos habéis ofrecidos, esas quillas corridas y esas navegaciones casi (o sin casi) oceánicas de algunos NAVEGANTES que dejan en ridículo las experiencias de los mundanos aficionados como yo.
Con mi Dufour que adquirió mi padre en el año 2000 y que yo heredé, (puesto que lo quería vender) a efectos prácticos en el 2008 (para lo bueno y lo malo) he aprendido a navegar, a fondear en calas perdidas de la Costa Brava, a disfrutar del mar cuando no hay viento y cuando se levanta el Garbí, bricobarco infinito y amistades impagables... Me ha hecho descubrir la vida como es en realidad



Esos pequeños momentos

Está claro que el disfrute del mar no depende de la eslora pero inconcientemente o no, la mayoría anhelamos ir creciendo de eslora si se puede. Mi anhelo, un Tornado 31, un Puma 29, quizás un Sirocco... Aunque de momento disfruto de mi lento pero seguro Dufour. Quizás no tan bello (ni pequeño velero

) como esos preciosos quillas corridas pero me lleva seguro donde le apunte la proa.

Buen viento!!!