De los consejos que te han dado, yo destaco,
Debes de sentirte tu seguro. Si la almirante te ve seguro y disfrutando, ella puede protestar, pero no va a tener miedo.
La mía no me ayuda mucho. Cuando voy con ella, pienso que voy en solitario. Dice que no viene al barco a trabajar, sino a disfrutar. He conseguido que me ayude a atracar, a mantener el barco aprobado para subir la mayor y ayudarme a levantar el fondeo. También le he enseñado a anular el piloto y los rudimentos de la navegación a vela pero poco más. Prefiere tomar el sol o leer, pero me deja el barco como los chorros del oro - después de machacarme con que soy un guarro que no entiende como puedo tener todo lleno de suciedad ( la verdad es que yo no veo lo mismo que ella aunque lo intento)
Hemos pasado todo tipo de rascas, incluso cuando mi hijo apenas era un bebé y creo que nunca ha dejado de navegar conmigo, porque cuando navego con ella, adapto mis navegaciones a sus intereses. Fondeo más y hago las travesías más cortas. Bajamos más a tierra y soy más conservador con la meteo. Cuando es inevitable el trago, corroboro lo que dice Questionsailing . Hay que transmitirles seguridad y confianza, pero recuerda que nos conocen muy bien, mucho más que un cliente de un charter. Por esa razón, tu seguridad tiene que ser sincera y por eso, quizás debas foguearte más con amigos, evitando situaciones como las que describes.
Ahora te toca compensarle con navegaciones placenteras y ya verás como se olvida del mal trago, La naturaleza humana es así. Si no se olvidarán las mujeres de lo que duele parir, sólo tendrían un hijo,
