El cofrade Txelfi Conocerá mejor que yo la historia que intento relatar aquí y me contó un amigo de mi cuñado - ya fallecido- capitán de la marina mercante y vasco como Txelfi y Joseba - el protagonista. Espero que todavía viva porque era un tipo muy simpático a quien mi cuñado le tenía gran aprecio porque había sido su oficial en el Bisturia - un carguero en donde los conocí a ambos.
Joseba acabó trabajando para una conocida empresa de atuneros bermeana y tenía una vida muy tranquila, tanto él como su único compañero. Al parecer en el Indico en medio de una zona de profundidades abisales, emerge un pico volcánico. Allí habían situado un muerto enorme y amarraron un viejo remolcador ruso de altura. Su única función era reunir en su entorno y a la sombra de su casco los cardúmenes de atunes. Los tenían controlados con sonares y Cuando había suficiente para un lance, llamaban al atuneros que preparaba el cerco, encendían motores para retirarse el tiempo necesario para dejar que sus compañeros culminaran la maniobra. Inmediatamente después volvían a tomar el muerto y a esperar.
Aquel viejo remolcador literalmente sí que estaba fondeado en medio del océano
Si vuelve a aparecer por aquí Txelfi, apostaría que conoce el hecho y la localización.
