El caso Doctaton es que posiblemente te pierdes grandes momentos de la navegación, ya que sin abandonar para nada tu filosofía del navegar a vela puedes saborear tanto o más navegar con un barco bien trimado con treinta nudos de viento debidamente rizado que con doce y todo arriba.
Lo que indicas llevado al extremo equivale a decir que te echas por un puerto de montaña en sexta velocidad cuesta abajo, y que reducir te da tanto corte que si ves que se calientan los frenos aparcas y sigues viaje a pie...
Tomar un rizo siguiendo por su orden los pasos precisos, es una maniobra que con práctica realizas en un minuto escaso sin el menor contratiempo y te da la satisfacción de sentir el barco con toda su potencia en sus líneas de agua y sin la sensación de que fuerzas nada, algo que realmente no ocurre si empiezas a notarlo ardiente, con el timón que tira en exceso, el barco yéndose de orzada y la pala de timón removiendo agua cual si fuera una lavadora.
Cambia de opinión, entrena un poco y seguro que agradeces la evolución al respecto.
Saludos cordiales
