esta industria por un lado adora la opulencia y, por otro lado, se debe a su público, el veraneo y las regatas
y si además sumamos el temita de los costes ...
un
sundeer 60 (arriba ¡qué velero!) es una cosa tan rara como una interpretación de un bote de pesca de 1860-1890 de 19 pies de eslora (abajo ¡qué velero!):
el primero, el G 1,
Irena, se botó en mayo del año 1995, lo dibujó Roger Dongray para navegar con su mujer, el G 42 se llama
Mallard, y el G 122 no sé cómo se llama, tal vez quizá hay flotando algo así como unos 200, todos construidos por aficionados/apasionados, pues tiene un precio imposible para un astillero
