Lo que subyace en el fondo de todo es el tradicional elitismo que ha cubierto, cual tupida niebla, la navegación de recreo en España, a diferencia de otros países (léase Holanda, Francia, Bélgica, etc) donde la cultura del mar se extiende mucho más allá de los primeros metros de playa.
Vivir de espaldas al mar tiene su servidumbre y, entre sus peores consecuencias, haber dejado durante tanto tiempo que ese elitismo, que tanto gusta a los capitanes de salón y club náutico, impregne el espíritu de las leyes y confisque (no se puede decir de otra manera) el acceso al mar y el disfrute de la náutica.
Puertos y marinas municipales.....ya!!
